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jueves, 31 de marzo de 2011

ACERCA DE LA EXISTENCIA DE DIOS

La Gaceta Literaria, Tucumán, 27Mar11
Repercusiones acerca de ¿Dios ha muerto? (LA GACETA Literaria, 20/04/2011)
ILUSTRACIÓN PANELES. Políptico de Gante, es un conjunto de cuadros pintados al óleo por los hermanos Hubert y Jan van Eyck, para el altar mayor de la Catedral de San Bavón de Gante.


Los artículos de Cristina Bulacio y Jorge Estrella del domingo pasado (¿Dios ha muerto?, LA GACETA Literaria) motivaron en mí reflexiones que me siento obligado a exteriorizar, acerca de Dios, la creación y el cristianismo.
No es fácil concebir la existencia del universo sin un plan preconcebido. En la creencia en un ser superior acompaño a Descartes, Pascal, Leibniz, Bergson, Einstein, Francis Collins, y muchos otros que abrieron su razón y su corazón a una instancia trascendente. Una personalidad incuestionablemente agnóstica como Stephen Hawking (La teoría del todo, 1ª edición, Bs. As. 2008, págs. 92 y ss.) se preguntaba: "¿Por qué el universo empezó tan cerca de la velocidad de expansión crítica para no volver a colapsar? Si la velocidad (...) hubiera sido menor siquiera en una parte en 100.000 billones, el universo habría vuelto a colapsar antes de que hubiese alcanzado su tamaño actual. Por el contrario, si la velocidad de expansión un segundo después hubiera sido mayor en la misma cantidad, el universo se habría expandido tanto que ahora estaría prácticamente vacío"; "…nos sentiríamos más felices si pudiéramos demostrar que un universo como el que hoy observamos podría haber evolucionado a partir de un gran número de diferentes configuraciones iniciales. (…) Si el modelo de big bang caliente fuera correcto hasta el comienzo del tiempo, el estado inicial del universo debería haberse escogido con gran meticulosidad. Sería muy difícil explicar por qué el universo debería haber empezado precisamente de esta manera, salvo como el acto de un Dios que pretendiera crear seres como nosotros".
En otra obra (Historia del Tiempo, pág. 163, Editorial Crítica), dice Hawking: "Las leyes de la ciencia (…) contienen muchas cantidades fundamentales, como la magnitud de la carga eléctrica del electrón (...) el hecho notable es que los valores de esas cantidades parecen haber sido ajustados sutilmente para hacer posible el desarrollo de la vida". Allí destaca que la carga del electrón es tan "precisa", que si hubiera sido ligeramente distinta las estrellas no habrían sido capaces de quemar hidrógeno y helio, o por el contrario, no habrían explotado.

Premisas preestablecidas
Una vez creado el mundo, ¿cómo se produjo la evolución? ¿Por el simple azar? Según Michael Behe (La caja negra de Darwin), la sola evolución natural no puede explicar el surgimiento de mecanismos irreductiblemente complejos, como la coagulación o el sentido de la vista -los ejemplos son más-, pues se trata de sistemas compuestos por varias piezas en los que la eliminación de cualquiera de ellas lleva a que el conjunto no funcione.
La maquinaria molecular y los mecanismos de la célula dependen de demasiados elementos interconectados para haberse edificado de manera gradual a lo largo del tiempo. Y las células están llenas de sistemas irreductiblemente complejos.
Aunque -como señala Estrella- en su último libro Stephen Hawking y otro autor prescinden de la idea de Dios, sus explicaciones no provienen de "informaciones recientes surgidas en laboratorios y en teorías sometidas a controles exigentes", sino de la premisa preestablecida de que Dios no existe, y a partir de una creencia a priori antiteísta, elaboran distintas hipótesis acerca de por qué pudo surgir el universo desde el caos:
1) La de la "compensación de energías" -o suma cero de energía- que es semejante a postular la identidad de un vaso entero que hecho trizas, pues la materia no se perdió, y la energía desprendida por el impacto contra el piso se halla en otra parte, bajo la forma de calor. Si bien es verdad, no explica cómo se hizo el vaso.
2) La de los "multiversos" parece, en efecto, un multiverso: "la extrema improbabilidad de nuestro universo llega, sin embargo, a la existencia pues son innumerables los otros universos no conducentes a la vida". Es una presentación más sofisticada del principio antrópico: existe el cosmos tal como lo conocemos, porque si no fuera así, no nos estaríamos formulando el interrogante. Si aparece un reloj en medio del desierto, debe haberse construido espontáneamente, pues en miles de millones de años es posible que, de muchos hechos aleatorios, se haya dado una serie que casualmente condujera a la formación -secuencial- del reloj; si no fuese así, no estaríamos frente a él. Y como no es imposible -aunque sea altamente improbable- la sola posibilidad equivale a una confirmación, para quien quiera ansiosamente creer en el azar como principio explicativo.
Por cierto que se puede admitir la existencia de un Creador y descreer de las religiones. Limitándonos al cristianismo, ¿qué cabe decir de una doctrina que predica el amor al prójimo, incluidos los enemigos, la igualdad esencial de todos los hombres, el perdón, la fraternidad y la humildad? Ante la objeción de que en la historia muchos cristianos concretos hicieron -o hicimos- lo contrario, replico que un credo no puede ser juzgado por el apartamiento de sus propios valores de parte de algunos de sus profesantes. Siempre se habla de la Inquisición, pero no de la miríada de creyentes que fueron devorados por los leones o martirizados por predicar el amor; de los misioneros y misioneras asesinados en tantas partes del mundo.
Un ateo notorio como Bertrand Rusell, quien dedicó largos párrafos a argumentar por qué no creía en Dios, dijo no obstante: "Es la conciencia de infinitud lo que constituye la religión, la abnegación y la vida sin trabas en el todo, que libera a los hombres de la prisión de los deseos apasionados y de los pensamientos mezquinos. (...) El alma del hombre es una extraña mezcla de Dios y bruto, un campo de batalla de dos naturalezas, una de ellas particular, finita, egocéntrica; la otra universal, infinita e imparcial. (...) Hay en el cristianismo tres elementos cuya conservación resulta deseable, si ello es posible: la adoración, la aquiescencia y el amor. (...) Más que ninguna otra cosa, el amor divino libera al alma de su prisión y derriba los muros del Yo" (Escritos Básicos, T. II, págs. 511 y ss., Planeta-Agostini).
© LA GACETA

Julio Rougés (Tucumán)

miércoles, 23 de junio de 2010

DEDICADO POR SARAMAGO

La Nación, Buenos Aires, Argentina, 23Jun10
Silvia Hopenhayn
Para LA NACION


PRIMER ENCUENTRO. Saramago en Buenos Aires; caminata por la plaza Vicente López. Mira los árboles descubriendo las raíces de una ciudad ecléctica. Me pregunta si Borges caminaba por allí, si el gomero lo habría visto pasar. Le digo que María Kodama vive a una cuadra y parece que todavía anduvieran juntos. ¿Le pasará a Pilar en Lanzarote, cuando sólo le queden mis palabras? Le pregunto por Pilar. Le gusta que hablemos de mujeres. "Son seres aptos, volubles, maravillosos." Piensa en voz alta: "María Kodama obedecía el dictado del amor: transcribía los libros de su amado, era una mediadora; Pilar también, pero de otra manera. Es mi mediadora con la lengua española. Sólo quiero que me traduzca ella. Es única en su hacer con mis palabras".

