sábado, 28 de febrero de 2009

ADOLFO BIOY CASARES (1914-1999): "ESCRIBIR DA SENTIDO A LA VIDA Y MUCHA FUERZA"


La Nación, ADNcultural, Buenos Aires, Argentina, 28Feb09
Esta conversación se desarrolló hace 22 años. Hoy, por fin, se conoce la intimidad de un encuentro en el que el escritor se confió sin retaceos. Habló de sus comienzos en las letras, las mujeres, sus gustos literarios y no evitó los temas políticos ni el de la muerte, después de la cual sólo preveía un vacío del que no lo consolaba ni siquiera la trascendencia de su obra
Por Jorge Urien Berri
De la Redacción de LA NACION


Veintidós años pasaron de aquella primera entrevista con Adolfo Bioy Casares y aún recuerdo mi sorpresa porque el entrevistado tenía más miedo que el entrevistador. Recuerdo al flaco y alto caballero, ya un poco encorvado, que en su enorme escritorio del quinto piso de Posadas y Schiaffino me hizo sentir cómodo e inteligente, el escritor que, sin la falsa modestia de Borges, hablaba de sus luchas con las palabras y las tramas y del placer de la escritura: "Empecé a escribir relatos a los doce años y estoy escribiendo relatos. Escribir da sentido a la vida y da mucha fuerza". Dialogamos casi tres horas, en dos tiempos. El segundo explica por qué Bioy me pidió no publicar la entrevista.
Fue en 1987, abril tal vez, porque hacía muy poco de la rebelión de Aldo Rico y sus carapintadas contra Alfonsín, tema por el que me preguntó con insistencia. Le preocupaba el país y la política, estaba muy informado y, como se verá, sus reflexiones sobre aquella Argentina calzan a la perfección en la de hoy. Bioy tenía 72 años. "Qué asco", agregó al decírmelo con una sonrisa amarga que aún estoy viendo. Ahora, al leer sus diarios editados después de su muerte (Descanso de caminantes), comprendo que hacía tiempo que la vejez lo obsesionaba y entiendo por qué, cuando hablamos de la muerte y le dije que no moriría del todo porque quedaban sus libros, se exaltó: "No, ésas son ilusiones", la muerte "será el fin del mundo para mí". Y sin embargo, era un hedonista que gozaba de la escritura, la lectura, la comida, las mujeres. Pero no de las entrevistas. "No me gustan –me confesó– porque llevan a la publicación de borradores y mis borradores son malos, lo sé." La timidez y la entrega de quien va al cadalso lo hacían un excelente entrevistado. Al año siguiente escribió en sus diarios: "Durante un período enfrenté los reportajes periodísticos muerto de miedo, como si fueran mesas examinadoras".
Acordé enviarle el borrador y disfruté la charla oteando cada tanto la belleza de su hija Marta en una foto que él le había sacado y que colgaba entre los libros de la gran biblioteca del escritorio. Borges había muerto hacía un año. Bioy se había enterado en un quiosco de diarios de Ayacucho y Alvear y aquella tarde de junio de 1986 siguió caminando por Barrio Norte "sintiendo –escribió en su diario– que eran mis primeros pasos en un mundo sin Borges". Cortázar, su amigo a la distancia, había muerto en 1984. Quedaban él y Sabato. Autor de una obra original y sólida que incluye el portento de La invención de Morel, ahora, pensaba yo, Bioy salía de abajo de la sombra densa de su amigo Borges. No me animé a tocar el tema. Ni siquiera hablé de Borges. Lo hizo él.
Le llevé el borrador de la entrevista con las 42 carillas de la desgrabación literal reducidas a once. Al día siguiente su íntimo amigo desde la infancia, Enrique Drago Mitre, presidente del directorio de La Nacion, me llamó por primera y única vez a su despacho: "Adolfito me pide que lo perdone. Dice que usted estuvo bien pero él no, y le ruega no publicarla". Protesté, era una estupenda entrevista. No hubo caso. Pero Bioy, caballero al fin, se tomó el trabajo de enviarme un sobre con su borrador de mi borrador. Siete carillas a máquina –aún las conservo– que confirmaban cuál era la traba. En su versión faltaban las preguntas sobre la dictadura, la represión y los juicios a los militares que habían originado la rebelión carapintada, y obviamente faltaban sus críticas a los represores y a los guerrilleros. La nota no se publicó. "No quisiera ofender", me había dicho en la segunda parte de la charla en la que había volcado reflexiones duras y dolorosas.
Cuando volví a entrevistarlo en 1994 no mencionó nuestra mutua frustración de 1987. Ya lo dije, un caballero.
Aquella entrevista de hace 22 años se publica ahora para hacerle justicia y porque los tramos más pesimistas y doloridos de la segunda parte resultan similares a los que por entonces escribió en sus diarios y que luego se hicieron públicos. Además, hoy el tema de los juicios a los militares no tiene el enorme peso de aquel momento. Del texto que me envió he aprovechado algunas precisiones de circunstancias y fechas.

–De joven fue buen jugador de fútbol, rugby y tenis. ¿Cómo se convirtió en escritor?
–Sí, casi es inexplicable para mí también, porque mi actividad y hasta mis ensoñaciones eran deportivas. Pero cuando algo me golpeaba mucho, mi reacción era planear un libro. Estaba enamorado de una chica y no me llevaba el apunte, y entonces, sufriendo, pensaba escribir un libro que se llamaría Corazón de payaso. Por suerte la voluntad no me acompañó. Y llegó un día, no sé por qué, en que escribí una historia fantástica y policial, "Vanidad o Una aventura terrorífica".

–¿A qué edad?

–A los doce años. Era muy tonta. No había leído libros de literatura fantástica ni policiales. Cuando empecé el Nacional descubrí la literatura y fue una revelación. A pesar de que tenía doce años me sentía terriblemente atrasado y traté de leer todo, y también escribía. Me salieron seis o siete libros pésimos. De uno, Caos, Larreta le aseguró a mi madre que había sido escrito en pleno aquelarre glandular. Era falso, no era aquelarre glandular, era aquelarre literario. Pero yo me sentía estimulado. Estaba leyendo literatura española, el Ulysses de Joyce, literatura francesa, la Biblia, filosofía. Y al mismo tiempo trataba de escribir.

–¿Fue un buen alumno?

–Fui un pésimo estudiante de primer año, bloqueado porque no entendía álgebra ni matemáticas, y llegué a no saber estudiar. Apareció un buen profesor, Felipe Fernández, que me enseñó matemáticas en su casa y así descubrí el método y el orden, descubrí las matemáticas y quise ser matemático. Si él no hubiera muerto, a lo mejor hubiera sido matemático. Sus lecciones permitieron que después escribiera libros de trama bastante complicada, como La invención de Morel y Plan de evasión, que requerían un cierto orden.

–¿Cómo hacía para que le alcanzara el tiempo?

–No me lo explico hoy, creo que entonces los días eran más grandes, no teníamos estos días de juguete que tenemos ahora. Leía muchísimo y escribía muchísimos cuentos que no le gustaban a nadie.

–¿Cuántos años tiene?
–Setenta y dos… Qué asco.

–Se lo ve muy bien.

–Eso dicen los que están afuera. Yo, que estoy adentro… Cuando me dicen que no me quitan lo bailado, yo digo, "pero sobre todo no me lo devuelven", que es lo único que me interesa… Haberlo bailado... [Sonríe.]

–¿No se siente recompensado por tener una obra reconocida?

–Mire, uno se deja convencer un poco, pero en el fondo sabe cómo la hizo.

–¿Cómo lo hizo?

–Escribir me cuesta trabajo. Si bien cuando concluyo un libro creo que ya sé escribir y escribiré el próximo rápidamente, cuando lo empiezo tengo las mismas dificultades de siempre y debo descubrir cómo escribirlo. Muchas veces he dejado libros inconclusos porque iban por mal camino. A los 17 o 22 años era lógico, pero me sucede ahora. El año pasado estaba escribiendo una novela de la que tengo 80 páginas, bastante para un inventor rápido pero un escritor lento, y me di cuenta de que había que dejarla.
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LOS GRANDES PERSONAJES DE LA ASTRONOMÍA


El País, Madrid, España, 21Ene09
Las vidas de los científicos que transformaron la visión del mundo
ELPAÍS.com

Victor Hess contra los rayos cósmicos sider
ales
A principios del siglo XX la ciencia, y muy en particular la física, vivió un periodo revolucionario de descubrimientos. Entre ellos, de los más destacables por sus consecuencias, se encontraba el de la radioactividad, por el que se supo de la existencia de partículas cargadas (microscópicos componentes fundamentales de la materia) que determinadas sustancias emitían de manera natural al desintegrarse.
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El 24 de febrero de 1616 una comisión de teólogos consultores de la Inquisición censuró la teoría heliocéntrica de Copérnico reafirmando la inmovilidad de la Tierra.
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La luz pesa. En un gramo de materia está contenida una inmensa cantidad de energía. Albert Einstein nos enseñó todo esto.
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A pesar de ser menos conocido que el astrónomo de la antigua Grecia Eratóstenes, Posidonio de Apamea ideó, como el astrónomo griego, del que tanto hemos oído hablar, un método para medir la circunferencia terrestre, aunque lo hizo casi un siglo y medio después.
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El astrónomo valenciano Jeroni Muñoz vivió un momento crucial en la historia de la Astronomía, la aparición de un nuevo objeto brillante en la constelación de Casiopea, conocido como nova.
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viernes, 27 de febrero de 2009

LIBROS | 'EL VALLE DE LOS CAÍDOS. UNA MEMORIA DE ESPAÑA'


El Mundo, Madrid, España, 27Feb09
La memoria recordada en el Valle de los Caídos
Julián Povedano | Madrid
Han pasado ya 70 años desde que Francisco Franco imaginó un monumento colosal, un mausoleo para honrar a quienes dieron su vida por España en la guerra fratricida tras la que se alzó con el poder, y pronto, —el próximo 1 de abril— se cumplirán 50 desde que el Valle de los Caídos fue inaugurado. El tiempo pasa, pero el imponente monumento no deja indiferente.



El periodista Fernando Olmeda nos da una visión distinta, una mirada de nuestra historia "sin ideas preconcebidas, predispuesta al hallazgo, a la posibilidad de sorpresa", un desapasionamiento transformado en pasión por contar que nos muestra en 'El Valle de los Caídos. Una memoria de España' (Península). El libro gira en torno al controvertido monumento en el que se sorprende y nos sorprende con sus detalles desconocidos, con su evolución en el tiempo y con la verdad que no pretende abrir heridas, sino aportar datos para que se cierren definitivamente. Lo confiesa con calma, no sin antes pensar en las palabras y escogerlas con cuidado, no por miedo a equivocarse o decir algo inconveniente, sino por precisión. Tras 27 años ejerciendo como periodista, le viene de raza.
¿Por qué este libro? "Hay dos razones para escribirlo ahora. Una de ellas es la conmemoración del 50 aniversario de la inauguración. La otra es porque creo que la sociedad española merece mirar este monumento con los ojos del siglo XXI, y para eso nada mejor que mirar con el conocimiento profundo que proporciona este libro a través del día a día del Valle de los Caídos.
Es un buen momento para que todas las sensibilidades, todas ellas igual de respetables, se acerquen al libro y al monumento y conozcan un poco más de él a través de un montón de acontecimientos históricos en torno a su vida que realmente no se conocen", nos dice Olmeda, quien ve en su texto una mezcla entre el rigor histórico y lo ameno del trabajo periodístico, "es un libro de consulta", concluye.
Antes que él, sólo Daniel Sueiro, con su 'La verdadera historia del Valle de los Caídos' de 1976, había abordado, de forma insuficiente a su juicio, un tema del que aún se sabe muy poco. Olmeda ha pretendido ampliar esa información siguiendo el curso de la evolución de un monumento que fue concebido para honrar a los caídos y que pasó a convertirse en una llamada a la reconciliación entre las víctimas de ambos bandos para acabar siendo, o queriendo ser, un monumento a la paz.

Odios y pasiones

La acritud, el rencor o la exaltación quedan a un lado. Describe evitando "la mirada del corazón que solemos utilizar los españoles". "Nos quedamos con lo que sabemos, y se han perdido un montón de historias. Lo que pretendo es despertar esa curiosidad en el lector para que se acerque a capítulos no contados, detalles, grandes y pequeños, ocultados de alguna manera por la gran carga simbólica que posee el Valle de los Caídos".
Entre esas historias, entre esos detalles, podemos descubrir cómo Franco se obsesionó con la construcción de su gran obra; las fugas de los presos republicanos que trabajaron en el valle; el falangista que llamó traidor a Franco durante una eucaristía en la cripta; la visita, allá por 1989, de quien hoy es Benedicto XVI; o cómo el futuro de España se decidió en el interior de un Rolls-Royce, un 20-N en el que aquel caudillo decidió designar como su sucesor al príncipe Juan Carlos. Momentos, historia, anécdotas que recoge un libro de recorrido que acaba desembocando en la aprobación de la reciente Ley de Memoria Histórica, la cual se detiene en el tratamiento que debe darse al recinto de Cuelgamuros.

