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viernes, 9 de abril de 2010

HALLAN UNA NUEVA ESPECIE PREHUMANA

Nota de Clave 88: Ver artículo relacionado haciendo clic aquí.
La Nación, Buenos Aires, Argentina, 09Abr10
Los huesos fósiles de dos ejemplares serían restos de ancestros o de individuos de una rama evolutiva cercana al Homo sapiens


Foto: NYT
C. Dugger y J. Noble Wilford
The New York Times
CUNA DE LA HUMANIDAD, Sudáfrica.- Matthew Berger, de nueve años, corría tras su perro Tau una mañana soleada, tropezó con un tronco, trastabilló y dio con un descubrimiento arqueológico mayor. Un equipo de científicos anunció ayer que había encontrado los huesos de una nueva especie de homínido que vivió hace alrededor de dos millones de años durante el misterioso período que abarca el surgimiento de la familia humana.

"¡Papi, encontré un fósil!", gritó Matthew a su padre, Lee R. Berger, paleoantropólogo norteamericano que había estado buscando huesos de homínido a sólo una sierra y media de distancia durante aproximadamente dos décadas. Los cazadores de fósiles recorren estos pastizales al norte de Johannesburgo desde los años 30.
Matthew tenía en sus manos los antiguos restos de una criatura de 1, 27m de altura que había muerto a su misma edad. Berger, que trabaja en el Instituto de Evolución Humana en la Universidad de Witwatersrand, en Johannesburgo, y sus colegas encontraron luego muchos más restos de su esqueleto, incluido el cráneo, extraordinariamente bien preservado, y otros tres individuos. Chicos sudafricanos competirán para nombrar al nuevo homínido.
En un trabajo que se publica hoy en Science , Berger y un equipo de científicos dijeron que los fósiles del individuo joven y de una hembra eran una mezcla sorprendente de rasgos primitivos y avanzados y, por lo tanto, podían ser considerados una nueva especie de homínido, los ancestros y otros parientes cercanos de los seres humanos. Se le dio el nombre de Australopithecus sediba .
La especie sediba , que significa “fuente” en lengua sotho, caminaban en posición erecta, su cadera y su pelvis tenían forma humana, pero todavía se trepaban en los árboles y tenían brazos similares a los de los simios. Tenían los dientes pequeños y la cara más moderna del Homo , el género que incluye a los seres humanos modernos, pero los pies relativamente primitivos y el cerebro diminuto del Australopithecus , según Berger.
Los geólogos estimaron que estos individuos vivieron entre 1,78 y 1,95 millones de años atrás, un período durante el cual los australopitecinos y otras especies tempranas de Homo fueron contemporáneos.
El equipo de Berger dijo que la nueva especie probablemente desciende del Australopithecus africanus . En una teleconferencia realizada el anteayer, él describió la especie como un posible ancestro del Homo erectus , un predecesor inmediato del Homo sapiens , o una rama cercana que no condujo a los seres humanos modernos.
Científicos no involucrados en la investigación debaten si los huesos pertenecen al género H omo o a los Australopithecus , pero la mayoría coincidió en que el descubrimiento de los esqueletos hallados en Malapa, en la Cuna de la Humanidad, un sitio protegido donde cuevas dolomitas contienen fósiles de antiguos animales y homínidos, es un gran avance en la historia temprana de los homínidos tempranos.
"Son un fascinante mosaico de características -dijo Rick Potts, director, del Programa de Orígenes Humanos del Instituto Smithsoniano-. Nos recuerda de la recombinación de características, la experimentación y el tanteo que se producen a lo largo de la evolución."
Berger dijo que el camino hacia el descubrimiento comenzó en las vacaciones de Navidad, en 2007, cuando comenzó a utilizar el Google Earth para cartografiar las cuevas del lugar. En una reciente visita a su oficina, él rotó las imágenes de Google Earth del paisaje que tenía en la pantalla de su computadora, y mostró cómo había divisado las sombras y distorsiones de la Tierra, que ofrecían claves sobre la ubicación de las cuevas, frecuentemente cubiertas con olivos.
El 15 de agosto de 2008, cuando Matthew llamó a su padre para que viera los huesos que había encontrado, Berger comenzó a maldecir violentamente mientras se acercaba a su hijo. El chico creyó que su padre estaba enojado. Pero a siete metros de distancia, Berger, que había hecho su doctorado sobre los huesos del hombro de los homínidos, entre ellos la clavícula, estaba sorprendido de ver que su hijo tenía entre las manos una clavícula con la inconfundible forma de un homínido.
"No podía creerlo -recuerda Berger-. Tomé la roca, la di vuelta y sobresaliendo de la parte posterior había una mandíbula con un diente, un canino. Casi me muero", dijo.
En marzo de 2009, encontró el cráneo prácticamente intacto del chico sediba cuya clavícula había encontrado Matthew. Donald Johanson, que en 1973 descubrió el famoso esqueleto de 3,2 millones de años llamado Lucy, en Etiopía, describió a éste como "un espécimen fabuloso".
La semana última, en su laboratorio, Berger tomó una caja de metal y extrajo el cráneo de su cama de espuma, lo que reveló una cara llamativamente delicada. "Hermoso, ¿no es cierto?", dijo.
Los investigadores ahora creen que la separación entre los monos y el linaje de los homínidos ocurrió hace alrededor de siete millones de años en Africa. El registro fósil muestra que los homínidos tempranos ya caminaban erguidos, pero eran relativamente parecidos a los monos. Pequeños australopitecinos, con cuerpos y cerebros no mucho más grandes que los de un chimpancé moderno, estaban muy difundidos hace entre 3,8 millones y tres millones de años, especialmente los Australopithecus afarensis , como Lucy.