Me cuenta su encuentro con Pilar del Río. "Nuestro amor comenzó en la ficción." Así fue. Ella lo descubrió por escrito. Cuando la periodista española compró en Sevilla un ejemplar de Memorial del convento se enamoró de Balthasar, el protagonista, y quiso ser Blimunda, su compañera del coraje y de los sueños. Se le atribuye a Pilar, el siguiente gesto: "Ella untó de saliva su dedo, y al pasar la última página, borró el punto final".
La ficción puede provocar un destino real: Del Río trabajaba en Televisión Española, en Andalucía, y consiguió que la enviaran a Lisboa para entrevistar al escritor portugués. Su intención no tenía nada de profesional. Tan sólo la excusa. Iba a conquistar al hombre que la convertiría en el personaje de su libro. Pilar no quería ser como Blimunda. Quería que Blimunda fuese como ella. Y para eso debía hacer que su creador le hiciera cruzar el puente que le tendía la ficción. Dos años después se casaron. Y desde entonces sus libros fueron para ella. Desde los 63 años, Saramago se los ha dedicado todos, quizá porque Pilar los habita. ¿O acaso la mujer del médico en Ensayo sobre la ceguera no comparte los valores con Blimunda, en una era apocalíptica?
La dedicatoria fue cambiando de sesgo. Primero sólo bastaba el nombre. "A Pilar." Luego la palabra Pilar cobró distintas formas. "A Pilar, mi casa", o la más bella, que aparece en Caín: "A Pilar, como si dijera agua."

SEGUNDO ENCUENTRO. Saramago con Pilar en la habitación del hotel. Hablamos del exilio. De la mudanza a Lanzarote. Me cuentan el escándalo que provocó en Portugal la publicación de El evangelio según Jesucristo (a causa de la escena en que Jesús pierde su virginidad en brazos de María Magdalena).

Refieren al repudio inesperado de la Iglesia portuguesa, que llevó al gobierno de esa época a vetar la presentación de la novela al Premio Literario Europeo. Como tantos otros escritores, la literatura de Saramago prospera en el exilio. Me hablan tomados de la mano. Advierto la trama que generan sus dedos entrelazados.

TERCER ENCUENTRO. Presentación en la Feria del Libro. Saramago ya es premio Nobel de Literatura. Aprovecha su renombre para propagar su protesta.
Se agudiza su pesimismo. Tanteo su sonrisa. Es más escueta y endeble. Le recuerdo los árboles de la plaza Vicente López. Se disipa su enojo, recobra la frescura de sus primeras visitas y me cuenta que anduvo por allí paseándose con Pilar. Imagino sus pasos perdidos tras la sombra del gomero. Ultimas noticias: Saramago fue cremado junto con un ejemplar de Memorial del convento. Cruje el recuerdo imborrable de un amor especular. Pilar, Blimunda.

VORAZ DESARROLLO PETROLERO EN CANADÁ BAJO LAS ARENAS BITUMINOSAS DE ALBERTA (II de III)


INFORME DIPLÓ II, 10Jun10
A fuerza de regalos fiscales, ausencia de regulación y laxitud medioambiental, los conservadores en el poder en Alberta, Canadá, transformaron el norte de la provincia en un supermercado de petróleo sucio en provecho de las multinacionales y de su vecino estadounidense. Se sacrifica el bosque boreal y a las primeras naciones de la región.
Por Emmanuel Raoul, enviado especial. Periodista.
Traducción: Patricia Minarrieta

Nada que no se pueda comprar

Con sus miles de millones de dólares, y el apoyo provincial y federal, la industria petrolera parece intocable. Para comprar la paz social, algunas compañías reparten algunas migajas de sus colosales ganancias: por ejemplo, Syncrude puso 500.000 dólares para el equipamiento del centro para la juventud. En noviembre de 2009, la compañía invitó a los Chipewyan a una cena de Navidad en el salón de fiestas. El ex jefe Archie Cyprien defiende a los generosos donantes: “Syncrude hace mucho por la comunidad, con sus subvenciones y la creación de empleos. La industria está allí para quedarse, más vale aprender a convivir con ella”. Al final de la velada, cada familia recibe un pavo, y los niños chocolates. “Éste es el aspecto más agradable de mi trabajo –explica entusiasta Steven Gaudet, de Syncrude–. Es cierto que las primeras naciones (10) tienen distintas actitudes hacia nosotros, pero nosotros las necesitamos y queremos que sus comunidades crezcan con nosotros. Les ofrecemos formación y empleos: entre el 8% y el 10% de nuestros empleados son aborígenes.”
Mercredi, por su parte, realiza una breve visita. Se niega a ser el pato de la boda: “A los dirigentes de Syncrude lo que más les importa es la imagen de la empresa; saben muy bien el mal que hacen y entonces, para aliviar su conciencia, le dicen al mundo: este pueblo está en vías de extinción, pero sus habitantes están muy contentos de comer pavos”.
Syncrude dice haber gastado más de 1.200 millones de dólares en la subcontratación de empresas aborígenes desde 1992. El aislado Fort Chipewyan sólo firmó unos pocos contratos con la industria. Pero si remontamos el Athabasca, encontramos a Fort McKay en una situación muy distinta. Con seis minas en un radio de 30 kilómetros, la aldea se encuentra rodeada por esas extensiones lunares de arena gris que reemplazaron bosques y pantanos; lagos artificiales llenos de 720.000.000 m3 de sopa tóxica ofrecen a los pájaros una pausa eterna y empapada en fueloil; las fábricas escupen llamaradas y humo junto a unas colinas amarillas de azufre. El jefe Jim Boucher admite: “Es una decisión difícil, pero intentamos desarrollar la capacidad de la comunidad para extraer el máximo de ventajas de estas posibilidades”.
Fort McKay Group of Companies, consorcio 100% aborigen, produjo una cifra de negocios de 85 millones de dólares en 2007, proveyendo diversos servicios a la industria. También firmó una sociedad con Shell para explotar conjuntamente 33 km2 de arenas bituminosas. Los habitantes están acostumbrados a los procedimientos de evacuación y al olor a petróleo en el aire. El jefe elogia los beneficios de estas actividades: una tasa de desempleo inferior al 5%, una clínica, un centro para la juventud, 170 viviendas nuevas…
Ninguno de los funcionarios responderá nuestros pedidos de entrevista. En cambio, una anciana de Fort McKay, Celina Harpe, nos recibe en su casita, a orillas del Athabasca. A los 71 años, evoca con tristeza un mundo desaparecido: “Toda mi vida bebí el agua de este río. Pero desde que están estas fábricas, ya no se puede. Se ha puesto amarronada y no hace falta ser científico para darse cuenta de que no es buena para beber. Así que tenemos que comprar agua embotellada”. Su marido, Ed Cooper, alias Muskwa –“el oso”, en lengua dené–, agita una botella de cincuenta centilitros: “Cuesta 2 dólares en la tienda más cercana. ¿Caro para ser agua, no?”.
Hace unos años, Harpe interpeló a algunos representantes de Suncor y Syncrude: “Ustedes envenenaron el agua, ¡ahora tienen que dárnosla!”. Su esposo comenta que desde ese momento “nos envían agua gratuitamente dos veces por mes, pero sólo a los ancianos; los demás tienen que pagarla”. La señora Harpe saca los mocasines de cuero de alce y piel de castor que fabrica con sus propias manos. “Soy la última que cose en Fort McKay. Toda nuestra cultura desapareció, nuestro modo de vida tradicional no existe más, se acabó.”