La Ley de Memoria Histórica es el principio del camino

"Dando una nueva connotación negativa al Valle —una vía que aún no contempla la Ley de Memoria Histórica— podríamos incorporar el monumento a la vida cotidiana de los españoles desde otro punto de vista. En ese sentido esta ley no es más que el principio, no es la solución definitiva", asegura Fernando, confesando que evita decir que la ley se ha quedado corta. "Durante el debate sobre la Memoria Histórica hubo iniciativas positivas que daban una salida a esa conotación negativa del Valle que lo pone en un callejón sin salida. Hacer un museo, un centro de interpretación... Fueron propuestas serias, ya que a ninguna persona se le ocurrió volar el monumento. En el mundo los sitios de la memoria están ahí, como Camboya o los campos de concentración nazi", recuerda Olmeda.
A pesar de que los símbolos, estatuas y calles de recuerdo franquista van desapareciendo, dinamitar el Valle de los Caídos no parece la solución más razonable, ni siquiera parece una solución. "He ido muchas veces a lo largo de este año y recomiendo su visita, a todos. El paraje es magnífico, la conservación general es buena, la amabilidad de los monjes benedictinos es grande y, sobre todo, invita a la reflexión, no sólo sobre los acontecimientos históricos de la Guerra Civil y la posguerra, sino también sobre la crispación actual, sobre la necesidad de una convivencia armónica. Da ese silencio que se ha perdido en la sociedad convencional", describe el periodista.

No olvidar para lograr una sociedad mejor
La salida, la verdadera solución pasa, en opinión de Olmeda, por "inculcar a las nuevas generaciones la idea de que no se puede ahondar en la existencia de las dos Españas, sino que hay que convivir pacíficamente con quienes piensan de un modo distinto. Creo que eso es lo que más sugiere la vista del monumento: no olvidar todo aquello, pero que nos sirva para crear una sociedad mejor."
No olvidar. No hacerlo y, además, recordar lo sabido y conocer lo que aún está oculto es lo que Fernando Olmeda quiere lograr con su libro. "Frente a la tendencia al olvido, a su necesidad, defiendo una idea muy prosaica, muy de periodista: es necesario saber la verdad. Decir que está todo contado y no hay que reabrir heridas es un argumento peregrino porque hay muchas cosas que no sabemos. Por tanto, merece la pena descubrir la historia no contada. Frente al olvido, merece la pena rescatar episodios que son fascinantes y definidores de la forma de ser de los españoles de entonces y de ahora".
Aún hoy, no resulta fácil hablar de esos episodios, hablar de franquismo. Los sentimientos aún empañan la razón en determinados asuntos. "No aspiro a que haya una visión limpia, pero sí una visión documentada, con conocimiento de causa. Lógicamente las víctimas de la dictadura nunca podrán tener una visión tranquila hacia el monumento, pero ojalá con el paso de los años se mire con otros ojos, la cuestión es como se trate su vida cotidiana".
Una objetividad tranquila, sobre todo en temas como éste, es un bien preciado y escaso, y escribir sobre el Valle de los Caídos dejando al margen los sentimientos puede parecer una misión casi imposible, pero Fernando Olmeda lo tiene claro:
"El libro tiene la subjetividad del autor, por ser quien lo escribe, pero la honestidad de que sólo aparecen los datos que he confirmado y contrastado", reconoce sobre su libro, al cual asegura no poder considerar como el mejor que ha escrito —"Siempre queremos a todos los hijos por igual"—, pero sí, quizá, sea "el más valiente".

UN 'CORRALITO' DE JÓVENES PROMESAS


El País, Madrid, España, 26Feb09
La nueva guardia de las letras argentinas desembarca en las librerías españolas
VERÓNICA CALDERÓN - Madrid
En su universo literario, la denuncia ha sido reemplazada por el sarcasmo. Nacieron en los setenta y se descubrieron escritores en un mundo dominado por el ordenador, donde la máquina de escribir es un objeto vintage. Son La joven guardia argentina. Una generación de autores lejana a la dictadura militar (1976-1983) y marcada por la crisis de 2001. Un total de 23 creadores reunidos en una antología que presenta la nueva narrativa argentina y que se edita por primera vez en España.

Les gusta dejarlo claro. No escriben igual, no hablan de los mismos temas, no comparten estilo. "Todos quieren que digamos en qué nos parecemos", afirma el escritor Juan Terranova. Junto a él, Patricio Pron, Diego Grillo Trubba, Samantha Schweblin y Maximiliano Tomas, el impulsor del proyecto, charlaron con EL PAÍS en la Casa de América sobre la complicidad que nació a partir de la publicación original en Argentina de La joven guardia (Belaqva) en 2005. "Fue una apuesta. No sólo los presentó a los lectores, también sirvió para que los autores se conocieran", señala Tomas.
Fue un encuentro afortunado. Organizan lecturas públicas y performances. Asisten a sus presentaciones. Entran en sus blogs. "Y nos emborrachamos. Algo muy importante para un escritor", comenta Terranova, autor de Mi nombre es Rufus, la historia de Birmania, una banda indie rock. De las confabulaciones han nacido incluso nuevas antologías. Ahí intercambian papeles. Grillo Trubba se encargó de antologar cuentos sobre sexo (En celo, Mondadori, 2006) y crímenes (In fraganti, Mondadori, 2008), mientras que Terranova compiló una serie de relatos inspirados en los barrios de la capital argentina (Buenos Aires / Escala 1:1. Los barrios por sus escritores, Entropía, 2007).
El uso de Internet como plataforma creativa despierta reacciones encontradas. "No me interesa demasiado", comenta Patricio Pron, ganador del premio Jaén de Novela 2008 por El comienzo de la primavera, un relato ambientado en una universidad alemana.
Pron confiesa que es propietario de un solo blog, que utiliza para que su padre lea sus artículos publicados fuera de Argentina. No es el caso de Terranova, Grillo o Tomas. Todos cuentan con blogs que actualizan con regularidad. "Los blogs son muy útiles para conocer la obra de otros escritores y para intentar vencer el centralismo", afirma Samantha Schweblin, autora de El núcleo del disturbio, una compilación de cuentos oníricos.
El blog es una respuesta a la marginación editorial, comenta Grillo Trubba, autor de la novela Los discípulos y del Manual del Holgazán. "Crecimos como escritores cuando Argentina ya no está en el centro del mundo editorial, sino en la periferia", explica. Tomas coincide, "el centralismo es tal que esta antología tardó tres años en editarse en otro país". No hay victimismo, sin embargo. "La responsabilidad para encontrar un mercado reside en el creador. Muchos de los que dicen 'la gente no lee' en realidad quieren decir 'la gente no me lee'", señala Grillo Trubba. "Creo que se lee más que nunca. Se lee como entretenimiento en otras plataformas, y también se debe reconocer que el lector que compra un libro es uno preparado, más erudito", añade Tomas.
La poca solemnidad en sus textos es, quizá, su mayor punto en común. "No tenemos dogmas, vemos a la literatura como un objeto recreativo", explica Pron. Esta soltura se refleja en la experimentación entre géneros literarios, la diversidad de los temas que abordan y su versatilidad para difundirlos. Ya sea en sus antologías, por las calles de Buenos Aires o desde las entradas en sus blogs. Comparten la convicción de que la literatura sirve para sentir, expresar y divertirse. "No tenemos una queja conservadora. No vamos gritando, 'el rock murió', 'la gente no lee'. La literatura no necesita nadie que la venga a defender", concluye Terranova.

jueves, 26 de febrero de 2009

MORENTE SE FUNDE CON EL TANGO EN BUENOS AIRES


El País, Madrid, España, 26Feb09
Múltiples eventos culturales se dan cita en la I Bienal de Flamenco que comenzó ayer en Argentina.
En la fotografía Enrique Morente, a la derecha, junto al periodista Miguel Mora en Buenos Aires en el marco de la bienal.- EFE
SOLEDAD GALLEGO-DÍAZ - Buenos Aires -
El cantaor Enrique Morente se convirtió ayer en el símbolo de la I Bienal de Flamenco que se desarrolla, hasta el próximo 1 de marzo, en Buenos Aires. La iniciativa cultural, promovida por el Ministerio de Cultura y la Ciudad de Buenos Aires, consiste en la celebración de más de 50 actos (recitales, conferencias, exposiciones y espectáculos de baile y cante, así como talleres de guitarra, cajón o baile), en teatros, locales y bares notables de los diferentes barrios porteños, desde un paseo de Puerto Madero, que acoge una muestra de grandes fotografías, hasta el famoso Café Tortoni (el favorito de Jorge Luis Borges), donde se podrá ver a un gran grupo de bailaoras, pasando por el teatro Presidente Alvear.

El acto central de la bienal será un concierto al aire libre del grupo Lagartija Nick, el próximo sábado, en la avenida de Mayo. Un espectáculo en el que se mezclan rock y flamenco con textos de Federico García Lorca y del poeta y cantante canadiense Leonard Cohen.
Enrique Morente, por su parte, protagonizará un acto de clausura en el teatro Presidente Alvear, en el que el cantaor granadino recibirá a grandes figuras del tango argentino, como ya hace en el tradicional Festival del Tango que se realiza actualmente en Granada y en el que cante flamenco y la canción y el baile más famoso de la historia de Argentina configuran un espectáculo único.
El artista granadino, que asistió a la presentación de dos libros que tratan aspectos de su obra (Voces del flamenco, una amplia colección de entrevistas de Miguel Mora, y Una voz libre, de Balbino Gutiérrez), recordó que el gran cantaor Antonio Chacón visitó en 1914 Buenos Aires y llenó durante un mes uno de los principales teatros de la ciudad. Chacón presidió después el Concurso de Cante Jondo organizado en Granada por Manuel de Falla y García Lorca.
Morente, que ha resaltado siempre los lazos y admiraciones mutuas entre flamencos y gente del mundo del tango, aprovechó su viaje a Argentina para visitar la casa en la que vivió Falla durante sus últimos años de exilio, en Alta Gracia, a unos 30 kilómetros de Córdoba.

miércoles, 25 de febrero de 2009

IRONÍA Y RELIGIÓN


La Nación, Buenos Aires, Argentina, 25Feb09
Silvia Hopenhayn
Para LA NACION

Este es un libro para pelearse. Su autor, el ensayista norteamericano Harold Bloom, tan polémico como renombrado, busca derribar toda teoría que altere su desarrollo conceptual, pero, más que nada, que lo altere a sí mismo. El tema atañe a todos, amén del evidente conflicto personal que le plantea al autor. La religión americana es el título del libro, editado por Taurus. Alude a la forma en que la cultura estadounidense asume las creencias y a su imperiosa necesidad de propagarlas. Los testigos de Jehová, los pentecostales, los adventistas del séptimo día, los mormones y los baptistas sureños transmiten a millones de personas su visión de Dios, de la muerte, del juicio final. Bloom se pregunta cuál es el atractivo de lo que llama "religión americana".
Sin tapujos, se zambulle en lo peor de su cultura. Lo hace con un fervor que, si bien podría alejar a los que estamos en desacuerdo con sus opiniones, también nos permite avanzar en su odisea. Ser testigos de su crisis. Por eso es un libro para pelearse con entusiasmo, no por oportunismo. Porque Bloom quiere resolver algo suyo en esta búsqueda: por un lado, su figura de crítico literario en relación con la del crítico religioso, y, por el otro, su lugar de judío gnóstico. Esta oscilación de su identidad es, quizá, la que lo lleva a adoptar una postura drástica, una suerte de deontología (bajo la forma del "hay que?") para convencer a los demás de su propia consistencia. Casi con insolencia, se enfrenta a la sociología y al psicoanálisis, desordenando y sacando de contexto categorías propias de cada disciplina, y son los momentos más flojos del libro. Su obsesión detractora desplaza al rigor conceptual y desmerece la libertad ensayística.
De todas maneras, es notable todo lo que ha investigado sobre la religiosidad en los Estados Unidos, dimensión fundamental para comprender el temblequeo de un imperio y la peligrosidad de su derrumbe. Bloom está en lo cierto cuando dice: "Una nación obsesionada con la religión necesita desesperadamente una crítica de la religión", puesto que se trata de "una cultura religiosamente desaforada, que busca insistentemente el espíritu".
La sociedad americana, según el crítico, está centrada en la idea del Apocalipsis. De allí que lo más interesante que sostiene este ensayo es que existe una religión que está en estricta relación con el ser estadounidense, caracterizado "por la soledad, la individualidad y el pragmatismo de sentimientos, por actos y experiencias, más que por pensamientos, deseos y recuerdos".