jueves, 25 de marzo de 2010

UNA ESPECIE HUMANA DESCONOCIDA VIVIÓ HACE 40.000 AÑOS EN SIBERIA

ABC.es, Madrid, España, 25Mar10
JOSÉ MANUEL NIEVES | MADRID


El hallazgo en el sur de Siberia de los restos de una clase de homínido desconocido de hace 40.000 años está destinado a revolucionar algunos de los conceptos clave de la paleontología moderna. De hecho, se trata de una especie contemporánea a la nuestra y de la que no había noticias hasta ahora. Una especie humana, otra, inteligente y que vivió al mismo tiempo que nuestros antepasados y que los neandertales, el otro grupo humano que en aquél momento habitaba en Asia y Europa. El excepcional descubrimiento se publica hoy en Nature.
Un espectacular y poco frecuente descubrimiento acaba de alterar para siempre lo que sabemos (o creíamos saber) sobre cómo el hombre moderno consiguió poblar el mundo a partir de su continente natal, África. Durante largas décadas, los paleontólogos han ido dibujando un cuadro en el que, durante los últimos 40.000 años, aparecían dos únicos protagonistas: los neandertales, que en aquél tiempo ocupaban la mayor parte de Europa y extensas zonas de Asia (hasta que se extinguieron hace unos 15.000 años); y los humanos modernos, nuestros antepasados directos, que tras abandonar África unos veinte mil años antes de esa fecha, se multiplicaban y extendían por toda Eurasia.
En 2003, el panorama cambió tras la aparición de una tercera especie humana, un pequeño homínido aparecido en Indonesia y bautizado como Hombre de Flores. Y ahora, en un estudio que hoy mismo publica la revista Nature, Johannes Krause, del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva, de Leipzig, en Alemania, añade a la «familia» humana una cuarta especie, un nuevo miembro que obligará a replantearse lo que creíamos saber hasta ahora.
Pero el descubrimiento de Krause y sus colegas pasará a la historia, también, por otra razón: se trata de la primera vez que se describe una nueva especie de homínido a partir de su ADN y no de la morfología de alguno de sus huesos fosilizados. Un ADN que procede de un fragmento del hueso de un dedo descubierto en la Cueva de Denisova, en los montes Altai, al sur de Siberia. La cueva fue ocupada de forma intermitente por grupos de humanos desde hace por lo menso 125.000 años pero, a pesar de que han aparecido numerosas herramientas de piedra de diferentes periodos, en ella se han encontrado muy pocos restos humanos, totalmente insuficientes como para realizar los estudios morfológicos habituales.