Una ciudad que huele a dinero
Basta hacer 45 kilómetros hacia el sur para descubrir qué sustituyó ese modo de vida. Atestada de pickups y vehículos pesados, la autopista 63 conduce a Fort McMurray. Una vitrina del mundo occidental en pleno bosque boreal: supermercados y centros comerciales, fast-foods y tiendas de bebidas alcohólicas en cada esquina, casino y bares con chicas strippers, abundancia de drogas y de sin techo con aire despavorido. Este antiguo pueblo de tramperos y leñadores, antes apodado “la fábrica de pieles”, se ha convertido en Fort McMoney, con efluvios de petróleo que las cohortes de jóvenes activos huelen a dinero. El número de habitantes se triplicó desde el boom de las arenas bituminosas, pasando de 34.000 en 1994 a 101.000 en 2009.
¿Cómo maneja su mutación la ciudad hongo? “No tan bien”, reconoce sonriente Melissa Blake. Esta intendente electa en 2004 dirige una de las comunas más grandes del mundo, la municipalidad regional de Wood Buffalo: más de 63.000 km2 cubiertos de bosque, repleto de sitios mineros e industriales –una superficie aproximadamente igual a la de Irlanda–. Fort McMurray es la única ciudad. “En términos de infraestructuras, no estábamos preparados para un crecimiento tan brutal.” El crecimiento de la población –8% por año– convirtió al sector inmobiliario en el más caro del país: una casa de cuatro habitaciones vale más de 620.000 dólares. Y más vale no caer enfermo, ¡porque hay 1,7 médicos cada 10.000 habitantes, y uno de emergencias puede recibir hasta 156 pacientes en doce horas (11)!
“Detesto esta ciudad: me fui siete veces, pero siempre vuelvo, porque sólo acá puedo ganar tanto dinero”, confiesa un joven en un bar. Este obrero gana 32 dólares por hora, o sea cuatro veces más que el salario mínimo de su provincia, Columbia Británica. Pero el 98% de los habitantes de Fort McMurray no piensa jubilarse allí (12), por eso no se preocupa mucho por el impacto de la industria petrolera en el medio ambiente o en las primeras naciones.
Varias generaciones de una familia chipewyan comparten unas pizzas y comida china frente a la tele. Todos trabajaron o aún trabajan para la industria petrolera. Una joven recuerda: “Desde la escuela nos preparan para eso: los dibujos para colorear, los juguetes… Es un lavado de cerebros”. “No nos queda otra opción que trabajar para ellos si no queremos ser pobres –cuenta Herman, de 41 años, que fue conductor de máquinas para Suncor, Syncrude y Shell–. Antes cazábamos para vivir, pero ahora me convertí en un ‘Sobeys boy’(13).
” Después de algunos problemas de salud, se dispone a retomar su empleo: “Lo detesto, pero debo regresar; tengo que pagar 1.400 dólares por mes por el terreno de mi caravana”. Todos se expresan con severidad respecto a la tribu de Fort McKay: “La idea del éxito individual corrompió a nuestro pueblo. La industria nos dividió”, lamenta Max.
Una visita al Consejo tribal de Athabasca confirma esta constatación. Este organismo, que reúne a las cinco primeras naciones de la región –alrededor de 5.000 personas–, les da consejos y servicios, pero no tiene poder político, y cada tribu se autogobierna. Su director, Roy Vermillion, se expresa con prudencia respecto a las arenas bituminosas: “Las tribus tienen puntos de vista distintos. Si bien todas se preocupan por el entorno, no tienen las mismas oportunidades según su localización. Su posición es difícil: al igual que la mayoría de los pueblos indígenas, se consideran protectoras de la ‘Madre Naturaleza’, pero al mismo tiempo hay una demanda mundial de petróleo que nuestra región puede satisfacer. Nosotros intentamos lograr un equilibrio”.

NOTAS AL PIE10 Término utilizado por los autóctonos de Canadá para designar a los amerindios.
11
Michel Sauvé, “Canadian dispatches from medical fronts: Fort McMurray”, Canadian Medical Association Journal, Ottawa, 3-7-07.
12
Andrew Nikiforuk, Tar sands: Dirty oil and the future of a continent, Greystone Books, Vancouver, 2008.
13 Sobeys es la segunda cadena de supermercados de alimentos del país.

Próxima entrega, 24Jun10

E.R.

martes, 22 de junio de 2010

LO DE FLANDES NO ES CONTAGIO

La Vanguardia, Barcelona, España, 23Jun10
Más Flandes, menos Bélgica, más Europa. Esta viene a ser la fórmula que propone Bart de Wever para desbloquear la enquistada crisis institucional del Estado belga
Francesc-Marc Álvaro


Bart de Wever, el líder del partido independentista de centro-derecha Nueva Alianza Flamenca (N-VA), que resultó vencedor en las recientes elecciones al Parlamento federal de Bélgica, apareció en la noche triunfal en un escenario con una inmensa bandera europea en la que una de las estrellas había sido sustituida por el emblemático león de Flandes. La habitual iconografía nacionalista se había transformado: un guiño a la Unión Europea, un mensaje de tranquilidad dentro de la reivindicación rupturista, una voluntad de enlazar las aspiraciones de los flamencos con el proyecto común europeo. Y una excelente noticia, menos destacada de lo que debiera: el éxito del N-VA hace retroceder el independentismo ultra y xenófobo del Vlaams Belang, algo que indica que el crecimiento del populismo no es una corriente imparable y que depende, en gran parte, de lo que hagan las formaciones democráticas.
MÁS FLANDES, MENOS BÉLGICA, MÁS EUROPA.

Esta viene a ser la fórmula que propone Bart de Wever para desbloquear la enquistada crisis institucional del Estado belga, que va acompañada de una tremenda deuda pública del 96,7 % del PIB. El N-VA tiene como proyecto final "una república flamenca, miembro de una Europa confederal y democrática". Pero no es para ahora mismo, ni para mañana. Tal vez para pasado mañana. De momento, De Wever, respaldado por el mejor resultado jamás obtenido por el nacionalismo flamenco, ofrece estabilidad a cambio de reformas para convertir en confederal lo que hoy es una estructura federal, apenas unida por la monarquía y por Bruselas, capital estatal y de Europa, una isla francófona en territorio neerlandófono, indispensable para sostener la economía de Flandes tanto como la de Valonia. Habrá que ver cómo mueve ficha el líder socialista valón Elio Di Rupo, previsible primer ministro.

Lo que sucede en Bélgica provoca un comprensible interés en las Españas. Como siempre en estos casos, algún comentarista de Madrid ya ha advertido que cualquier analogía con Catalunya o el País Vasco indica que debemos ir al oculista. Sin duda, Bélgica y España no tienen nada que ver desde el punto de vista histórico y político. Tampoco el Reino Unido y España, o la antigua Checoslovaquia y España. Por no mentar a la también desaparecida Yugoslavia, cuyo trágico final recomienda quitarla de la vitrina de ejemplos. Pero que el caso español sea tan original e irrepetible como los mencionados (dado que ningún problema nacional es idéntico a otro) no impedirá que busquemos algo aprovechable o inspirador en el enésimo intento de los belgas de salir de su monumental lío. No olvidemos que, al menos en Catalunya, este interés está alimentado por el Tribunal Constitucional, órgano que esta semana –al parecer– podría fallar finalmente sobre el Estatut.