Su rastreo lo lleva a los clásicos de la literatura, como Emerson, Melville y Whitman. Para el autor, "el Cristo americano del siglo XX se ha convertido en una experiencia personal para el cristiano de los EE.UU. y, de manera clarísima, para los evangelistas". Jesús aparece solitario. Predomina su figura de resucitado, más que la del crucificado. Por otra parte, el amor de Dios es una cuestión unívoca. Bloom se refiere a la premisa de Spinoza en su Etica , según la cual nadie que ame a Dios de verdad debe esperar que éste le corresponda. Los norteamericanos la revierten: nueve de cada diez creen que Dios es el que los ama. Bloom ironiza al respecto: "Vivir en un país en el que la inmensa mayoría goza del afecto de Dios es profundamente conmovedor".

martes, 24 de febrero de 2009

UNA OBRA DE MATISSE VENDIDA POR EL RÉCORD DE 32 MILLONES EN LA SUBASTA DE YVES SAINT-LAURENT


El País, Madrid, España, 23Feb09
'Les coucous, tapis bleu et rose', una naturaleza muerta pintada en 1911, se convierte en la atracción de una subasta con cientos de obras de arte y que se prolongará hasta el miércoles
AGENCIAS
Una obra del pintor francés Henri Matisse, que se vendió en 32 millones de euros, se convirtió este lunes en la estrella de la primera subasta de la colección Yves Saint Laurent - Pierre Bergé. Les coucous, tapis bleu et rose, una naturaleza muerta pintada en 1911, batió en la venta a la escultura del rumano Constantin Brancusi, retrato Madame L.R., que fue la segunda pieza que consiguió el mejor precio, con 26 millones de euros. La propia casa de subastas había establecido el precio de la pintura de Matisse entre los 12 y los 18 millones de euros.
FOTOS - AFP - 21-02-2009
Colección mítica. Las piezas que subastará Christie's fueron durante 40 años por el mítico modisto francés Yves Saint Laurent, fallecido en 2008, y su compañero Pierre Bergé- AFP
El pintor francés fue el que más recaudó en la sesión de este lunes, con un total de 45.300.000 euros logrados por, además de la naturaleza muerta, los óleos Nu au bord de la mer, vendido por 7.300.000 euros sin impuestos, y Le denceur, que se colocó por 6 millones de euros.

Esa cifra es la más alta pagada por un Matisse y además la cantidad global conseguida este lunes en la primera jornada de la venta de la colección -206 millones de euros- supone ya un récord en la subasta de una colección privada. La obra de Pablo Picasso "Instruments de musique sur un guéridon", por la que sólo se ofrecieron 21 millones de euros, no encontró finalmente comprador al estar por debajo del precio estimado por la casa de subastas Christie's, encargada de la venta de la colección.
Pierre Berge, pareja de Saint Laurent y heredero de la colección de arte que ambos construyeron a lo largo de cinco décadas, se mostró muy satisfecho aunque no sorprendido con el resultado del primer día de la subasta. "Nunca dudé que sería un éxito", ha comentado Berge a los periodistas al cierre de la jornada. "Aún durante la crisis, siempre supe que estas pinturas atraerían a los amantes del arte de todo el mundo", ha explicado.
La venta de arte moderno de este lunes es la primera de las durante tres días pondrán en el mercado más de 730 obras que pertenecieron al modisto y a su compañero Bergé, quien dedicará la recaudación que le corresponde por la venta a la lucha contra el sida. La colección incluye piezas de arte moder, platería alemana del siglo XVII, esculturas romanas antiguas, bronces chinos y mobiliario de Art Nouveau.

lunes, 23 de febrero de 2009

PATAGONIA PROFUNDA


Clarín, Buenos Aires, Argentina, 23Feb09
Un recorrido desde El Chaltén hasta Los Antiguos para descubrir colosales glaciares, pueblos solitarios y lagos de pureza extrema.
Nerio Tello
ESPECIAL PARA CLARIN.
Sólo, y tan sólo, 700 habitantes del oeste de Santa Cruz gozan, cada día, del cielo de El Chaltén; ven recortarse los cerros Torre y Fitz Roy y escuchan el rumor de los ríos cristalinos con una cotidianidad que resulta llamativa y admirable.

Ese pequeño casco urbano, fundado hace dos décadas a 220 km de El Calafate y cerca del esplendoroso lago Viedma, en el Parque Nacional Los Glaciares, recibe cada temporada a unos 80 mil turistas ansiosos de devorar sus paisajes vírgenes. Considerada "La capital del trekking", El Chaltén tiene todas las modalidades para recorrer con comodidad y seguridad los numerosos itinerarios que proponen los bosques, ríos, lagos y la fabulosa "montaña que humea", como llamaron los pueblos originarios al pico Fitz Roy, adorado eternamente por nubes etéreas.

La capital del trekking

El Chaltén resume el legado patagónico: la naturaleza emerge en su estado más puro, construyendo un paisaje de ensueño a partir de los valles y los majestuosos picos de la parte más austral de la cordillera de Los Andes. El poblado ha experimentado un importante crecimiento durante los últimos años para dar abasto a la creciente demanda de servicios por parte de los turistas. Sin embargo, no ha perdido su estampa de aldea de montaña, de casas bajas de madera, con techos a dos aguas, y pequeños jardines dando la bienvenida.
La mayor parte de los visitantes que llegan hasta este paraje remoto de la Patagonia lo hacen para disfrutar de los numerosos senderos de trekking que parten desde El Chaltén. Entre los paseos más encantadores y accesibles se destacan el de la Laguna Torre, que dura toda una jornada en la que se atraviesan mágicos bosques de lengas y ñires, y el del río Eléctrico, que es un poco más largo e invita a pasar una noche de camping. Un poco más difícil para quienes no estén duchos en las actividades de montaña es el paseo hacia la Laguna de los Tres, un recorrido maravilloso entre bosques, ríos y cascadas que culmina en una hermosa laguna donde se tiene una excelente vista de los cerros Torre y Fitz Roy.
De regreso a El Chaltén una opción muy recomendable es realizar una excursión al cercano glaciar Viedma una mole de hielo cuyas paredes se elevan 40 metros sobre el nivel del lago homónimo. Se trata del glaciar más grande de la Argentina y brinda la posibilidad de peregrinar sobre su lomo con el uso de grampones, una experiencia que permite auscultar grietas, indagar en las cuevas de hielo y sumergirse en los sumideros con infinitas tonalidades azuladas. Estas excursiones por el glaciar suelen complementarse con paseos embarcados por el lago Viedma o con un día de campo en alguna de las magníficas estancias de la zona, donde no sería un pecado perderse la oportunidad de degustar un chivito al asador.
Otra excursión imperdible es la que culmina en la Laguna del Desierto, un lugar soñado para el avistaje de flora y fauna y a un paso -es un decir-, de la sorprendente alfombra blanca de los hielos continentales. Cuatro días en El Chaltén conforman una breve visita al paraíso. Hoteles, hosterías, cabañas, campings y alternativas gastronómicas para todos los gustos y presupuestos, agencias de viajes, taxis y locutorios con Internet completan la oferta.
Si bien El Calafate, al sur de El Chaltén, es el gran imán de los viajeros, menos conocidos pero igualmente maravillosos son los paisajes del noroeste de Santa Cruz, junto a la mítica ruta 40.
Más de 500 km al norte de El Chaltén, por un largo camino de ripio se llega a Lago Posadas. Dejando el trazado de la mítica ruta 40 a la altura de Bajo Caracoles se gira hacia el oeste y el camino trepa lenta y sugestivamente hasta esta localidad, situada a apenas 6 kilómetros del lago homónimo y al pie de la meseta El Águila.

En la Patagonia profunda

Dicen que Lago Posadas, que oficialmente se llama Hipólito Yrigoyen, es uno de los secretos mejor guardados de la Patagonia y el visitante primerizo comprende el porqué. Este pequeño jardín de 250 pobladores y un mínimo entramado de calles de tierra, está a sólo 110 m sobre el nivel del mar. Sus montañas abrazan los lagos Posadas y Pueyrredón, separados por un istmo muy angosto y unidos por un pequeño arroyo que marida la naturaleza mansa y las aguas turquesas del primero, con el agitado temperamento y los azules profundos del Pueyrredón. Ambos comparten el idilio con las truchas, salmones y percas, que enamoran a los pescadores más exigentes.
Cerca del istmo, sobre las orillas del lago Pueyrredón, la estancia Suyai, dedicada exclusivamente al turismo, y un poco más lejos, la Garganta del Río Oro, son destinos ineludibles. Los más entrenados no deberían perderse una caminata o escalada al monte San Lorenzo, que ofrece una vista espectacular de los lagos y el pueblo.
De regreso a la ruta 40, desde Bajo Caracoles hay 130 km de ripio hasta Perito Moreno.
Desde allí, dejando la ruta, se apunta hacia la cordillera. Tras 63 km de asfalto, se llega a un pueblo pequeño de nombre sugestivo: Los Antiguos. Los tehuelches, que supieron recorrer la Patagonia en toda su dimensión, bautizaron a este lugar como "Mis antepasados" o sea, los antiguos. Era el lugar que elegían para vivir sus últimos años aquellos que ya no estaban para montar caballos y desandar esos periplos del mar a la montaña y del norte al sur
Una asombrosa cortina de álamos verdes y orgullos cobija la pequeña urbe y deja ver los picos coronados de nieve de la Cordillera de los Andes, que da marco a este poblado mecido por las aguas del lago Buenos Aires y rodeado por un río cristalino que lleva el mismo nombre del pueblo. La abundancia de agua fresca corona la principal actividad de Los Antiguos: los frutos rojos. Si bien la reina es la cereza, también compiten el sabor y el perfume de las frutillas, frambuesas, grosellas, corintos, ruibarbos, saucos y calafates. Como es de imaginar, esta producción enriquece mucho la gastronomía de la zona y la elaboración de dulces. Desde los miradores Uendeunk ("espíritu bueno") se tiene las más hermosas vistas del pueblo y del lago. También se puede seguir el dibujo del río Jeinimeni, que sortea las chacras, obra humana tan bella como la naturaleza avasallante que las rodea.
Entre Lago Posadas y Los Antiguos, los carteles de las rutas insisten con un destino: Cueva de las Manos, la mayor concentración de pinturas rupestres del país, obra de los habitantes originarios de la Patagonia. Las visitas programadas son muy recomendables y las excursiones se pueden contratar tanto desde Perito Moreno como desde Los Antiguos o Hipólito Yrigoyen. Las cuevas se encuentran en el cañadón del río Pinturas, un escenario natural solitario e impactante que invita a reflexionar sobre cómo era la vida en el corazón de la Patagonia hace cientos y cientos de años.
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domingo, 22 de febrero de 2009

LOS 100 AÑOS DEL FUTURISMO


La Nación, adnCultura, Buenos Aires, Argentina, 21Feb09
Europa celebra al controvertido movimiento de vanguardia italiano que lideró Filippo Marinetti
Por Saskia Rothschild
La mañana del 20 de febrero de 1909, hace exactamente 100 años, los lectores franceses de Le Figaro fueron testigos de los primeros pasos del futurismo. "Nosotros queremos exaltar el movimiento agresivo, el insomnio febril, el paso de corrida, el salto mortal, el cachetazo y el puñetazo", decía el Manifiesto Futurista, escrito por Filippo Tommaso Marinetti, que dio origen a una vanguardia artística que, al buscar romper con la tradición y el pasado, exaltaba las máquinas, el movimiento, la rapidez, la energía y la deshumanización.

No hay que vivir en el pasado sino mirar hacia el futuro, era el mensaje del movimiento vanguardista, que fue literario y plástico, pero tuvo expresiones en arquitectura y música. Una visión del mundo a toda velocidad en la cual "un automóvil de carrera que ruge es más bello que la Victoria de Samotracia". Al año siguiente, los artistas italianos Giacomo Balla, Umberto Boccioni, Carlo Carrà, Luigi Russolo y Gino Severini firmaron el manifiesto.
Al celebrar los cien años del futurismo, una filosofía renegada durante algún tiempo por su fraternidad con el fascismo, la política se hace a un lado para privilegiar el valor artístico. La península italiana ya empezó los festejos de su movimiento nacional. En el Palacio Real de Milán, ciudad inspiradora para Marinetti, donde creó la mítica revista Poesía, ya se puede recorrer "Futurismo 1909-2009. Velocidad, arte y acción", muestra que reúne más de 400 obras. En Trento, centro neurálgico del movimiento, abrió la muestra "Futurismo 100", un proyecto del Museo de Arte Moderno y Contemporáneo de esa ciudad y en el Guggenheim de Venecia se inauguró hace dos días "Obras maestras del futurismo".
Como una respuesta al norte italiano, Roma abre hoy la muestra clave de la celebración, una colaboración con el Centro Pompidou de Paris y la Tate Modern de Londres, donde la muestra viajará en el año. Ubicada en las Escuderías del Quirinal de Roma, los festejos se completan con obras de teatro vanguardistas como "Mujer-Velocidad-Peligro" y música del concertista futurista Brian Eno. En 1926, Marinetti empezó una gira por América latina para brindar conferencias en ciudades como San Pablo, Buenos Aires, Córdoba y Montevideo.
El poeta fue inmediatamente acusado de propagandista fascista enmascarado de poeta de vanguardia y los motivos del viaje se hicieron rápidamente controvertidos. Después de una fuerte polémica en San Pablo, a su llegada a Buenos Aires, los diarios denunciaron el futurista y sus aspiraciones políticas. En una carta a La Nación fechada del 19 de junio de 1926, Marinetti respondió a las críticas. Dirigiéndose al diario "defensor de la tradición en sus notas antifuturistas", el poeta se declaró "satisfecho de ser el destructor feroz de la tradición".
"Lo que hago es tomarme el trabajo de convertir el agua turbia y estancada de sus cerebros en un alegre y transparente vino futurista, semejante al vino lleno de rosada fantasía que mana del potente trapiche de vida nocturna de la calle Corrientes", escribió el poeta que celebró la vivacidad intelectual porteña. Martín Fierro, revista vanguardista de la época, organizó en honor del futurista un banquete con grupos modernistas, en el que Marinetti aconsejó "mantener una genial solidaridad para favorecer y agigantar el arte y la literatura de la Argentina". Las influencias futuristas en el país se encuentran sobre todo en la figura del pintor Emilio Petorutti, que se podría definir como un "cubo-futurista" en las palabras de Adriana Rosenberg, la directora de la Fundación Proa. En noviembre, el futurismo volverá a la Argentina, cuando se inaugure en Proa una muestra panorámica del movimiento, de sus valores artísticos, literarios y culturales. Centrada sobre el artista italiano Fortunato Depero, la propuesta preparada en colaboración con el Museo MART incluye diseño y arquitectura, afiches publicitarios y obras literarias, y se completa con un coloquio internacional sobre las influencias del futurismo en el mundo.