Análisis de las mitocondrias
Es precisamente sobre estos escasos y fragmentarios restos fósiles que Krause ha llevado a cabo sus análisis genéticos. Análisis que han llevado al sorprendente e inesperado descubrimiento de una especie humana totalmente desconocida.

El fragmento de dedo procede de una capa de sedimento cuya datación arroja una antiguedad de entre 48.000 y 30.000 años. Y analizar el ADN de una muestra tan antigua es ya, de por sí, todo un reto para la Ciencia, que ha podido ser abordado gracias a las nuevas técnicas que el Instituto Max Planck está utilizando para otro gran proyecto (dirigido por Svante Pääbo, que también ha participado en esta investigación), el de secuenciación del genoma de un hombre de Neandertal.
Para realizar su trabajo, los investigadores se centraron en un tipo muy particular de ADN, el contenido en unos orgánulos del interior de la célula llamados mitocondrias. Para enfrentarse a unas muestras tan escasas y antiguas, el ADN mitocondrial resulta mucho más adecuado, ya que cada célula contiene cerca de 8.000 copias (una en cada mitocondria) frente a las dos únicas copias que posee de ADN nuclear.
Utilizando los mismos métodos de secuenciación ya usados con neandertales y mamuts, Krause consiguió ensamblar, a partir de varios fragmentos, una secuencia completa de ADN mitocondrial del dedo de Denisova.
Pero Krause no fue consciente de su hallazgo hasta que comparó esa secuencia con otras análogas de humanos modernos y de neandertales y se dio cuenta de que era única. ¿A quién podía pertenecer ese ADN de hace 40.000 años si no era de un neandertal ni de un Homo sapiens? Una posibilidad era que se tratara de un descendiente directo de Homo erectus, la especie que abandonó Africa hace ya casi dos millones de años y que sobrevivió en Indonesia hasta hace cerca de cien mil... pero nada hacía suponer que esa excepción pudiera aplicarse a Siberia, geográficamente tan alejada de Indonesia.
Los científicos se dedicaron entonces a la tarea de establecer comparaciones genéticas entre su nueva y flamante secuencia de ADN y las de las dos especies humanas que le fueron contemporáneas, la nuestra y los neandertales. El objetivo era buscar relaciones entre las tres especies humanas y construir un árbol evolutivo que las incluyera a todas. El resultado fue que todas ellas tienen (tenemos) un antepasado común que vivió hace cerca de un millón de años.
Pero si los humanos modernos evolucionaron en Africa, entonces este antepasado común de un millón de años de antiguedad también debía proceder del continente negro. Sin embargo, resulta imposible que el antecesor del hombre de Denisova fuera un Homo erectus, especie que comenzó a poblar Europa más de 900.000 años antes... Y la secuencia genética de Denisova tampoco se parecía a la de los antepasados directos de los neandertales, cuyo linaje se separó del que dio lugar a Homo sapiens hace 450.000 años, mucho después que la rama que desembocó en el hombre de Denisova.
Por lo tanto, y descartadas esas posibilidades, la única conclusión lógica era que la secuencia genética de Denisova perteneció a una clase desconocida de homínido que abandonó Africa en un proceso de migración (también desconocido) hace alrededor de un millón de años, y que ese homínido logró sobrevivir (por lo menos) en algunas zonas de Eurasia hasta hace 40.000 años.