En Madrid y en otras capitales europeas siempre hay temor a un eventual efecto contagio. Y no sólo porque un hipotético cambio de fronteras evoque los peores fantasmas del Viejo Continente. Lo que en verdad se teme y se rechaza es cualquier nueva distribución del poder a partir de argumentos territoriales e identitarios. La mera posibilidad de tener que repartir el poder –de eso va el asunto– es algo que enciende todas las alarmas y anima todas las resistencias imaginables en los gobiernos de los estados.
No obstante, la caída de la Unión Soviética demostró que el mapa de Europa no es inmutable y ello se dio mayormente de manera pacífica y democrática, incluida la unificación alemana, el mayor acto de autodeterminación de nuestra época; un episodio aplaudido también –por cierto– por aquellos que sólo predicen desgracias cuando los que quieren autodeterminarse son pequeñas naciones históricas.

A primeros de los años noventa, Jordi Pujol acuñó una frase que se hizo célebre: "Catalunya es como Lituania pero España no es como la Unión Soviética". No lo dijo para contentar a unos y a otros, sino porque Pujol sabe historia. La emergencia de nuevos estados soberanos ocurría, entonces, en el centro y este de Europa, era producto de la disolución del imperio soviético. Veinte años mas tarde, las sociedades de Flandes, Escocia y Catalunya, en Europa occidental, registran movimientos similares de impugnación del statu quo, reclamando más poderes y mayor soberanía para gestionar sus recursos y el bienestar de sus ciudadanos.

Lo más interesante es que esta exigencia de poder desde abajo coincide con el reforzamiento obligado de las estructuras rectoras comunitarias: la crisis económica está laminando, por arriba, la soberanía de los estados miembros de la UE mediante el establecimiento de mecanismos de intervención y control que favorezcan la coordinación de políticas fiscales y económicas sin las cuales la política monetaria común se hace impracticable. Si los estados quieren que el proyecto europeo no embarranque, deben asumir esta federalización, que se nos cuela por la puerta de atrás, sin solemnidades.
El pánico, los rumores, las advertencias severas, la desconfianza y la necesidad de competir con Estados Unidos y China están acelerando la construcción federal de Europa, un desafío múltiple que nos conduce a un nuevo horizonte institucional. En este nuevo contexto de flexibilización de soberanías interdependientes, flamencos, escoceses, catalanes y vascos podrían encontrar espacio para ejercer su papel como actores de pleno derecho en el tablero europeo. Hoy ya no se trata del viejo y erróneo mito del europeísmo catalanista ("más Europa será menos España"), sino de algo distinto: ¿quién puede frenar el derecho a decidir pacíficamente a unos ciudadanos que se afirman como nación distinta dentro del proyecto común europeo?

VORAZ DESARROLLO PETROLERO EN CANADÁ BAJO LAS ARENAS BITUMINOSAS DE ALBERTA (I DE III)


INFORME DIPLÓ II, 10Jun10
A fuerza de regalos fiscales, ausencia de regulación y laxitud medioambiental, los conservadores en el poder en Alberta, Canadá, transformaron el norte de la provincia en un supermercado de petróleo sucio en provecho de las multinacionales y de su vecino estadounidense. Se sacrifica el bosque boreal y a las primeras naciones de la región.
Por Emmanuel Raoul, enviado especial. Periodista.
Traducción: Patricia Minarrieta


Una sola “ruta de hielo”, abierta de mediados de diciembre a mediados de marzo, atraviesa cinco ríos congelados y conduce a Fort Chipewyan, 700 kilómetros al norte de Edmonton, la capital de Alberta. Salvo en invierno, para llegar a esta provincia del oeste de Canadá hay que hacer el trayecto en avioneta. El establecimiento del comercio de pieles “Fort Chip”, fundado en 1788, fue la primera colonia británica en Alberta. A pesar de su insuperable vista sobre el lago de Athabasca y sus islas boscosas, el único hotel del lugar está en venta desde hace años, ya que el turismo nunca levantó vuelo. Los periodistas que vienen hasta aquí rara vez lo hacen por la belleza o el interés histórico del lugar, sino más bien por la alarmante tasa de cánceres: 30% superior al promedio provincial (1). Para muchos, el sospechoso número uno se encuentra 230 kilómetros río arriba, ahí donde el río Athabasca serpentea en medio de inmensas minas a cielo abierto y 130 km2 de piletas de decantación de la industria petrolera.
En efecto, aquí tiene lugar la mayor fiebre del oro negro de la era moderna: más de 170.000 millones de barriles –es decir, la segunda reserva mundial– se hallan sepultados en el bosque boreal, sobre una superficie equivalente a la cuarta parte de Francia. La extracción y transformación de esas arenas bituminosas (2) requieren cantidades impúdicas de agua –cinco barriles por cada uno de petróleo– y producen daños irreparables en el medio ambiente.
“Hace cincuenta años, si morían una o dos personas de la comunidad al año, era mucho. En 2009, tan sólo en el mes de abril, enterramos a siete. ¿Qué está pasando aquí?” Mientras raspa unos boletos de lotería, Alec Bruno agrega, fatalista: “De aquí a unas décadas, no veo qué quedará para las generaciones jóvenes. Somos un pueblo que vive de la tierra y todo eso está desapareciendo”. Guarda los billetes; el pozo gordo será para otra vez. Este “anciano” de los amerindios Chipewyan Athabasca (3) participa, sin ilusiones, en los comités instaurados por las compañías petroleras: “¡Ya tienen las autorizaciones antes de venir a vernos! No podemos detenerlas; apenas intentamos hacerles modificar sus prácticas para limitar los daños al medio ambiente y minimizar los riesgos para nosotros, que vivimos río abajo”.
Hace unos diez años, los habitantes de Fort Chipewyan empezaron a pescar peces deformes con gusto a petróleo. Luego el médico del lugar afrontó varios casos de un cáncer raro de las vías biliares, cuya incidencia normal es de 1 en 100.000. Pero aquí no hay más que un millar de habitantes. En la primavera de 2006, el doctor John O’Connor cuestionó públicamente la responsabilidad de la industria petrolera en el asunto. No le fue bien. La administración federal Salud Canadá lo demandó por su “actitud no profesional” causante de “una inquietud injustificada”. Herido por estos ataques, abandonó la región en 2007.
A principios de 2009, tras años de negación, las instituciones sanitarias de Alberta reconocieron una elevada tasa de cáncer, pero suavizaron estos resultados “basados en un número reducido de casos (51 observados sobre 39 esperados)” y concluyeron: “No hay motivos para alarmarse” (4). El estudio no se pronunció sobre el origen de la enfermedad, debida tal vez “al azar, a una mejor detección, o a cambios en el modo de vida o el entorno”. El doctor O’Connor recibió una disculpa oficial y regresó a la región en noviembre de 2009: “Yo había logrado mi objetivo de atraer la atención que ‘Fort Chip’ reclamaba hacía años. No digo que las arenas bituminosas sean la causa de los cánceres, sino que planteo la pregunta”.
Como los cánceres son plurifactoriales, es casi imposible determinar una causa única. “Se trata más bien de preguntarse si los niveles de toxinas en el aire, el agua, los peces y los animales son lo suficientemente altos como para impactar en la salud”, explica el doctor Kevin Timoney. Cuando la comunidad de “Fort Chip” le encargó estudiar la contaminación, encontró entre 10 y 50 veces más mercurio que lo normal en algunos peces, y bastante más hidrocarburos río abajo de las minas que río arriba (5).