sábado, 21 de febrero de 2009

EL TIEMPO ES VELOZ


La Nación, adnCultura, Buenos Aires, Argentina, 21Feb09
Por Jorge Fernández Díaz
Director de adnCULTURA

El bien más escaso de los seres humanos que tenemos las necesidades básicas satisfechas es el tiempo. No tenemos tiempo para nada. Siempre pienso que quien venda tiempo real se hará millonario. Me han dicho que, aunque de manera todavía embrionaria, empiezan a funcionar pequeñas empresas de servicios que lo facilitan absolutamente todo. Pero aún el fenómeno no se ha masificado, como sí lo ha hecho su primo hermano: el delivery . No poseo fortuna, pero si la tuviera, les aseguro que invertiría en una pyme del ramo del tiempo. La llamaría "Clon S. A." e intentaría que por fin se hiciera realidad la fábula futurista: un clon administrador que hace todas las colas bancarias, se traga todos los plantones de la burocracia estatal, llena todos los formularios, te saca todos los turnos, te arma las fiestas de cumpleaños, te compra los regalos para los amigos, te prepara el asado y a veces incluso ejerce las partes tediosas y amargas de la paternidad.
En un viejo cuento , aparece una fábrica de clones y un hombre de familia que contrata uno. En este caso, un robot con aspecto humano que lo reemplaza en todos los quehaceres y que le permite romper el viejo axioma según el cual un hombre no puede estar en dos lugares al mismo tiempo. En aquel perturbador relato fantástico, el hombre no sólo le toma el gusto al asunto sino que lo convierte en un vicio. Su clon lo reemplaza en reuniones familiares soporíferas y acompaña a su mujer a cenas insoportables. Pero una noche, el hombre vuelve a su casa y encuentra a su mujer acostada con el clon, que lo ha reemplazado con vigor sobrenatural.
Sin llegar a semejantes excesos, habría que decir que la actual tecnología crea permanentemente "facilitadores de tiempo" y a la vez nos hace caer, por cruel paradoja, en angustias existenciales. Los celulares, el correo electrónico, los motores de búsqueda de Internet y el Wi Fi, para no ir más lejos, nos permiten agilizar nuestra comunicación, nuestro conocimiento y nuestras gestiones profesionales y personales. Y aun así, cuanto más facilitadas tenemos las cosas, cuanto más instantáneas son, cuanto más ahorro temporal hacemos?, menos tiempo nos queda. Es como si fuéramos cobayos histéricos que corremos todo el día sin llegar a ningún lado.
La administración del tiempo se transformó en un oficio excelso y quizás imposible. Tal vez en el futuro habría que enseñarlo como materia escolar o declararlo de interés de la salud pública, puesto que un buen administrador de tiempo puede ser un hombre feliz y próspero, y un mal administrador puede transformarse en un hombre exitoso y atormentado, o en un fracasado alegre. Me río al escribir esto, pero lo cierto es que tener y no tener tiempo es un asunto muy serio. Y sin duda, un estrés que acosa a las sociedades posmodernas y un síntoma cultural de estos años: antes matábamos el tiempo, ahora el tiempo nos mata a nosotros.
Le encargamos la producción de tapa a Diana Cohen Agrest, la misma especialista en filosofía y ética que hace unas semanas se ocupó del aburrimiento, un tema emparentado a éste en muchos puntos visibles e invisibles. Elijo para el final una frase de Lord Chesterfield, aunque quizás esté tirando más nafta al fuego. Es una recomendación poética: "Cuida de los minutos, que las horas se cuidan solas".

jdiaz@lanacion.com.ar

jueves, 19 de febrero de 2009

MÁS EDITORIALES APUESTAN A LOS LIBROS ELECTRÓNICOS


La Nación, Buenos Aires, Argentina, 19Feb09
Se espera que una nueva tecnología para leer en pantalla amplíe el mercado
Los escritores y las editoriales cada vez realizan más acuerdos para vender libros en formatos electrónicos (los llamados e-books ) a través de páginas web creadas exclusivamente para ese mercado. Una vez ofrecidos en Internet, se venden a un precio que fluctúa entre 2 y 5 euros.

A la nueva tendencia se sumaron escritores de primera línea como Gabriel García Márquez y Mario Vargas Llosa, y editoriales como Random House. ¿La razón? La esperada masificación de una tecnología llamada e-books readers, es decir, una suerte de iPod con libros en lugar de canciones que este año llegará al mercado en versiones cada vez más accesibles.
El best seller John Grisham, autor de libros como El informe pelícano y La apelación , es un ejemplo de esta tendencia. Grisham firmará un acuerdo con la editorial Random House para que sus 22 libros puedan leerse en formato de libro electrónico, incluyendo los ya publicados por Amazon.com -la mayor librería online -, según publicó The Wall Street Journal. Antes que Grisham, por esta vía de los e-books el mercado de Internet ya cuenta con Rosa Montero, Julio Cortázar, Juan Goytisolo, Franz Kafka, Camilo José Cela y Alfredo Bryce Echenique, por nombrar sólo un puñado. "Después de los cambios tecnológicos que sufrió la industria discográfica, nadie está dispuesto a perder al no incluirse en estas nuevas tecnologías en el mundo editorial", dijo Tomás Calvo, director de Marketing de Bibliográfika, editorial argentina que trabaja con e-books .

Cuestión de estrategia
Calvo considera que se trata de una tendencia que por estar en crecimiento aún no trae muchos réditos económicos a las editoriales, pero la masificada propuesta de muchos sitios en la red hace que, en primera instancia, se trate de una oferta estratégica.
"Por ahora es un negocio estratégico. Es una cuestión de estar a la par de lo que sugiere la tecnología, que es el paso de lo físico a lo electrónico en el caso de los libros. A pesar de los deseos de muchas personas de que esto no suceda, hay mucho movimiento en torno a esta cuestión", explicó.
La tecnología de los e-books readers , que poco a poco intenta imitar un libro en su forma física, trae avances tecnológicos que buscan, entre otras cosas, que la pantalla imite la apariencia de una hoja; además, ofrece la posibilidad de subrayar, hacer anotaciones de puño y letra sobre la pantalla y guardar los cambios efectuados.
"Para este año se espera una masificación de los e-books readers , ya que habrá varios lanzamientos de estas tecnologías por parte de Apple, Sony y Kindle", agregó Calvo.
Amazon.com y Leer-e son algunas de las páginas web que en estos momentos monopolizan una gran cantidad de publicaciones. Sin embargo, la competencia se tornó feroz cuando Google anunció hace pocos días que lanzará 5 millones de libros gratis, en formato adaptado a los Smartphones, es decir, a los iPhones, de Apple. Los sitios elaleph.com y libronauta.com son los pioneros argentinos en ofrecer libros electrónicos, además de brindar otros servicios, entre ellos, una gran cantidad de títulos para ser consultados a modo de biblioteca.
En cuanto a las editoriales, no sólo Random House se sumó a la tendencia. También prestigiosas editoriales como Larousse y McGrawHill decidieron ingresar en el mundo del libro electrónico, sin contar la innumerable lista de editoriales que sólo funcionan a través de Internet, que en su mayoría son españolas.
Por esto, cada vez son más los escritores que buscan ingresar en el mercado de los e-books , antes que perderse la posibilidad de ser leídos a través de lo que se supone que será toda una transformación cultural.

El caso español
En España el debate ya llegó a múltiples sitios web, artículos y blogs , causado por el brote de editoriales y portales que ofrecen libros electrónicos. A tal punto que varios afirman que, en ese país, 2009 será el año del libro electrónico. En un blog llamado Bitácora del Minotauro, que descarga libros gratis por Internet, se expuso parte de la situación. Según el blog español, el detonante fue la renombrada agente literaria Carmen Balcells, que acaba de otorgar licencias de sus autores y obras al ya famoso portal de libros leer-e para que puedan ser editados en formato electrónico. Muchas editoriales, como Anagrama, están adoptando las mismas estrategias.
Diana Salinas Plaza

domingo, 15 de febrero de 2009

ELIGEN LAS MEJORES FOTOS PERIODÍSTICAS DEL MUNDO EN 2008


La Nación, Buenos Aires, Argentina, 15Feb09
Se recibieron 96.000 imágenes y ganó una que refleja la crisis hipotecaria en EE.UU.
La fotografía publicada en Time fue la mejor del año Foto: Anthony Suau
AMSTERDAM.-
Una fotografía en blanco y negro que parece confundir una imagen de la crisis de las subprimes en Estados Unidos con una fotografía de guerra fue la ganadora del premio World Press Photo 2008.

Fue tomada por el estadounidense Anthony Suau y refleja el drama de la crisis hipotecaria en ese país. Publicada por el semanario Time , en marzo del año último, ahora se alzó con la máxima distinción del principal certamen de fotoperiodismo del mundo, en el que participaron 5508 reporteros gráficos.
"La fuerza de esta fotografía está en los contrastes. Parece una foto de guerra, pero no se trata más que de la expulsión de los ocupantes de una casa", dijo la presidenta del jurado, MaryAnne Golon.
En la fotografía de Suau, se ve el interior de una vivienda con objetos desperdigados, que dejaron los propietarios antes de irse por una deuda de una hipoteca. Adentro, un policía apunta a una de las puertas para asegurarse de que el espacio esté vacío.
"Ahora la guerra está en casa de la gente porque no pueden pagar las hipotecas", explicó Golon, al señalar la vigencia que muestra la imagen.
La entrega de los premios se hará el 3 de mayo, fecha en que se celebra el Día Mundial de la Libertad de Prensa, en esta ciudad. Anthony Suau recibirá el galardón, dotado de 10.000 euros. Este año, el prestigioso certamen de fotoperiodismo recibió 96.268 fotografías, de 5508 profesionales. A lo largo de diez categorías, fueron premiados 64 fotógrafos, de 27 nacionalidades. Entre ellos, el argentino Walter Astrada, de AFP, ganó en la categoría Imágenes de Noticias por un reportaje sobre la oleada de violencia postelectoral en Kenya. En la categoría Noticias Generales, se adjudicó el premio el brasileño Luiz Vasconcelos, de EFE, por una fotografía que muestra a una mujer que intenta frenar un desalojo de casas en Manaos, Brasil.
Agencias AFP y EFE

sábado, 14 de febrero de 2009

HOLLYWOOD, DEL ENSUEÑO AL REINO DE LAS PESADILLAS (I de II)


(Nota de Clave 88: dada la extensión del artículo lo presentamos en dos entregas. La segunda el miércoles 18)

La Nación, adnCultura, Buenos Aires, Argentina, 14Feb09
En la época de esplendor de la industria cinematográfica norteamericana abundaban las ideas novedosas, sostenidas en la pantalla por el círculo áulico de actrices y actores que integraban el star system. La desaparición de aquellas estrellas y de los legendarios productores que animaban los grandes estudios causó la actual proliferación de films seriales y nuevas versiones de viejas películas exitosas. Hoy, la meca del cine ha dejado de crear y se recicla a sí misma
Por Ángel Faretta
Para LA NACION