ADN nuclear
Ahora, el siguiente reto para los investigadores es el de conseguir ADN nuclear de las muestras de Denisova. Algo, como hemos visto, mucho más complicado de obtener que el ADN mitocondrial, pero que aclararía mucho las relaciones de esta nueva especie con nuestros antepasados y con los neandertales.

Por no hablar, claro, de que el método utilizado por Krause y sus colegas podrá ahora ser aplicado a un gran número de muestras fósiles procedentes de yacimientos de todo el mundo. Con lo que el número de nuevas especies humanas desconocidas por nuestros científicos podría incrementarse de una forma espectacular, aclarando de una vez por todas el complejo y aún misterioso proceso que llevó a que una única especie, la nuestra, sobreviviera a todas las demás variedades humanas y colonizara por completo nuestro planeta.

jueves, 17 de diciembre de 2009

EL ANTEPASADO MÁS ANTIGUO DEL HOMBRE, HALLAZGO CIENTÍFICO DEL AÑO, SEGÚN 'SCIENCE'


El País, Madrid, España, 17Dic09
Avances en monopolos, el grafeno y la terapia génica, así como la reparación del telescopio 'Hubble' también están en la lista
M.R.E. - Madrid -
Ardi, una hembra que medía 120 centímetros, pesaba unos 50 kilogramos y vivió en la famosa región de Afar en Etiopía hace 4,4 millones de años pasó este año a formar parte de la breve galería de hitos individuales en la evolución humana. Ahora la revista Science considera el hallazgo, que publicó en octubre pasado, el avance científico más importante del año.
Foto: El antepasado más antiguo del hombre no era como los monos actuales

Ardi es el ejemplar más completo encontrado de lo que sus descubridores consideran el antepasado más antiguo de los seres humanos, el Ardipithecus ramidus, y fue presentado en sociedad con la pompa correspondiente al hallazgo de toda una generación en paleoantropología. El nuevo homínido significa un salto hacia atrás de más de un millón de años en el conocimiento de la estirpe del ser humano. Se añade al primer esqueleto de neandertal, el niño Taung de Sudáfrica, y la famosa Lucy, de 3,2, millones de años.
Las discusiones sobre cómo vivía, si verdaderamente andaba erguido, al menos parte del tiempo y lo que representó en la evolución humana no han hecho más que empezar, reconoce Science en su revisión anual. (Clic para nota en inglés)Nadie duda de que es un hallazgo importante, pero no todos los paleoantropólogos están seguros de que fuera un ancestro humano, o incluso un homínido, la familia que incluye a los humanos y nuestros antepasados pero no a los antepasados de otros primates actuales.
Los restos fósiles de Ardi y sus congéneres fueron excavados pacientemente en un terreno sumamente difícil por el equipo dirigido por el estadounidense Tim White, del que forma parte la española Nuria García. Ahora están siendo estudiados por otros equipos para intentar llegar a un consenso sobre su papel en la evolución humana.
El resto de los avances del año destacados por la revista, que muestra un claro sesgo hacia los de origen estadounidense, son los siguientes: (…)
CLIC PARA NOTA

domingo, 25 de octubre de 2009

REPORTAJE: EL PEQUEÑO GRAN HOMBRE DE FLORES


El País, Madrid, España, 25Oct09
Los últimos trabajos revelan que el 'hobbit' evolucionó en África hace más de dos millones de años y utilizaba herramientas
JAVIER SAMPEDRO - Madrid -
Cinco años después de su descubrimiento en la isla de Flores, en Indonesia, los científicos siguen reexaminando el fósil humano más desconcertante de la historia: LB1, el hombre de Flores, que en realidad era una mujer. Medía un metro y no tenía más cerebro que un chimpancé, pero vivió hace sólo 17.000 años. Algunos paleontólogos no aceptan que represente una especie enana, y han sostenido siempre que LB1 es una mujer moderna con alguna enfermedad rara. Según los últimos estudios evolutivos, sin embargo, la enfermedad tendría que ser tan rara como una máquina del tiempo.