Una industria letal
Las autoridades se aferran a un argumento: la presencia de hidrocarburos y mercurio en el río es de origen natural, ya que las arenas bituminosas afloran en los bancos en algunas partes. Esto fue lo que se propuso verificar un equipo de renombrados investigadores. El 6 de diciembre de 2009, acudieron a Fort Chipewyan para dar a conocer sus conclusiones: a causa de sus emanaciones de compuestos aromáticos policíclicos (CAP) (6) hacia la atmósfera, ¡la industria causa el equivalente a una marea negra por año (7)! En un radio de 50 kilómetros alrededor de las plantas de valorización –donde el bitumen es extraído de la arena y luego transformado en petróleo pesado, etapa obligatoria antes de la refinación–, se encuentra bitumen puro en la nieve. En el Athabasca y sus afluentes, la concentración de CAP es de 10 a 50 veces superior a la normal, lo que podría explicar las malformaciones de los peces. Se recomendó a las mujeres embarazadas y a los niños no comer pescado más de una vez por semana. Pero la alimentación amerindia tradicional está basada en la caza y la pesca.
“Estas formas raras de cáncer son como una guerra bacteriológica –apunta Mike Mercredi, con un gorro con la efigie del Che en la cabeza–. Al permitir que la enfermedad mate a mi pueblo, se practica una especie de genocidio.” En la pared, un afiche clama su credo: “We resist colonization” (“Nosotros resistimos la colonización”). Desde que terminó el secundario, Mercredi trabajó en las minas, manejando los camiones más grandes del mundo por 5.000 dólares canadienses (3.500 euros) mensuales (8). “Cuando perdí a mi tía, mi tío, y luego a un amigo de 27 años a causa de cáncer, me dije: ‘¡Lo que los mata es tu trabajo!’. Bajé de mi camión y renuncié.” En febrero de 2007, lo contrató su tribu Athabasca Chipewyan: “La idea era que un día no iba a haber más vida posible aquí. Entonces yo debía recoger el saber tradicional de los ancianos para mostrar a las futuras generaciones cómo era la vida antes del desarrollo industrial. Luego me dije: ‘¿Qué hacer para impedir la destrucción de mi pueblo y de esta tierra? ¡La explotación de las arenas bituminosas debe parar!’”. Desde ese momento, Mercredi machaca con ese mensaje en conferencias por todo el país.
Él provee la voz, pero su tribu optó por la Ley, demandando a Alberta por el arriendo de tierras que rodean a un cementerio tradicional. “El gobierno tiene el deber de consultarnos, así lo establece la jurisprudencia –explica John Rigney, administrador de la tribu– (9). Nuestra denuncia fue rechazada, pero apelamos, y estamos dispuestos a llegar a la Corte Suprema. Esto será una batalla sagrada. Como David contra Goliat, tenemos tan poco dinero…”

NOTAS AL PIE
1 Yiqun Chen, “Cancer Incidence in Fort Chipewyan, Alberta, 1995-2006”, Alberta Cancer Board, Edmonton, febrero de 2009.
2 Bitumen muy viscoso combinado con esquisto y arena, a partir del cual se produce petróleo. Hasta no hace mucho, era demasiado costoso y complejo explotar esas arenas bituminosas. El alza del precio del oro negro y los cambios tecnológicos las hicieron rentables. Con 1,4 millones de barriles por día, constituyen la mitad de la producción canadiense; en 2025, podría ser el 80%.
3 Seiscientos Cris Mikisew, doscientos Chipewyan Athabasca (Dené), doscientos mestizos y un centenar de no aborígenes viven en Fort Chipewyan.
4 Hanneke Brooymans, “Cancer rates higher in communities near oil sands: Study”, Canwest News Service, Edmonton, 6-2-09.
5 Kevin Timoney y Peter Lee, “Does the Alberta tar sands industry pollute? The Scientific Evidence”, The Open Conservation Biology Journal, 2009 (www.bentham.org/open/toconsbj).
6 Familia de compuestos químicos, muchos de ellos cancerígenos.
7 Erin N. Kelly, Jeffrey W. Short, David W. Schindler, Peter V. Hodson, Mingscheng Ma, Alvin K. Kwan y Barbra L. Fortin, “Oil sands development contributes polycyclic aromatic compounds to the Athabasca River and its tributaries”, Proceedings of the National Academy of Sciences, Washington, 7-12-09.
8 Todos los montos mencionados están en dólares canadienses.
9 Los Cris Mikisew cuestionaron un proyecto de ruta sobre su territorio porque no habían sido consultados; en 2000, la Corte Suprema de Canadá les dio la razón.

E.R.

Próxima entrega, 23Jun10

CHARLAS DE QUINCHO


Ámbito Financiero, Buenos Aires, Argentina, 22Jun10
El único kirchnerista que tenía algo para festejar este fin de semana, cuando Jorge Taiana se erigió en el aguafiestas, era el gobernador de Entre Ríos, Sergio Urribarri.

Primero consiguió que gente de su provincia siga encargada, en la cancillería Timerman, del acuerdo con Montevideo por los controles ambientales sobre el río Uruguay. El ex intendente de Concordia Hernán Orduna permanecerá como delegado argentino en la CARU (Comisión Administradora del Río Uruguay), unas oficinas que en el loteo de cargos en todos los Gobiernos es dominio entrerriano. Pero lo más importante era el casamiento de su hijo Bruno, jugador de fútbol del Asteras Tripoli de Grecia, que quiso despegar de la política. Invitó a pocos políticos, entre ellos el vicegobernador José Eduardo Lauritto y el senador nacional Guillermo Guastavino, pero en calidad de amigos.
Lacró los detalles de la fiesta porque temía ofrecer un retablo -por usar un lugar común- menemista que atentase contra su pretensión de exhibir un perfil austero, algo poco común entre los políticos. Las albricias del matrimonio, sin embargo, se notaron porque montó dos carpas en un predio de la Prefectura junto a la laguna Salto Grande de Concordia, en donde unos 500 familiares y amigos comieron, bebieron y danzaron hasta las 11 del domingo.
Mostrarse entre políticos lo hubiera expuesto al gobernador a la obligación de contar algún secreto que conoce de la renuncia de Taiana, ya que estuvo a la hora del almuerzo el jueves junto al canciller y pudo escuchar alguna cuita que terminó pocas horas después con su salida.