La ida al cine o su reemplazo por el cada vez más cómodo sucedáneo que consiste en la visión de films en los laberínticos vericuetos de la programación por cable muestran, hace un tiempo considerable, algo inquietante: la repetición. Y aun más: la reconversión en films de otros films ya no clásicos sino directamente menores, oscuros, de cualquier procedencia, así como también varios fagocitados entre sí. Otra pesadilla recurrente refiere a los films norteamericanos excavados de series televisivas, lo que es un contrasentido, porque el cine de Hollywood consideró desde el comienzo la televisión y lo por ella emitido el peor de sus enemigos. Pero no sólo desde el punto de vista comercial, sino estético, ideológico, de visión del mundo.
Hace años doy este ejemplo: ¿no es una serie como Bonanza la antípoda moral y estética, la misma antimateria de los westerns de John Ford? Sin duda. Los ejemplos pueden multiplicarse... Pero ahora incluso tonterías como The Addams Family, las conocidas entre nosotros como Los picapiedras y hasta Hechizada y sus mohines mágicos dieron lugar a retraducciones fílmicas que reduplican su inanidad mental. Las remakes de films vacían de toda sustancia vital y, sobre todo, mítica los clásicos de los que supuestamente parten. Como se ha hecho –por ejemplo– con El tren de las 3:10 a Yuma. Pero, como digo, ya no se recurre tan sólo a los clásicos sino a tostones alegóricos que en su momento fueron puestos justamente a un lado, como The Manchurian Candidate y su clima de guerra fría y lavados chinos de cerebros. Ahora, el lavado de cerebro se le practica al pobre espectador. Y, en cuanto a los chinos de la primera versión, ahora parecen intentar recuperar el tiempo perdido y clonan a toda marcha la producción capitalista occidental.
Es significativo, apenas se medita sobre ello, cómo el Hollywood clásico, supuestamente tan sólo hambriento de ganar dólares a como diera lugar, no haya intentado jamás la continuación de sus films más exitosos. ¿Cómo no concebir las aventuras de Scarlett O’Hara, luego de sacarse de encima al –admitamos ahora– gomoso de Rhett Butler, contribuyendo con su tesón irlandés a levantar al devastado Dixie? ¿Por qué nunca supimos qué fue de Rick, tras cerrar ese tugurio de lujo que tenía en Casablanca, y sus seguramente fascinantes aventuras cuando pasó a la clandestinidad? Y nunca hubimos de enterarnos de cómo la malvada de Eve Harrington tendría su merecido en manos de la pelandusca de Phoebe, que logró colarse en su vida como sirvienta dispuesta a todo servicio, y tal como ella lo había hecho con Margo, convertida al final en esposa con libreta.
¿Cómo a Hitchcock no se le ocurrió, ni tampoco a esos supuestos ávidos productores de entonces, hacer la continuación de Psicosis con Norman (perdón, con la travestida señora Bates) haciendo terapia de grupo en alguna clínica psiquiátrica? Años después, ya en plena anarquía, se hicieron dos secuelas e incluso una remake plano por plano. ¡¿Para qué?! Francamente, cosa de locos.
El porqué no se hacían en el momento de esplendor tales secuelas es muy simple. Había tanto, pero tanto, que filmar, tantas cosas en carpeta y tanto para descubrir que era impensable. El material base era levantado de un radioteatro ( Casablanca ), de una revista femenina ( La malvada ) ¡y hasta de una tarjeta de celebración navideña! ( Qué bello es vivir ). Había tanto para hacer y para inventar que cualquiera de todos sus hacedores y productores de entonces se hubiera hecho monje trapense antes de intentar una secuela. No se lo hubieran permitido porque estaba todo por hacerse. Tiempo atrás, en un magnífico documental sobre la Metro, vimos a una señora –no recuerdo ahora su nombre– que había sido contratada como lectora apenas le habían firmado el título universitario y todavía con la tinta fresca sobre el papel. "Me instalaron en una habitación amplia y muy cómoda que daba al jardín del estudio. Me pagaban mil dólares por semana. ¿Mi trabajo? A diario traían pilas, bolsas, cajones de libros y de libros recién editados. Clásicos, colecciones enteras de todo género, manuscritos, borradores. Tenía que leerlos y ver si de alguno de ellos había algo que podía dar lugar a un film. Recuerdo que durante una semana leí una docena de novelas policiales, el Ulises de Joyce, las memorias de varios personajes y un par de borradores de novelas todavía no escritas." Teniendo eso, ¿a quién se le hubiera ocurrido plagiarse a sí mismo o tan siquiera repetirse?
Pero todo ello fue así –como en los mitos– desde el propio in illo tempore. ¿No es ya historia que Anita Loos fue incluida por el mismo Griffith en su scuderia cuando ella prácticamente todavía estaba en el kindergarten? Así y todo lo ayudó a escribir los intertítulos de Intolerancia. Parece que después se iba a jugar con sus muñecas. No sólo eso. La misma serialización hace que se pierda de vista y se diluya en copias y en autoparodias que disminuyen de valor incluso una buena idea o barrunto de tal, al menos en el papel. Ése es el caso de Matrix, por ejemplo, cuyo propio título pareciera aludir –¿involuntariamente?– a la matriz industrial que el film desea querer multiplicar dentro de su propia productividad. Así, el resto mítico, o más bien el assemblage mítico, de la primera parte, que tiene algún indudable valor siquiera de cautela propedéutica para llevar el nihilismo juvenil actual hasta el dique seco de cierto aroma de mito, es echado a perder en su segunda y en su tercera parte.
Aquí podría hablarse también del mito en los tiempos de Wikipedia. O el mito al alcance de Google. Si ya varias décadas atrás un Karl Kérenyi alertó sobre aquello que denominó con mucha justicia "tecnificación del mito" –en referencia al uso nazi-soviético–, hoy eso parece algo remoto en relación con esta matricería industrial del mito. Podría argüirse también que son los propios grandes –y para nosotros últimos– autores de films los que han dejado en vacancia sus propias realizaciones y no se han hecho cargo de su herencia, la que ha quedado un tanto desprotegida. Y así pensar –que tras sus cimas y las propias del cine como los casos de Coppola y su tercer Padrino, De Palma y Misión a Marte, y Cameron y Titanic– que todos ellos no han asumido las responsabilidades una vez escalado el Himalaya de sus propias obras. El problema, como se comprenderá, es que luego de escalar la cima del Everest hay que emprender el descenso, porque habitar en forma permanente esas cumbres no nos ha sido otorgado, salvo a los yetis. Y ahí, vueltos al llano, ¿qué se puede hacer?
Algunos de ellos todavía hacen films extraordinarios, pero tan extremos y radicales que, por mi parte –confieso–, no puedo soportarlos. Tales los casos de Cigarettes Burns, de John Carpenter, y Bug [Peligro en la intimidad], de William Friedkin. Además, el primero es un telefim y el segundo fue rodado directamente para DVD. Algunos de mis alumnos más jóvenes por suerte tienen entrañas para eso. ¡Adelante! Pero se debe tener en cuenta un detalle que hace a la propia situación y hasta me atrevería a decir a la propia sustancia contradictoria del concepto del cine. La caída de los grandes estudios como empresas familiares, clanes cerrados y como alianzas entre grupos dio lugar a la propia decadencia del cine y de su concepto. Pero fue ese mismo eclipse de los grandes estudios el que produjo paradójicamente esas obras maestras absolutas de lo que denominamos autoconciencia, que es cuando el propio cine alcanza su cima pero coteja su propio fin. La saga de El Padrino, Titanic, diversas obras de Brian De Palma. De haber seguido la política de los grandes estudios en pie, no se hubieran filmado tales piezas maestras finalistas.
Claro está que, en consonancia con lo anterior, sus propios y cada vez más solitarios autores no se hubieran quedado prácticamente con las manos vacías y sin nada que filmar; salvo, a veces, repeticiones de sus propias obras. No tendríamos los Padrinos ni Titanic ni Misión a Marte, pero sus respectivos autores tendrían la oportunidad de filmar tres o cuatro films por año. Así, un Jack Warner les hubiera dicho, por ejemplo: "Acabo de comprar una novela checa (o un poema dramático escrito en Andorra), tienen cuatro semanas de rodaje, la tenemos a Bette (Davis) y a Bogey. Debe durar no más de noventa minutos porque los granjeros de Kansas City no aguantan más que eso para divertirse un fin de semana".
Así –o parecidamente– se lograron esas cientos de obras maestras que permitieron que artistas como Walsh, Ford, Hawks, Minnelli, pero también Hathaway, Dieterle, Curtiz y un largo, larguísimo etcétera no volvieran o más bien recayeran en los limbos tardorrománticos, alquilando bohardillas para creerse diferentes, raros e incomprendidos y perdiendo el tiempo en elucubrar tonterías de todo tipo. Pero seguramente los hermanos Wachowski después de la primera Matrix deben de haber recogido divisas hasta para comprarse un lote en la Luna y pagarlo al contado. Y una vez despertados de sus sueños de parvenus, al tener que pagar los impuestos no habrán hecho otra cosa que clonar sus ya de por sí exiguas fantasías estéticas depositadas en el primer film de la serie.

Alianza para el progreso
Todo ello se debe –como hemos dicho– a que el sistema de los grandes estudios cayó a mediados de los años sesenta. Y lo que siguió, salvo excepciones, fue nada más que una igualación de la producción de cine con cualquier otra cosa similar fabricada en la sociedad posindustrial y ya global. Esa diferencia que ahora cualquiera puede contemplar en copias cada vez mejores y más accesibles, ese look, aura, aire de familia que exhibe el cine clásico norteamericano (para entendernos: 1930-1960 circa) se debió a que, antes que nada, sus hacedores, productores y directores pero también sus guionistas, músicos, ni qué hablar actores, se propusieron como una interna diferencial en todo sentido de lo que era ya para entonces el american way of life. Así, fueron esos miles de judíos y de católicos los que formaron una alianza y construyeron una suerte de leviatán industrial para –como en toda relación de poder–, primero autofortalecerse, darse "un lugar" y, una vez conseguido esto, volcar esta fuerza polémicamente contra aquellos que necesariamente se les oponían. Eso fue hecho y sostenido durante décadas por los Warner, los Mayer y los Zanuck, y de consuno por los Ford, Walsh, los Hitchcock y los Minnelli. Fue esa eficaz, sólida argamasa de intereses comunes lo que dio lugar a esa construcción orgánica y, a su vez, a que con-figurara como su modo de expresión el cine clásico de Hollywood. Sin esa estructura "decisionista" –y como ya hemos adelantado– el director de cine se vuelve de nuevo un bohemio rentado, un tardorromántico que se disfraza de excéntrico, y así todos se creen Dalí, más Orson Welles y hasta el propio Citizen Kane. Claro está que lo único que logran facturar son unos inflados artefactos llenos de sonido y de furia y que –una vez más– no significan nada.

Más grande que la vida

Un resultado apendicular de la política del sistema de los estudios fue la busca de grandes personalidades para que interpretaran a los personajes de tales ficciones cinematográficas. Grandes personalidades que no debían serlo en el sentido teatral anterior. Nada de Sarahs Bernhardts ni de Ermettes Zacconis desgañitándose con voces impostadas ni moviendo los brazos como aspas de molino. "Big personalities", como me dijo una vez Sam Fuller, luego de proyectarle cinco segundos de película con Carlos Gardel cantando "Tomo y obligo". Luego pasó a imaginar, sin más –lo juro–, una historia sólo con lo que había visto de la persona de nuestro cantante. Y no sabía una palabra de castellano. Así se forjó eso todavía confusamente llamado star system y que ya es hora de llamar myth system. Una gama de grandes personalidades que, básicamente, trasmitían lo que ellos eran o hubieran sido de no ser los "tipos" para que Cukor, Sirk o Minnelli los volvieran arquetípicos. Así, Bogart o Mitchum, como Lana Turner o Barbara Stanwyck llegaban al set de rodaje provistos con su puesta en escena particular. Eran ellos mismos: algo más grande que la vida de cuyos avatares ahora nos entregarían una parte. No toda, porque no resistiríamos su contacto.
¿Entonces? Que no es la sola –aunque fundamental– puesta en escena de Nicholas Ray o de Douglas Sirk lo que nos lleva a otro mundo y dimensión estética tanto en Johnny Guitar como en Imitación de la vida. Es que eso les pasa a algo, a un typo como Joan Crawford o a Lana Turner. Díganme a quién puede interesarle lo que le pasa a algo como Angelina Jolie, si es que siquiera está viva. Tal vez sea un experimento genético.
Así, a la decadencia del poder de los estudios sucede esta anarquía hormonal y de colágeno de los seres que intentan convencernos de que les pasa algo bigger than life. Claro está que ni Jolie ni su barnizado consorte Brad Pitt pueden lograrlo. A lo sumo podemos seguirlos con algún vago interés en sus aventuras de adopción infantil. En resumen: ¿qué es lo que ha pasado? Para ello habría que meterse en honduras. Metámonos.
(Continúa el miércoles 18)

ASTRONOMÍA EN LA ANTÁRTIDA: LA ÚLTIMA FRONTERA


El País, Madrid, España, 14Feb09
La meseta antártica, un lugar extremadamente remoto y aislado, cuenta con los mejores lugares en la superficie terrestre para la observación astronómica
ALCIONE MORA
En la foto panorámica de la estación Concordia situada en Domo C, la tercera cima de la meseta antártica. Domo C tiene una elevación de 3.200 metros y está situada 1.100 kilómetros en el interior del continente antártico. Las duras condiciones dejan aislada la base nueve meses al año.- ERIC ARISTIDI - UNS/CNRS/IPEV

La astronomía ha avanzado de una manera espectacular durante el último siglo, gracias a los avances tecnológicos en campos tan dispares como la fotografía, la electrónica, la carrera espacial o la informática. Uno de los ámbitos donde más se ha progresado es en la localización de los telescopios. Hubo un tiempo en que se podían hacer buenas observaciones dentro de las propias ciudades, como atestigua por ejemplo el Observatorio Astronómico de Madrid, fundado por Carlos III y situado al lado del Parque del Retiro. Actualmente, los mejores observatorios se encuentran en montañas elevadas, desiertos remotos o, incluso, el espacio exterior. En este contexto, la Antártida es el último rincón por colonizar del planeta, y uno de los que mayor potencial presentan.