El pulgar de sus pies era perpendicular a los demás dedos y habría calzado un 40
Su clavícula no es de tipo humano, pero la nariz le sitúa entre los homínidos
Los nuevos datos tampoco confirman la interpretación inicial de los descubridores del hobbit: que esta especie era un descendiente evolutivo del Homo erectus, el primer homínido que salió de África (hace 1,8 millones de años). Como el erectus ya tenía un tamaño similar al nuestro, esta interpretación implicaba que el hobbit u homo floresiensis, que es su nombre técnico, se tenía que haber miniaturizado en la isla de Flores. El fenómeno es conocido en otros mamíferos.
Según los nuevos resultados, el hobbit no es un homo erectus que se hizo enano, sino que ya salió enano de África, porque proviene de una especie aún más antigua que el erectus, de una época en que los homínidos aún no habíamos crecido de tamaño. No es que la nueva idea sea mucho más convencional que la anterior. Algunos paleontólogos, en realidad, la ven aún más chocante. Simplemente, es la que cuadra mejor con todos los datos.
Los principales trabajos son de los equipos de Michael Morwood, de la Universidad Nacional Australiana en Canberra (Journal of Human Evolution avanzado en la edición online el 21 de julio de 2009), Dean Falk, de la Universidad Estatal de Florida (anticipado en el mismo medio el 28 de febrero de 2009) y William Jungers, de la Universidad de Nueva York en Stony Brook (Nature, 7 de mayo). En conjunto suponen el primer análisis detallado de toda la morfología del esqueleto -no sólo del cráneo- y su comparación evolutiva con las demás especies de homínidos.
Si se corrige la longitud de su pie por el tamaño de su fémur, como suele hacerse, la hobbit de Flores tendría que haber calzado más de un 80. Aunque no habría podido calzar, porque tenía el pulgar perpendicular a los demás dedos. Con todo, el resto del esqueleto muestra que su posición era erguida. Los datos ya se refieren a los esqueletos de 11 individuos, aunque el único cráneo sigue siendo el de LB1.
Su clavícula no es de tipo humano, ni siquiera de tipo homo, recta y larga, sino corta y curva al estilo primitivo. Su pelvis se parece más a la de un australopiteco que a la nuestra, que fue inventada por el homo erectus hace 1,8 millones de años. El hueso trapezoide de su muñeca no tiene forma de bota, como el humano, sino de pirámide, un rasgo típico de los monos. La excepción es la cabeza. No por su capacidad craneal de 420 centímetros cúbicos, que vuelve a ser la de un australopiteco o un chimpancé, sino por ciertos detalles de su forma.
La nariz delgada y los arcos ciliares prominentes, por ejemplo, parecen propios de nuestro género. Son estos rasgos los que justifican su designación de homo floresiensis, es decir, su inclusión en nuestro género.
La comparación de todos estos rasgos, los antiguos y los modernos, entre todas las especies de homínidos, no cuadra con que el hombre de Flores sea un descendiente evolutivo del homo erectus. Indica, por el contrario, que es una especie anterior. Una de las primeras del género, de hecho, como el pionero homo habilis, que también es un mosaico de formas primitivas y modernas (aunque no el mismo mosaico, sino otra combinación).
En los primeros tiempos del género homo, los mosaicos eran la norma.
Desde hace 4 millones de años, han evolucionado en África una veintena de especies de homínidos. Las primeras fueron del género australopithecus, como Lucy, que se extinguió hace 1,5 millones de años sin haber salido de África ni experimentar un aumento cerebral. El género homo surgió hace 2,5 millones de años, y por tanto coexistió con los australopitecos durante un millón de años.