Urribarri, además, está obligado a un equilibrio frágil en el peronismo porque Néstor Kirchner le hizo un presente griego al designarlo junto a Daniel Scioli y Jorge Capitanich como interventores del PJ de la Capital, tarea que resisten los dirigentes porteños.
Kirchner cree que su proyecto de ser candidato a presidente el año que viene sólo se sostiene si en ese distrito, el segundo en cantidad de votos, logra por lo menos el apoyo del 20% de los votantes, hoy un imposible si se mira la trayectoria en las urnas de los kirchneristas.
El trío trata de cumplir ese mandato, pero el sector kirchnerista que sesiona todos los jueves en El Histórico -restorán del edificio que ocupó en la calle México la Biblioteca Nacional- ha trabado la tranquera y ni se han dignado a tomar un café con esos gobernadores.

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LÍMITES A LA AFIP


ECONOMÍA PARA TODOS. Revista Virtual Interactiva.
Al inicio de la semana, Roberto Cachanosky, 21Jun10
Nada justifica que para evitar la evasión el Estado pueda comportarse como un déspota.
LA SEMANA PASADA LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA DECLARÓ INCONSTITUCIONALES LOS EMBARGOS DE OFICIO QUE HACÍA LA AFIP. PUESTO EN OTRAS PALABRAS, SI LA AFIP CONSIDERABA QUE ALGÚN CONTRIBUYENTE LE DEBÍA PLATA, SIN NINGUNA ORDEN JUDICIAL EMBARGABA LAS CUENTAS BANCARIAS Y ACTIVOS DEL CONTRIBUYENTE QUIEN NO TENÍA DERECHO A LA DEFENSA. LA AFIP LO DECLARABA CULPABLE, LE INFORMABA AL JUEZ QUE ELLA LO HABÍA DECLARADO CULPABLE Y LUEGO EL CONTRIBUYENTE TENÍA QUE DEFENDERSE.

Cristina Fernández se manifestó contra esta decisión de la Corte afirmando: "Se le recortan poderes a la AFIP. La AFIP no es de alguien privado; la AFIP son todos ustedes. Los impuestos que cobra la AFIP son los impuestos que después son distribuidos en salud, en educación, en planes promocionales, en planes sociales y realmente era una ley de la Nación. Tampoco era una facultad que la AFIP había tomado; era el Poder Legislativo de la Nación".
Varias reflexiones respecto a este párrafo.
En primer lugar si los impuestos que cobra la AFIP se reparten en planes sociales, cada vez más abundantes, quiere decir que el modelo no está funcionando muy bien. En un país que crece, según Cristina Fernández como nunca había crecido en 200 años de historia, la gente tendría que poder tener su trabajo, mantener a su familia y no depender de la supuesta benevolencia del Estado para poder sobrevivir.
En segundo lugar, dice Cristina Fernández que se le recortan poderes a la AFIP y que esos poderes habían sido aprobados por ley. Si Cristina Fernández es abogada, debería saber que hay leyes que aprueba el Congreso y que la Corte puede declarar inconstitucionales. ¿O la Corte tiene que fallar siempre de acuerdo al paladar del gobierno?

Además, que el Congreso haya aprobado semejante aberración no quiere decir que se ajuste a derecho por el solo trámite de tener el voto favorable de diputados y senadores. Una vez más debe recordarse que el monopolio de la fuerza que se le delegó al Estado es para que defienda el derecho a la vida, la libertad y la propiedad de las personas, no para que sea usado como lo usaban las monarquías despóticas, avasallando los derechos de la gente para satisfacer los caprichos del monarca.
A diferencia del sector privado, el Estado se hace de recursos en forma compulsiva. Es decir, el sector privado tiene que conseguir sus ingresos convenciendo al consumidor para que compre sus bienes y servicios. Por el contrario, el Estado no tiene que ganarse el favor del contribuyente. Solo usa el monopolio de la fuerza para quitarle a la gente una parte, en nuestro caso cada vez mayor, del fruto de su trabajo.
Siendo que los ingresos del Estado se conforman de manera compulsiva, con más razón el contribuyente tiene que estar protegido de las arbitrariedades del Estado. En nombre de los planes sociales y de la solidaridad social, nadie puede arrogarse el derecho a vulnerar la propiedad privada y no permitir la más mínima defensa del contribuyente. Lo que hay hecho la Corte es ponerle un límite al monopolio de la fuerza que tiene el Estado. Ya bastante tenemos los contribuyentes que pagamos ganancias con las retenciones, los anticipos de ganancias y el no ajuste por inflación de los ingresos para determinar la base imponible como para que, encima, no tengamos la más mínima defensa ante el Estado.
Si el Estado tiene que recaudar impuestos para financiar sus gastos, debe hacerlo dentro del marco de la ley. Del Estado de derecho. Por lo tanto, Cristina Fernández no tiene porque ofuscarse si la Corte establece que la recaudación de impuestos tiene que estar sometida al imperio del Estado de derecho.

Dijo también Cristina Fernández: "Vivimos en un país donde tenemos el 36 por ciento de trabajo en negro; vivimos en un país donde uno de los principales problemas que tenemos es la evasión fiscal, esta era una facultad que le daba la ley a la AFIP y, además, fue una votación muy dividida". ¿Cuál es el problema que la votación haya sido dividida en la Corte? ¿Por qué hubo una mayoría y una minoría no tiene validez? ¿Acaso en 2007 ella no llegó a la presidencia con el 53% de los votos en contra? Como la votación estuvo dividida, siguiendo el criterio de CFK, ¿es ella una presidente legítima?
También Cristina Fernández sostuvo que en el país uno de los principales problemas es la evasión fiscal y que el 36% del trabajo es negro. Si ese porcentaje de trabajo es en negro, la causa hay que buscarla en la elevada carga tributaria que se aplica sobre la nómina salarial. Bajen los impuestos al trabajo y van a ver como disminuye notablemente el trabajo en negro. Pero como el Estado es insaciable en materia impositiva, entonces pretenden “solucionar” el problema de la evasión aplicando leyes que vulneran los derechos más elementales de los ciudadanos.
En rigor el sistema impositivo argentino es caótico e injusto. Hay doble imposición como por ejemplo en el caso del impuesto al cheque, algo que también es inconstitucional. Se aplica el impuesto a las ganancias sobre utilidades inexistentes porque no se permite el ajuste por inflación, el impuesto a las ganancias castiga a los más eficientes, es más, en el caso de los profesionales, el trabajo intelectual, que es parte del costo de producción no es reconocido como tal y, por lo tanto, el impuesto a las ganancias se transforma en impuesto sobre los ingresos brutos, y el listado puede seguir.
La realidad es que la carga tributaria en Argentina ha llegado a niveles récord porque el gasto público se ha disparado a niveles récord y como ese gasto necesita de financiamiento, quienes están dentro del sistema formal son saqueados impositivamente, mientras otros optan por asumir el riesgo de trabajar en el mercado informal. Dada la carga tributaria existente, el premio por evadir bien vale la pena para los que trabajan en negro. Como el sistema tributario es confiscatorio y arbitrario y para muchos de posible cumplimiento, este avance del Estado sobre el contribuyente genera resistencia en buena parte de la población, y ese abuso del monopolio de la fuerza para apropiarse del ingreso del contribuyente pretende aplicárselo dotando al Estado de nuevas arbitrariedades que avasallan los derechos más elementales.
En el año 2002 la recaudación de impuestos, incluidos los impuestos a la nómina salarial, sumaron $ 50.515 millones. En 2009 los ingresos sumaron $ 304.930 millones, un aumento de $ 254.415 millones. Los Kirchner recibieron ingresos fiscales 6 veces más que en 2002 y encima hoy no les alcanza para financiar la totalidad del gasto público y tienen que recurrir a la emisión impositiva, a las confiscaciones de ahorros y a las reservas del BCRA. Y, como si todo esto fuera poco, encima se molestan porque la AFIP tiene que ajustarse a derecho para recaudar.
Como decía antes, el Estado genera sus ingresos en forma compulsiva. Ahora bien, esta forma de financiarse no significa que para recaudar pueda recurrir a cualquier mecanismo violando las garantías constitucionales. Nada justifica que por evitar la evasión el Estado pueda comportarse como un déspota. ¿Cómo se soluciona el problema de la evasión? En primer lugar teniendo un Estado que no obstaculice al sector privado para que pueda invertir, crear puestos de trabajo, pagar mejores salarios y la gente viva de sus ingresos y no de los mal llamados planes sociales. Más bien son planes denigrar a la gente.
Con un Estado que no impide la producción ni desestimula la inversión, el gasto bajaría porque no habría que destinar fortunas en subsidios de todo tipo para denigrar a la gente con la cultura de la dádiva. Al mismo tiempo, habría que hacer una profunda reforma del Estado para que miles de empleados públicos dejen de cobrar sueldos por no hacer nada y pasen a trabajar en forma productiva el sector privado.
Con un Estado más chico y eficiente, cumpliendo sus funciones específicas, los ingresos tributarios que necesitaría el Estado serían menores, el sistema impositivo podría ser más sencillo, menos distorsivos y más fácil de recaudar, sin necesidad de tanto control y violaciones a los derechos individuales. En síntesis, el tema es muy sencillo. A más gasto público, se necesita un sistema tributario más complicado y asfixiante, con inevitablemente mayor evasión. Obviamente que el nivel de gasto público tiene estrecha relación con las ideas populistas que puedan imperar en un país. A mayor populismo, más gasto y a más gasto más violaciones a los derechos de las personas. Como puede verse, el tema no es tan complicado de entender. Todo depende de para qué quieren llegar los políticos al gobierno. Si quieren llegar al gobierno para garantizar la libertad de las personas, su trabajo y su propiedad, no hace falta mucho gasto público ni impuestos. Si quieren llegar al gobierno para hacer populismo y un negocio personal del manejo del Estado, entonces, no hay carga tributaria que alcance para satisfacer esa ambición personal.
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domingo, 4 de abril de 2010