La búsqueda del observatorio perfecto
Un buen cielo debe ser oscuro, despejado y con una atmósfera estable y libre de turbulencias. Un buen lugar debe ser además frío y seco, especialmente para observaciones en los rangos infrarrojo y submilimétrico (longitudes de onda más largas que la radiación infrarroja pero más cortas que la radiación de microondas). Por último, un observatorio necesita de infraestructura diversa y comunicaciones mediante teléfono e Internet.
Con el afán de buscar los mejores lugares, los astrónomos han levantado observatorios en sitios tan exóticos como las cimas de volcanes elevados (Islas Canarias y Hawai) o altiplanos de aridez extrema, como el desierto de Atacama en Chile. Estos lugares, a pesar de tener unas características excepcionales, presentan problemas desde un punto de vista operativo. El observatorio de Mauna Kea en Hawai o el emplazamiento de ALMA en Atacama están a más de 4.000 metros de altura y allí el aire es tan escaso que el personal tiene restricciones en cuanto a entrada y tiempo máximo de permanencia.
Una manera de evitar los problemas relacionados con la atmósfera es colocar los telescopios en el espacio. Uno de los ejemplos más exitosos es el Telescopio Espacial Hubble, que ha permitido obtener imágenes de una calidad excepcional y una profundidad sin precedentes. El espacio tiene también inconvenientes. El mayor es quizás el precio tan elevado de cada kilogramo puesto en órbita. Las reparaciones, además, son imposibles para la mayoría de las misiones y de costes fabulosos para el Hubble. Todo esto se traduce en que los telescopios espaciales son mas bien pequeños y tienen instrumentación robusta y sencilla.

La Antártida: un lugar entre la tierra y el espacio
La meseta antártica contiene los mejores lugares del continente helado para la observación astronómica. Esta vasta extensión de hielo, que en algunos puntos supera los tres kilómetros de profundidad, tiene una climatología excepcional. Se trata del lugar más seco del planeta. De hecho es un desierto mucho más riguroso que el Sáhara. Las cimas de esta inmensa planicie casi nunca se ven cubiertas de nubes. Además, la ausencia de tierra o rocas mantiene el aire libre de polvo y proporciona una de las atmósferas más limpias del planeta. Las cimas de la meseta se identifican por letras, son los Domos A, F y C, por orden de altura. Estos lugares son tan inhóspitos que hasta hace cuatro años ninguno estaba permanentemente habitado. Domo C, con una elevación de 3.200 metros, es el primero en albergar una base operativa durante todo el año: la estación franco-italiana Concordia. Desde el inicio de su construcción hasta la actualidad se han estudiado el cielo y las propiedades del lugar. Gracias a esto se ha confirmado que Domo C es actualmente el mejor sitio sobre la tierra para las observaciones astronómicas.
Uno de los resultados más interesantes es que la mayor parte de la turbulencia atmosférica se localiza en una delgada capa de unos 30 metros de altura, frente a tamaños típicos de un kilómetro para latitudes templadas. La turbulencia es uno de los enemigos más severos del astrónomo, pues limita la nitidez y resolución máxima de las imágenes. La extrema delgadez de la capa turbulenta en Domo C permite obtener imágenes con una calidad superior a la de cualquier otro observatorio terrestre y, en algunos casos, comparable a las obtenidas por telescopios espaciales.

La colonización del último lugar virgen
El Tratado Antártico consagra al continente helado como un lugar sin fronteras donde los científicos pueden instalar sus experimentos donde deseen. Al abrigo de este acuerdo se han construido numerosas bases. La estación Concordia se encuentra a 1.100 kilómetros del tramo de costa más cercano y sujeta a condiciones extremas (hasta 80 grados bajo cero). Esto la deja completamente aislada durante nueve meses al año. Los problemas logísticos son considerables. El material pesado puede tardar hasta dos años en llegar, tras un viaje en barco hasta la costa y una travesía de la meseta en caravanas de tractores oruga. El personal se desplaza en aviones adaptados para aterrizar en el hielo.
Todas estas dificultades son, afortunadamente, resolubles. Como ejemplo está la estación estadounidense Amundsen-Scott, situada en el Polo Sur. Aunque no es el mejor lugar para la astronomía, ha albergado diversos telescopios, siendo el más reciente y espectacular el Telescopio del Polo Sur, una gran antena de diez metros de diámetro.
A modo de conclusión, se puede decir que la astronomía en la Antártida es un campo muy prometedor y en plena efervescencia. Probablemente en unas décadas los telescopios antárticos sean rutina y sus descubrimientos contribuyan al avance de las fronteras del conocimiento de nuestro Universo.

Ciencia con ALMA
ALMA, acrónimo de Atacama Large Millimeter/Submillimeter Array, es un complejo de antenas radioastronómicas que se sitúa en el desierto de Atacama (Chile), a 5.000 metros de altitud. Será el mayor telescopio en tierra jamás construido y contará con cincuenta antenas de doce metros de diámetro que ocuparán un área de entre 150 metros y catorce kilómetros. Se trata del primer proyecto astronómico a nivel mundial, y en él participan Europa, Japón, Estados Unidos y Chile. Se espera esté operativo en 2012. ALMA observará en longitudes de onda de entre 0,3 y 9,6 milímetros, para las que la atmósfera en lugares tan elevados es prácticamente transparente, y ofrecerá una resolución sin precedentes. ALMA constituirá una nueva ventana a muy diversos fenómenos. Entre ellos, la radiación fósil del Big Bang, que aporta información esencial sobre el origen del universo, o las primeras estrellas y galaxias que surgieron hace miles de millones de años, la formación de estrellas en las regiones centrales de la Vía Láctea, la formación de planetas en torno a estrellas jóvenes, etc. Incluso se podrá estudiar el gas de los volcanes de una pequeña luna de Júpiter, Ío, o el origen del viento solar.

jueves, 12 de febrero de 2009

REABRE EL TEATRO EN EL QUE ASESINARON A LINCOLN


El País, Madrid, España, 12Feb09
El teatro Ford's celebra el bicentenario del nacimiento del presidente de EE UU con una entrega de medallas a la que asiste Obama
AGENCIAS - Madrid -
El teatro Ford's, de Washington, donde el actor John Wilkes Booth asesinó al presidente estadounidense Abraham Lincoln el 14 de abril de 1865, ha vuelto a abrir sus puertas tras un año y medio de reformas. La reapertura coincide con la celebración de los 200 años del nacimiento de Lincoln, décimo sexto jefe de Estado y primer presidente electo del Partido Republicano. "Honesto Abe", como lo llamaban, pasó a la historia por abolir la esclavitud.
Obama cumple el sueño de Lincoln 200 años después (Clic para ir a la nota)
En la foto, Richard Selby caracterizado para protagonizar el papel de Abraham Lincoln- REUTERS

El aniversario del nacimiento de este venerado estadista de Estados Unidos coincide con la llegada a la Casa Blanca de Barack Obama, el primer presidente negro. La coincidencia ha levantado una ola de "lincolnmanía". En ese clima de euforia para los activistas contra la discriminación racial, la cara lavada del Ford's ha servido para actualizar la importancia de la figura de Lincoln y de su obra política.
"Al igual que él, el presidente Obama se enfrenta a los desafíos de la guerra y las dificultades económicas... y también ha hecho una llamada a la unidad y al cambio, como lo hizo Lincoln en el siglo XIX", comentó Ken Salazar, secretario del Interior, durante el acto de presentación del edificio.
Esta noche, el propio Obama asiste a la entrega de las medallas de Lincoln que anualmente concede la institución que administra el Ford's. El director de cine George Lucas y el actor Sidney Poitier recibirán las distinciones que reconocen la trayectoria artística.

Lincoln se reencarna en Selby
Para la reapertura de este sitio histórico han sido preparadas una serie de dramatizaciones y actividades vinculadas con la vida y el legado de Lincoln. La obra The heavens are hung in black, con el actor Richard Selby como protagonista, escenifica el final trágico del presidente que tanto luchó por la igualdad en Estados Unidos. Los carteles de promoción del espectáculo muestran un extraordinario parecido físico entre Selby y el personaje que interpreta.
Alrededor de 25 millones de dólares (19.388.869 millones de euros) han demandado los trabajos de remozamiento. El teatro mantiene su apariencia decimonónica pero las incómodas sillas de madera han sido sustituidas por butacas del estilo de la época. Las obras han sacado brillo a las lámparas y las molduras de escayola, que lucen como el primer día. Gracias a la reforma del escenario, 658 nuevos asientos han sido incorporados al patio de butacas. Otras novedades son el sistema de regulación de la temperatura (calor y frío) y los ascensores para los discapacitados. El Ford's ha subrayado su conexión con el trágico destino de Lincoln a partir de la exhibición de objetos históricos, como la capa que llevaba el presidente la noche en que pereció tras el disparo de Wilkes Booth.

miércoles, 11 de febrero de 2009

LA ALBADA DEL GRACIOSO


La Albada del Gracioso from Marcelo Arce on Vimeo.
Crítica de la Argentina, Buenos Aires, Argentina

NICANOR PARRA DIJO NO A CUBA


La Nación, adnCultura, Buenos Aires, Argentina, 11Feb09
El gran poeta chileno, de 95 años, declinó la invitación para participar de la Feria del Libro de la isla. En los años 70, la Casa de las Américas condenó su visita a la Casa Blanca
SANTIAGO DE CHILE (EFE).-

El poeta chileno Nicanor Parra declinó la invitación a la Feria del Libro de La Habana cuarenta años después de que la Casa de las Américas de Cuba le condenara públicamente por reunirse en Washington con Patricia Nixon, esposa del entonces presidente de Estados Unidos, Richard Nixon.
Según publica hoy el diario "La Tercera", el centro cultural cubano invitó al poeta a asistir a la feria cultural que este jueves inaugurará la presidenta chilena, Michelle Bachelet, quien mañana inicia una visita de Estado a Cuba. "Nos habría encantado tenerlo y disfrutar de su palabra de doble filo o de miles de filos", aseguró Roberto Zurbano, director del fondo editorial de Casa de las Américas, quien señaló que Parra era uno de los principales invitados, pese a la polémica histórica.
El escritor, de 95 años, rechazó la invitación tanto por razones de salud como por motivos políticos. Según la Dirección de Asuntos Culturales del Ministerio de Exteriores de Chile, Parra aseguró desde el principio que no asistiría a la Feria de La Habana, en la que sí estarán presentes escritores como Raúl Zurita, quien obtuvo el Premio Nacional de Literatura en 2000, o José Miguel Varas, que obtuvo ese galardón en 2006. Chile es el país invitado de honor en la XVIII edición de la Feria del Libro de La Habana, que se celebrará del 12 al 22 de febrero, con la presencia de 34 editoriales nacionales y la presentación de una selección de obras de instituciones públicas y privadas.
La Casa de las Américas anunció el 12 de mayo de 1970 que retiraba la invitación hecha a Parra para integrar un jurado literario debido a su visita a la Casa Blanca. El autor de "Poemas & Antipoemas" había viajado en abril de ese año a Washington invitado por la Biblioteca Nacional del Congreso a un Festival Internacional de Poesía, y allí fue recibido junto a otros artistas por la entonces primera dama, Patricia Nixon.
El centro cultural declaró entonces que su asistencia a Cuba hubiera sido incompatible con su "visita a la Casa Blanca, donde departió con la señora Nixon, en los precisos momentos en que el gobierno de Nixon intensifica su agresión en Indochina y se extiende la represión", rcuerda La Tercera. Hasta entonces, Parra había sido uno de los referentes del mundo cultural de izquierdas y sólo un año antes la Casa de las Américas había publicado sus textos en una colección que también incluía obras de su compatriota Pablo Neruda y del colombiano Gabriel García Márquez.

LA HIJA DE TROTSKY EN BARCELONA


La Vanguardia, Barcelona, España, 06Feb09
A los veinte años basta poca cosa para enamorarte. Es lo que me ocurrió al leer un artículo de La Vanguardia donde se revelaba la estancia de la hija de Trotsky en la Barcelona de principios del XX. POR CARLOS GARRIDO TORRES
Lo que me impresionó de aquel artículo no fue tanto el tema, sino la foto. Una joven de rasgos muy dulces, con la mirada perdida como las madonas de Botticelli. Evocada con ternura por el escrito que terminaba con la trágica revelación de su suicidio.