Se suponía hasta ahora que el homo erectus, con un cráneo cercano a los 1.000 centímetros cúbicos, fue el primer homínido que salió de África, hace 1,8 millones de años (está bien documentado que poco después se extendió por Asia). Si la nueva interpretación es correcta, el hombre de Flores se le habría adelantado en cientos de miles de años. En la cueva de Liang Bua, donde se desenterró LB1, aunque no en los mismos estratos, se hallaron herramientas avanzadas que confunden aún más el cuadro. Pero la mayor parte de los artefactos de esa cueva -que se remontan a 800.000 años atrás-, y todos los de la vecina excavación de Mata Menge, son muy similares a los hallados en Olduvai, Tanzania, que fueron tallados hace un millón y medio de años, quizá más. Y éstos se adjudican al primitivo homo hábilis, no al más moderno homo erectus. Esto cuadra con la nueva teoría. Las herramientas modernas no cuadran con ninguna.
La paleoneuróloga Dean Falk, de la Universidad Estatal de Florida, ha comparado el interior del cráneo del hobbit con el de otros homínidos y humanos modernos, incluido un microcefálico. Los datos mostraron ya en 2005 que las dos formas eran muy distintas. Pero mostraron que había una posibilidad que no habían contemplado los descubridores del hobbit.
"Nuestra reconstrucción del cerebro es también compatible con que el hobbit y el homo erectus compartieran un ancestro común de pequeño tamaño", explicó Falk entonces.
"Si esto fuera cierto, el cerebro del hobbit no habría sufrido una miniaturización en ningún momento, sino que el cerebro del homo erectus habría experimentado un crecimiento durante la evolución de esta especie [hace dos millones de años], al mismo tiempo que su cuerpo. Esta hipótesis implicaría que los rasgos avanzados que hemos detectado en el cerebro del hobbit empezaron a evolucionar antes de que el cerebro del erectus aumentara de tamaño".

jueves, 1 de octubre de 2009

EL ANTEPASADO MÁS ANTIGUO DEL HOMBRE


La Gaceta, Tucumán, Argentina, 01Oct09, 21:45 hora argentina.
El esqueleto de un ser que vivió hace 4,4 millones de años muestra que los humanos no evolucionaron a partir de los monos.
Foto: UNA HEMBRA. "Ardi" tenía la cabeza parecida a un mono y pulgares que le permitían treparse a los árboles. REUTERS
WASHINGTON, Estados Unidos.- El esqueleto de un ser que vivió hace 4,4 millones de años muestra que los humanos no evolucionaron a partir de los chimpancés. En cambio, el eslabón perdido -el antepasado común entre los humanos y los monos- fue diferente para ambos y los simios han evolucionado de él tanto como los humanos.

Los investigadores puntualizaron que "Ardi" podría ser el homínido conocido más antiguo, pero que no se trata del eslabón perdido. Tim White, de la Universidad de California Berkeley, que dirigió el equipo de investigación, describió al esqueleto parcial como una hembra representativa de la rama Ardipithecus.
Las especies homínidas vivieron hace 4,4 millones de años en lo que ahora es Etiopía. La criatura de 1,2 metros es un millón de años más antigua que "Lucy", el esqueleto de otra especie llamada Australopithecus afarensis, que es una de las formas prehumanas mejor conocidas.
"Ardi" es claramente un antepasado humano y sus descendientes no surgieron de los chimpancés. Tenía un cabeza parecida a la de un mono y pulgares oponibles que le permitían trepar a los árboles fácilmente, pero sus manos, muñecas y pelvis muestran que caminaba a grandes pasos como los humanos actuales y no apoyando los nudillos como los gorilas.
El equipo analizó todos los huesos y encontró que podría haber sido más pacífica que los chimpancés modernos. No tiene los largos colmillos que estos usan para luchar, por ejemplo. Además, los hombres y mujeres tienen los dientes de tamaño similar, sugiriendo una mayor igualdad que entre los simios modernos.
Su cerebro, bastante pequeño, está situado de una forma más similar al Australopithecus, sugiriendo más percepción humana visual y espacial. (Reuters)