LOS DIRIGENTES SE OCUPAN MÁS DE SEXO QUE DE POLÍTICA

Clarín, Buenos Aires, Argentina, 04Abr10
Siempre importaron, pero hoy seducen más, incluso, que el poder mismo.
Por: Umberto Eco
Fuente: ESCRITOR ITALIANO


Los votantes solían estar acostumbrados a que la vida de los políticos estuviera gobernada por dos principios. El primero se resume en el atrevido dicho siciliano Megghiu cumannari c'a fottiri, que dicho castamente se traduce como "ejercitar el poder es mejor que el sexo". El otro es que los hombres poderosos generalmente van detrás de gente como Mata Hari, Sarah Bernhardt o Marilyn Monroe. Lo sorprendente es que muchos políticos o empresarios actuales no sucumben a, digamos, la tentación de robar dinero de proyectos de obras públicas, sino a la seducción de prostitutas finas que cobran cantidades muy superiores a las solicitadas por Madame de Pompadour en sus días.
En verdad, a lo largo de la historia los grandes hombres no fueron indiferentes a los placeres de la carne. En Italia, pese a que pudiéramos esperar cierta austeridad de políticos prominentes del pasado, Julio César de buena gana encamaba centuriones, nobles romanos y reinas egipcias por igual.
Sin mencionar que el Rey Sol tenía abundantes amantes, el rey Víctor Emmanuel II de Italia perseguía a su Rosina y el presidente estadounidense John Kennedy ... bueno, cuanto menos se diga es mejor. Sin embargo, estos hombres consideraban a las mujeres (o jóvenes) como cierto tipo de descanso y recreación soldadesca.
En otras palabras, lo primero era conquistar Bactria, humillar al jefe galo Vercingetorix o unificar a Italia. El sexo era un beneficio adicional, como beber un Martini seco después de un día agotador.
En contraste, en estos días los hombres en el poder parecen aspirar primero y antes que nada a pasar una tarde de juerga con coristas, y los grandes proyectos nunca entran en escena. Mientras los héroes del pasado leían a Plutarco para deleitarse, sus colegas modernos sintonizan en cambio ciertos canales locales de televisión después de medianoche o navegan por sitios picantes de Internet. ¿Qué se encuentra en esos 130 millones de sitios pornográficas? Las opciones más básicas contestan vívidamente los quién, qué, dónde y por qué del sexo. El resto se dedica a todo tipo de cosas, desde varias formas de incesto (que sonrojarían incluso a Edipo) hasta fetiches especializados.
La pornografía puede tener una función positiva: proveer una salida para los que, por el motivo que sea, no pueden tener sexo real o vigorizar la vida sexual de parejas con relaciones decadentes. Pero también lo puede engañar y hacer creer que una acompañante cara puede lograr cosas que Friné, la cortesana más famosa del mundo clásico, nunca se hubiera imaginado.
Actualmente, la gente está expuesta al sexo mucho más frecuentemente que lo estuvieron sus abuelos. Considere el caso de un pobre sacerdote de parroquia: hubo un tiempo en que su ama de llaves era la única mujer que veía y el periódico religioso L'Osservatore Romano era todo lo que leía. Ahora hay chicas escasamente vestidas pavoneándose en la televisión cada noche.
Entonces, ¿hay algo que nos haga dudar de que esta incesante estimulación del deseo también esté afectando a las autoridades gubernamentales, provocando una mutación de especies y modificando el propósito mismo de su papel en la sociedad?
Copyright Umberto Eco / L'Espresso, 2010

sábado, 3 de abril de 2010

¿QUIÉN GANA UNA GUERRA?





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lunes, 28 de septiembre de 2009

LA ALTA CULTURA PORNO Y RENTABLE


Clarín, Revista Ñ, Buenos Aires, Argentina, 28Sep09
Para el escándalo de algunos y regocijo de otros, una nueva mirada de aires porno es cada día más habitual en los montajes operísticos. ¿Una nueva receta para salvar un género en crisis creativa?
Por: David Barba *
Fotografía: AL DESNUDO. "Un ballo in maschera", de Verdi,en versión del coreógrafo austriaco Johann Kresnika.
(Puesta en versión tradicional)

En ¿Hacemos una porno?, Kevin Smith nos cuenta la historia de Zack y Miri, dos jóvenes que deciden rodar una película casera de sexo explícito como remedio para pagar sus facturas pendientes: el resultado se llama La guarra de las galaxias. En la nueva versión de Tannhäuser que estrenó en marzo el Teatro Real, el británico Ian Judge recreaba con escenas de sexo explícito la bacanal con la que Wagner iniciaba el primer acto de la famosa ópera: el resultado mantiene el título original - Wagner no es George Lucas.