Han pasado casi cuarenta años, y la imagen de la hija de Trostky no ha desaparecido de mi memoria. Cuando se puso en marcha la hemeroteca de este diario, comprendí de repente que podía recuperar aquel recuerdo perdido. Y fue facilísimo. Me bastó con introducir "hija de Trotsky" para que saliera al instante. Cuarenta años recorridos en un soplo informático. Me resultó emocionante y casi increíble. Desde el 15 de enero de 1970 no había vuelto a contemplar su foto.
El artículo está firmado por Maria Serralach y cuenta una historia realmente curiosa:
Margarita Braunstein vivía con su madre y su hermano en un entresuelo del número 88 de la calle Balmes. Iba a la Escuela Alemana entre los años 1915-1916 e hizo amistad con la autora del escrito. Esta sólo pudo ver en escasas ocasiones al padre de Margarita: "Llevaba unos lentes gruesos, tenía una barbilla oriental y unos ojos penetrantes que daban cierto miedo". Viajaba mucho y finalmente se llevó a su familia a Nueva York. La autora del artículo recuerda que en su casa del Carrer Pelai guardaron muchos años las plantas que los Braunstein tenían en el piso.
Más tarde se enteró de que el padre de Margarita era el célebre Trotsky, y que su amiga terminó suicidándose.

Rediviva después de tantos años, la historia me apasionó. Y comencé a buscar a través de internet. Efectivamente, Trotsky habla en sus memorias de un paso fugaz por Barcelona, cuando fue expulsado por el régimen zarista, y revela que su mujer y sus hijos estaban allí refugiados. Las fechas coinciden. Pero no el nombre. De su matrimonio con Aleksandra L. Sokolovskaia tuvo tres hijos: Zinaida, que por todas las evidencias corresponde a la supuesta Margarita, Nina y Lev. Tal vez el revolucionario quiso ocultar el nombre real de su familia por seguridad.
Sigo buscando y encuentro muchas referencias a Zina Bronstein (no Braunstein como escribe la autora). Nació en 1901, por lo tanto tenía unos 14 años en el momento en que vivía en Barcelona. A esa chica de mirada dulce, parecida a la Margarita de Goethe, le esperaba una vida terrible. Tras la revolución del 17, se casó con Zakhar Borisovich Moglin con quien tuvo una hija: Alexandra. Su marido fue asesinado durante las grandes purgas. Zina volvió a casarse con Platon Ivanovich Volkov, un trostkysta ruso, con quien tuvo a su hijo Seva. También a su segundo marido lo detuvieron y murió en el gulag.
Zinaida tuvo que cuidar de su hermana Nina, que murió de tuberculosis. Abrumada por tantos desastres pidió permiso a Stalin en 1931 para viajar a Berlin y reencontrarse con su padre. Empezaba a tener síntomas de profunda depresión y transtornos mentales. Trostky intentó que se tratara a través del psicoanálisis, convirtiéndose así en uno de los primeros líderes del mundo comunista en reconocer esa terapia.
Pero Zina, de la que algunos han dicho sufría complejo de Electra, es decir atracción hacia su padre, aquella chica dulce de ojos botticellianos se suicidó en 1933 con la espita del gas. Un destino trágico que inspiró incluso (se puede ver el trailer en Youtube) una película: "Zina" (1985), de Ken McMullen.
Desbordado por tantos datos interesantes, no olvido buscar el nombre de la autora del artículo. Maria Serrallarch (1905-1992) fue una eminencia en el mundo de las bibliotecas, y responsable durante muchos años de la biblioteca de Química de la Universidad de Barcelona. En la hemeroteca de La Vanguardia hay muchas referencias a ella, desde notas familiares, profesionales e incluso su necrológica.
Pero el artículo sobre Margarita-Zina es el único que publicó.
Gracias a la hemeroteca de La Vanguardia he podido recuperar aquella historia.
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sábado, 7 de febrero de 2009

FUGA


Fuga from Marcelo Arce on Vimeo.

EL CREADOR DE RAYUELA, A 25 AÑOS DE SU MUERTE. COMIENZA UNA MARATÓN DE HOMENAJES A CORTÁZAR


La Nación Buenos Aires, Argentina, 07Feb09
Habrá actos en la calle y en mayo se presentarán textos inéditos
Susana Reinoso
LA NACION
Dentro de apenas tres meses, Julio Cortázar volverá mágicamente a estrenar un nuevo libro. Entre sus papeles personales, inventariados por su albacea y heredera universal Aurora Bernárdez y el estudioso catalán Carlés Alvarez Garriga, fueron descubiertos once cuentos inéditos, cuatro autoentrevistas, 13 poemas jamás publicados y capítulos nuevos del Libro de Manuel y Un tal Lucas , no incluidos en anteriores ediciones. El material compone más de 400 páginas y será editado por Alfaguara con el título de Papeles inesperados .

Forma parte de los homenajes que a partir de esta semana se harán al escritor argentino de origen belga, de cuya muerte se cumplirán 25 años el jueves próximo. Con tal motivo, la Dirección General del Libro y Promoción de la Lectura porteña, a cargo de Alejandra Ramírez, organizó un amplio programa que se extenderá desde el jueves hasta el 21 de marzo. Concluirá con la artista Marta Minujín a la cabeza, quien pintará 300 rayuelas en la avenida 9 de Julio, entre las calles Rivadavia y Lavalle, desde las 20. En diálogo con LA NACION, la artista plástica dijo: "La 9 de Julio se interrumpirá no ya por un acto político ni por una protesta, sino para abrir un espacio de juego. La única condición para jugar será llevar una página o una frase del escritor. Los que ganen se llevarán un cubo firmado por mí". También el sello La Azotea reeditó el libro de excelentes fotografías de Cortázar, tomadas por Sara Facio.
(...) Hasta marzo habrá teatro, conferencias, diálogos abiertos, talleres para chicos, espectáculos, lecturas de fragmentos, veladas románticas con selección de textos de Cortázar, y narraciones orales. Participarán en el ciclo Luisa Valenzuela, Rodolfo Rabanal, Pedro Mairal, Ana María Bovo y otros autores.
CLIC PARA NOTA

JULIO CORTAZAR: UN ESTRATEGA DE LA NOVELA


La Nación, ADN Cultura, Buenos Aires, Argentina, 07Feb09
Valorado especialmente como cuentista, el autor de Rayuela -de cuya muerte se cumplen veinticinco años el 12 de febrero- construyó una obra novelística en la que, gracias a su singular estilo narrativo, logró eludir los rasgos típicos del género
Por Eduardo Berti
Para LA NACION - Madrid, 2009
Julio Cortázar siempre planteó con gran claridad la diferencia, a su juicio, entre novela y cuento. En numerosas entrevistas comparó la novela con el cine y el cuento con la fotografía, aun cuando -por esas paradojas que abundan- fueron sus cuentos los más llevados al cine, incluso aquellos que ponen en acción a un fotógrafo. En otras ocasiones dijo que si una novela es un árbol (con un tronco central, es cierto, pero con profusas ramificaciones), un buen cuento debería asemejarse a una esfera perfecta o, mejor todavía, a una "máquina infalible", como puede leerse en "Del cuento breve y sus alrededores" ( Último round ).

De los representantes arquetípicos del llamado " boom latinoamericano", ninguno como él logró posicionarse con igual reputación en términos de cuentista y de novelista, ninguno con la célebre excepción de Gabriel García Márquez, cuyos cuentos y novelas (salvo la innegable primacía de Cien años de soledad ) han sido valorados más o menos por igual. Algo no tan distinto ocurre en el ámbito de la literatura argentina escrita a partir de mediados del siglo XX: Jorge Luis Borges, Silvina Ocampo, Ángel Bonomini o J. R. Wilcock fueron y son clasificados como cuentistas; Ernesto Sabato o Leopoldo Marechal, como novelistas. Entre los primeros y los segundos, sólo contados autores, por ejemplo Adolfo Bioy Casares o Marco Denevi, plasmaron textos de peso indudable en uno y otro terreno.
Aparte de conocer los rasgos inherentes al cuento y a la novela, Cortázar también sabía que, en términos de impacto o de alcance, el cuento siempre cargó con una reputación de "marginal", acaso no tanto en el Río de la Plata (cuenca de cuentistas, como se acostumbra afirmar), pero sí en el resto del mundo, sin excluir España. Consultado sobre la relativamente poca repercusión de la obra de Juan José Arreola o de Felisberto Hernández (dos magistrales cuentistas cuya mirada no dista de la suya), Cortázar solía sostener que esto acaso se debía a que ambos se habían consagrado sólo de forma excepcional a la novela. "La novela es el gran medio de comunicación y de conocimiento literario", puede leerse en una entrevista que le hizo el periodista Hugo Guerrero Marthineitz, allá por diciembre de 1973, y recogida en el libro Confieso que he vivido y otras entrevistas (LC Editor, 1995). "El lector en general, y el editor también, tienen una preferencia intuitiva por la novela."
En los últimos años se ha instalado la opinión de que las novelas de Cortázar no han envejecido de forma tan digna o saludable como su obra cuentística (casi lo opuesto, quizá, de lo que parece ocurrir en el caso de Bioy Casares). A partir de esa convicción, parece tentador y hasta fácil afirmar que Cortázar fue en esencia un cuentista o que sus novelas son, en definitiva, las películas de un fotógrafo. La cantidad de novelas que escribió Cortázar (y la constancia con que lo hizo) bastarían para desmentir esta idea. Sin embargo, no es menos cierto que sus incursiones novelísticas eludieron de diversas maneras los rasgos típicos del género, a tal punto que el libro paradigmático en este campo, Rayuela , suele leerse todavía como un modelo de "antinovela". A diferencia de lo que sucede en sus cuentos, en las novelas de Cortázar la novedad formal se exhibe de modo mucho más enfático o explícito. Algo de esto quiere decir Gonzalo Garcés en su texto "Instrucciones para criticar a Cortázar" ( Letras Libres , junio de 2004), deteniéndose sobre todo en Rayuela :
¿Obra abierta? ¿Lector activo? En realidad toda obra es abierta, todo verdadero lector ha sido siempre activo. Y sin instrucciones de ningún tipo siempre ha habido quienes lean en el orden que les da la gana. Cortázar empieza por asestarnos un tablero de dirección y en adelante las palabras "búsqueda" y "libertad" no dejan de machacar hasta asegurarse de que hemos interpretado la novela correctamente. No hay totalitarismo que no tenga la liberación por divisa.
Acerca de Borges, Paul Auster sostuvo hace poco, en diálogo con Tomás Eloy Martínez ( adn cultura, 11 de agosto de 2007), que "su mayor fuerza radicaba en que conocía sus límites" y que por eso mismo no se aventuró jamás a escribir una novela. La teoría no es nueva: un escritor con oficio y, de ser posible, con cierta autoconciencia suele (debe) conocer sus límites; más aún, la pericia literaria suele basarse en cómo trabaja estos límites o, puesto en términos más prosaicos, en cómo se las rebusca con ellos.
Cuentista nato (cientos de veces confesó que las ideas para sus relatos solían tomarlo por asalto, "al margen de mi voluntad" o aun en "estado de trance"), más a gusto en la exploración de los misterios cotidianos que en la odisea de una épica, en los abruptos y acotados "saltos" o "pasajes" que en las extensas travesías, Cortázar no se limitó a concebir sus novelas como cuentos "alargados" (lo que se advierte, a menudo, en la obra de otros autores), ni tampoco las forjó como una secuencia de cuentos en torno a una unidad espacio-temporal (la inteligente solución, entre otros, de Ray Bradbury en sus Crónicas marcianas ). Existe, desde luego, el caso de "El perseguidor", una rara avis por su extensión intermedia, próxima a lo que Henry James denominaba nouvelle . Pero en cuanto a la novela propiamente dicha, a grandes rasgos Cortázar enfrentó y resolvió sus límites (volviendo a la noción de Auster) por medio de dos estrategias primordiales: la "acción pospuesta" y el "cajón de sastre".
El primer camino, el de la acción pospuesta, consiste en postergar cierto acontecimiento prometido o sugerido, pero en todo caso esperado por el lector, hasta un punto que por lo común excede incluso el final del libro: el relato se expande y "alarga", sí, aunque de manera no tradicional (la estratagema incluye muchas veces la decepción o la no concreción de expectativas instaladas por la trama), y esto es lo que ocurre en las primeras novelas de Cortázar, en Los premios y ante todo en El examen . En cuanto al segundo camino: que una novela puede ser un "cajón de sastre", un gran baúl en el que cabe casi todo, es una certera imagen acuñada por Pío Baroja y es lo que postula hasta la audacia Rayuela , aparte de su fragmentación, de su estructura ingeniosa y de su exhortación a un lector activo (a un lector cómplice), todo esto en la línea de "obra abierta" que más tarde proclamaría Umberto Eco.
En simultáneo con estas estrategias, conviene tener presente que todos los libros de Cortázar no hechos de relatos ortodoxos (desde una novela nada convencional como El libro de Manuel o un lúdico diario de viaje como Los autonautas de la cosmopista hasta esos "almanaques" o libros de misceláneas que son Último round , La vuelta al día en ochenta mundos o incluso Un tal Lucas ) podrían alistarse dentro de lo que Juan José Saer supo identificar como "una de las tradiciones vitales de la literatura argentina": la de las obras singulares que, de igual modo que los poemas narrativos de Juan L. Ortiz, los ensayos de Borges o el Museo de la Novela de la Eterna de Macedonio Fernández, "no entran en ningún género preciso" (ver El concepto de ficción , Ariel, 1998) y que, más aún, impugnaron o extendieron los límites del "horizonte de expectativas" literarias, por hablar de lo que esperan los lectores de algunos libros o géneros.
"Hay ciertos temas que no se pueden tratar como cuentos, sino que exigen un desarrollo novelístico. Cuando se quiere ahondar en ciertos personajes o mostrar sucesivas etapas en una situación dada, el cuento no sirve", explicaba Cortázar en la entrevista que le hizo Guerrero Marthineitz, otra manera de decir que "cada expresión comunicable reclama su forma, es su forma", como escribió en "Sobre las técnicas, el compromiso y el porvenir de la novela", texto originalmente publicado en El escarabajo de oro , en noviembre de 1965. Lo llamativo, en la obra de Cortázar, es que el novelista y el cuentista (con todo lo artificial de esta división, máxime al tratarse de alguien que hablaba de "la bancarrota de los géneros") plantean diferencias que sobrepasan los matices lógicos o "naturales" entre un género y otro. Por supuesto que sus cuentos tienden a limitarse a un hecho central y no a una pluralidad de incidentes; por supuesto que sus novelas causan la ilusión de estar ocurriendo en presente, mientras que los cuentos parecen rescatar hechos pasados. Esto podría aplicarse sin problemas a la obra de muchos otros escritores. Sin embargo, hay una diferencia específica entre el Cortázar cuentista y el novelista: los personajes y narradores de los cuentos parecen contemplar el mundo como si no lo entendieran (incapaces de descifrar la compleja y absurda pesadilla de la cotidianidad), mientras que los personajes de las novelas tienen mil y una teorías a boca de jarro. Expresado de otro modo: la desconfianza ante las certezas aceptadas por consenso social puede asemejarse, pero la respuesta no es idéntica.
En los cuentos de Cortázar, se sabe, el "extrañamiento" es moneda corriente y acaso la manifestación de otra "esperanza": que las cosas podrían ser de manera distinta; que las convenciones son provisorias, arbitrarias. "Siempre he sabido que las grandes sorpresas nos esperan allí donde hemos aprendido por fin a no sorprendernos de nada", reza "Del sentimiento de lo fantástico" (texto de La vuelta al día en ochenta mundos ). Cuando se habla de "extrañamiento" cortazariano, suelen citarse algo de memoria los mismos ejemplos. Tanto en las "Instrucciones para subir las escaleras" ( Historias de cronopios y de famas ) como en "No se culpe a nadie" (el cuento del hombre que no termina de ponerse su pulóver), un acto banal, algo que bien podría cumplirse de manera irreflexiva, es explicado o ejecutado de forma tan minuciosa que acaba por desfamiliarizarse. Esto, huelga decir, es "Cortázar básico", pero conforma en simultáneo una de las reglas doradas del llamado "neofantástico". En estos casos, como creía Bioy Casares, lo fantástico se halla menos en los hechos que en el "razonamiento", más en el sujeto (en el hombre) que en lo "fantasmal" o en las así llamadas "fuerzas ocultas".
Ahora bien, resulta muy revelador cuando Cortázar obra al revés: cuando en lugar de complicar o "extrañar" un hecho habitual, familiariza un hecho excepcional. Es el caso de un cuento como "Los amigos", incluido (lo mismo que "No se culpe a nadie") en su libro Final del juego : un hombre debe matar a otro que años atrás fue su amigo. Todos hemos subido y bajado una escalera, todos nos hemos puesto un pulóver, pero matar es otra cosa.
En un texto convencional, este solo punto de partida hubiese planteado un conflicto: ¿cómo asesinar a alguien, mucho menos a una persona que hemos querido bien? Lo inquietante de "Los amigos" es que el personaje central no siente el mínimo remordimiento. Se ha vuelto un asesino a sueldo y se ha deshumanizado hasta convertirse en una máquina de matar, hasta perder su nombre (Beltrán) y pasar a ser, dentro de la "organización", el Número Tres. Si algo sorprende al Número Tres, son los detalles "técnicos" de la orden que ha dado el Número Uno: el lugar y el horario escogidos para el crimen. Tan sólo eso.
"Los amigos" no es un cuento fantástico ni busca serlo. No obstante, en sus pocos párrafos no tropezamos únicamente con la óptica del "extrañamiento", sino que en su desenlace Cortázar echa mano a un ardid que es todo un sello en su obra cuentística: el "salto al otro lado". Vladimir Nabokov, tan aficionado a ponerles nombres ajedrecísticos a las tácticas narrativas, habría hablado quizá de "enroque". El asesino, escribe Cortázar en "Los amigos", piensa de pronto "que la última visión de Romero había sido la de un tal Beltrán, un amigo del hipódromo en otros tiempos". La misma cosa se detecta en "Axolotl" (cierto hombre mira hechizado a los peces, pero al final hay un cambio de perspectiva y vemos al hombre desde el interior de la pecera) y hasta ocurre con variantes en "La noche boca arriba" o en "Las puertas del cielo" y sus "zonas de pasaje" ("vasos comunicantes", prefiere decir Mario Vargas Llosa): sus saltos temporales y geográficos de París a Buenos Aires y viceversa.
¿Qué indica o confirma un cuento como "Los amigos"? Que la diferencia entre el Cortázar novelista y el cuentista no yace en que el segundo sea "fantástico", como varias veces se ha dicho. Toda la obra cortazariana, sin distinción de géneros, se opone "a ese falso realismo que consiste en creer que las cosas pueden describirse y explicarse como lo daba por sentado el optimismo filosófico y científico del siglo XVIII", según palabras del propio Cortázar. La diferencia radica, más precisamente, en que la desconfianza hacia lo "normal", "usual", "real", o como quiera etiquetarse, se manifiesta de forma distinta en los cuentos o en las novelas. Y en que ello es el fruto de estrategias también distintas, de narradores diferentes.
La abundancia de puertas condenadas es una poética que define más al cuentista de la escala minúscula y de la perspectiva restringida que al novelista de los vastos espacios urbanos (el París de Rayuela , el Buenos Aires de El examen ) y de las múltiples teorías. Quizá no sea casual, por lo tanto, que en la novela que a criterio actual ha soportado mejor el paso del tiempo ( Los premios ) pueda encontrarse un elemento espacial, como la misteriosa popa del barco, que remite al universo de los cuentos, a ese "otro lado" oscuro e ignoto de "Casa tomada" o a la "pieza de al lado" del cuarto de hotel de "La puerta condenada".
En la misma entrevista con Guerrero Marthineitz, Cortázar indica que se "embarcó" en la escritura de una novela toda vez que sintió la "necesidad de hacer un viaje largo", dado que los cuentos suelen equivaler a "pequeños cruceros". El verbo (embarcarse) es por lo menos curioso, si se piensa que la primera novela que publicó ( Los premios ) giraba en torno a un prometido crucero marítimo, que la historia de El examen desemboca en otro barco y que su partida a Francia (punto de inflexión decisivo en su vida y su obra) significó un cruce océano: mitad partida y mitad regreso, puesto que su nacimiento, algo por azar, se había producido en Bruselas.
Los premios , primera novela publicada por Cortázar, data de 1960. La segunda, Rayuela , es del año 1963. Antes de ambas, había dado a conocer tres libros de cuentos ( Bestiario , 1951; Final de juego , 1956; Las armas secretas , 1959) que lo consagraron como un maestro de la forma breve. El rescate en 1986, tras su muerte, de una novela inédita llamada El examen (y de un libro complementario de ésta, el Diario de Andrés Fava ) no sólo obligó a otra lectura de esta cronología (ahora ya no sería un Cortázar ciento por ciento inmerso en el cuento el que de pronto se "embarcó" en dos novelas, a comienzos de los años sesenta), sino que instaló además un nexo impensado y un antecedente clave entre Los premios y Rayuela , entre la estrategia de la "acción reportada" y la del "cajón de sastre" (Carlos Fuentes llegó a hablar de "caja de Pandora" al referirse a Rayuela ).
El examen narra una historia falsamente simple: dos jóvenes estudiantes de letras (Juan y Clara) forman una pareja y, mientras se pasean por Buenos Aires durante la víspera del examen final de su carrera universitaria, se encuentran con su amigo Andrés Fava, poeta, con su compañera Stella y con un quinto miembro del clan, un periodista al que apodan simplemente "el cronista". Las calles, los cafés y los rincones de Buenos Aires son palpables en la novela (es el "amor por las ciudades", característico en Cortázar): Tribunales, el Luna Park, Plaza de Mayo, Parque Centenario, etc. Buenos Aires aún es recorrida por tranvías y la gente usa el pelo engominado, pero no estamos en una novela ciento por ciento realista. A diferencia de tantos cuentos suyos donde lo extraño aparece con gran sutileza, como una grieta de la "normalidad", en El examen lo realista se resquebraja por obra de fenómenos inexplicables y no lejos de lo alegórico. Una bruma inquietante, una neblina que acaso no es neblina "sino otra cosa" cubre la ciudad y el gobierno está efectuando unos análisis científicos al respecto: otro examen, por así decirlo, cuyo resultado jamás verá la luz. En simultáneo, una epidemia de hongos se ha declarado a causa de la humedad y amenaza a los libros y a los empleados de la librería El Ateneo, lo que conduce a Andrés Fava a reflexionar que un libro puede morir como un hombre.
El examen se vincula con Los premios porque en sus páginas se plasma el mismo mecanismo de "dilación" que tanto empleó Kafka y que Borges destacara en El desierto de los tártaros , la gran novela de Dino Buzzati; en éste último, así como en el Beckett de Esperando a Godot , como metáfora de absurdo y vacío; en Kafka, se ha sugerido, como metáfora de Dios. Del mismo modo que en Los premios había un objetivo inalcanzable (el viaje en barco), aquí jamás tendrá lugar el examen al que Juan, uno de los personajes principales, tilda de "punto fijo" o de meta a la que dirigirse. (Otra hipótesis: mientras que en las novelas de Cortázar los personajes van en busca de los acontecimientos, en los cuentos suelen ser los acontecimientos los que atropellan a los personajes en el marco de sus rutinas.)
Joaquín Roy ( Julio Cortázar ante su sociedad , Península, 1974) ha dicho que el tema preponderante en las novelas de Cortázar (y no tanto en sus cuentos) es "la autodestrucción de una sociedad (la argentina) que cree bastarse a sí misma". El examen calza bien en esta observación de Roy: ha llegado el día de la prueba final y las aulas están bajo llave. No hay profesor alguno, se oyen explosiones y dos hombres que trabajan en la universidad descuelgan un cuadro. Un poco más tarde, de nuevo en la calle (y tras haber visto, refugiado en un café y muerto de miedo, al profesor que debía tomar el examen), los estudiantes chocan contra una estampida humana en la avenida Córdoba. Suenan silbatos. "Sálvese quien pueda", exclama alguien. ¿Una manifestación? Clara no está tan segura de ello. Unas personas cargan a un herido que ha de morir delante de los protagonistas. Imposible llamar a una ambulancia. Los teléfonos no funcionan.
¿Existe un personaje central en El examen ? Podría proponerse a Clara, destinataria del amor de Juan, de Abel y hasta del propio Andrés Fava. Al igual que Morelli en Rayuela , Andrés Fava es aquí el gran álter ego de Cortázar. Es verdad que el autor desliza sus opiniones personales en boca de casi todas sus criaturas, pero el recorrido de Fava es el suyo: el descubrimiento de Opio de Jean Cocteau, de Mallarmé y de John Keats, y hasta ciertos guiños no tan discretos a André Gide, cuya novela Los monederos falsos (publicada en 1925) es uno de los libros que más se citan al abordar el asunto de los posibles precursores de Rayuela .
Por El examen sabemos que Fava lleva un diario. Se trata, claro está, del Diario de Andrés Fava , publicado de manera póstuma y en un volumen aparte. Ahora bien, si se sumase este diario a la novela, si se publicase al final, no estaríamos nada lejos de la forma de Rayuela y de uno de los efectos principales que esta forma suscita: la posibilidad de leer ambas historias según dos perspectivas: la primera, como si fuesen "novelas objetivas" (sin los "diarios" o los "fragmentos adicionales" que funcionan, en cierto aspecto, como monólogos interiores); la segunda, como si estuviéramos ante "novelas subjetivas".
Demasiados estudios consignaron ya los parentescos entre Rayuela y Macedonio Fernández, el innegable maestro de Borges. Uno de los proyectos más originales de Macedonio fue el de una novela con una "cara mala" ( Adriana Buenos Aires ) y una "cara buena" ( Museo de la Novela de la Eterna ). Multitud de factores desunieron ambas novelas, las que fueron publicadas tras la muerte de Macedonio con casi siete años de intervalo entre una y otra. En la primera, en el primero de los cincuenta y tantos prólogos que la constituyen, se hace mención a cierta novela desordenada por el viento y se invita al lector a que "colabore" a armar o rearmar el texto. En su Rayuela , Cortázar no sólo renovó esta invitación. También logró concentrar en una obra lo hasta entonces desunido: las dos caras de Macedonio, claro está, pero también las dos caras (en su momento, oscuras) de El examen .
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