No cabe duda de que el Teatro Real también necesita pagar las facturas. Y el sexo explícito llena. Lo sorprendente es que, en los años que llevamos de siglo XXI, esa mirada pornográfica que parodia Kevin Smith haya dado el salto de la cultura popular hasta la ópera, el último reducto de lo que - a pesar de la muerte de las viejas categorías culturales-algunos selectos aún denominan sin guasa como alta cultura. Por mirada pornográfica entiéndase esa censura productiva que, según Michel Foucault, se da en el porno cuando empaqueta y comercializa ese último reducto de la privacidad que era el sexo, diciéndonos cómo tiene que ser y cómo hay que poner en escena sexo, cuerpo y placer.
Añadamos el hecho de que, en estos años, el porno ha dejado de ser considerado obsceno para convertirse en una más de nuestras industrias culturales. Luego se ha vuelto aceptable pornificar cualquier producto cultural - y la ópera lo es.
Curiosamente, la pornificación le viene que ni pintada a Tannhäuser: la ópera cuenta la historia del caballero así llamado que, mancebo de la mismísima Venus, decide peregrinar a Roma para hacerse perdonar por el Santo Padre, quien, escandalizado, le niega el pan y la sal: "Lo mismo que este báculo de mi mano nunca se adornará con brotes verdes, el ardiente fuego del infierno no dejará que la salvación florezca para ti". En el último acto, se produce el milagro: el báculo del Papa florece. ¡Aparecen los famosos brotes verdes!
Pues bien, para brotes verdes, los de la orgía inicial de Tannhäuser sobre plataformas giratorias - como la que emplea la Sala Bagdad de porno en vivo-,con la mitad del elenco en coyunda colectiva al estilo proam de los gonzos de John Stagliano. Nada nuevo bajo el sol: antes, el porno ya dio el salto del VHS al cine de arte y ensayo gracias a directores como Lars von Trier, Gaspar Noé, Catherine Breillat o Todd Solondz.
Pero ese contagio venéreo del vídeo al cine era fácil: la cámara es el panóptico de la mirada pornográfica. El más difícil todavía consistía en aplicar la receta a un viejo mundo wagneriano en crisis.
Así las cosas, en la ópera centroeuropea se ha puesto de moda el sexo y la violencia. No menos sucede en la Ópera de París que dirige Gérard Mortier, quien, en los años 90, también amortizó su paso por Salzburgo con un subidón de espectacularidad y público.
Por cierto, que el belga aterr (or) izará en el Teatro Real en el 2010 - la España de los grandes fichajes no sólo atañe al fútbol.
Ya en España, Calixto Bieito se ha encargado de derribar concienzudamente los viejos códigos morales de la ópera, ante lo que algunos bienpensantes no sólo hablan de deterioro artístico, sino de deterioro moral. En el 2007, su Woyzzeck provocó un gran escándalo en el Real al mostrar un cóctel de higadillos y desnudos, en una recreación goresex de la ópera de Alan Berg, donde el personaje del doctor sacaba a escena cadáveres desnudos a los que trepanaba y extraía vísceras sanguinolentas.
El cóctel se acompañaba de escenas eróticas y desnudos colectivos frente a los que el indigestado público montó una bronca de cuidado.
En enero del mismo año, Giorgio Albertazzi se dedicó a anunciar a bombo y platillo que el estreno romano de su versión de Salomé, de Richard Strauss, sería un despelote - "hasta las bailarinas estarán desnudas"-,adobado con momentos gore como "la cabeza del Bautista rodando hacia la platea". Además, una de las protagonistas iba a aparecer con el pubis afeitado: "Está depilándose poco a poco, un trocito cada día", declaró el astuto Albertazzi, arrastrando a los medios a una polémica de grandes réditos publicitarios que, al final, se quedó en poca chicha y mucho silbido contra el director.
En el 2006, Martin Kušej comenzó a pasearse por Europa con una truculenta versión de Lady Macbeth de Mzensk,la única ópera de Shostakovich - juzgada pornográfica por Stalin, fue proscrita en 1934. El autor incluyó una escena de violación, una cópula con orgasmo - sabiamente explicitado por la sección de viento-y una protagonista llena de furor uterino que asesina a tres sujetos antes de acabar lanzándose al Volga. Esta vez, pese al contenido escabroso, la crítica quedó encantada con la puesta en escena de Kušej.
No ocurrió lo mismo con el Sansón y Dalila que Tilman Knabe estrenó en Colonia el pasado mayo; ante la apabullante muestra de casquería y violaciones que muestra su versión de la ópera de Saint-Saëns, 28 de los 64 componentes del elenco, incluida la mezzosoprano, tomaron la baja médica. En el 2008, también fue criticado acerbamente Un ballo in maschera, de Verdi, en versión del coreógrafo austriaco Johann Kresnik, célebre por sus óperas al desnudo.
Esta vez, Kresnik seleccionó a 35 figurantes de más de 50 años, los desnudó y los presentó ante el público ataviados con máscaras del ratón Mickey, sobre un decorado de las Torres Gemelas en ruinas.
Ante esta sucesión de escenas pop, publicitarismo y ganas de épater, la vieja guardia de la ópera se lleva las manos a la cabeza; más les valdría agradecer a los nuevos creadores su capacidad para reinventar un espectáculo elitista y adicto a una ortodoxia escénica a menudo ridícula y rimbombante. En cuanto a la moral, todo el arte actual está empeñado en deshacer los intrincados nudos y contracturas que la tradicional dialéctica entre moral pública y moral privada ha dejado en el cuerpo social.
Claro que la mayoría de esos nuevos creadores operísticos únicamente ha conseguido subvertir el orden de los factores sin alterar el producto: citando de nuevo a Foucault, en la época victoriana el sexo se reprimía por ocultación; en la época del hiperconsumo, el sexo se reprime por sobreexposición a mensajes mediáticos relacionados con un determinado tipo de cuerpo, sexo y placer que se inspira en el canon dictado por la publicidad, los medios, las pasarelas de moda y las corporaciones dermoestéticas.
En consecuencia, el problema de la pornificación de la ópera no es un quítame allá un desnudo, un coito o un cadáver. Lo que ocurre es que tíos y tías buenas paseándose desnudos por el escenario, coyundas à la Nacho Vidal y tenores y sopranos obligadas a adelgazar por contrato confirman que la ópera ha dejado de ser esa pequeña aldea gala que resiste ahora y siempre al consumismo invasor y que se acabó el tiempo del desprecio hacia la homogeneizadora pax global del arte pop.
Hoy, cuando la era del hiperconsumo ha convertido toda expresión pública de sexo, cuerpo y placer en elementos empaquetables y comercializables, resulta que Zack y Miri ya no son la única pareja de idiotas que vive el sueño de que el porno les va a pagar las facturas.

DECÁLOGO POP DE LA NUEVA CULTURA OPERÍSTICA
1.
La ópera es un excelente sustituto del Diazepam. Ya era hora de que alguien se decidiera a despertar al público.
2. El mundo de las viejas jerarquías culturales ha muerto. Viva la cultura mosaico. Ya no hay highbrow, midcult y masscult (cif. Dwight Macdonald).
3. Toda la cultura es pop. Si no es pop, no es cultura.
4. El porno es pop. La ópera es pop. La violencia es pop. Mezclemos.
5. La mirada pornográfica ya no es obscena: el público de la ópera, autoproclamado último reducto cultural del aristotelismo, la ha digerido sin excesivas flatulencias.
6. Cada vez es más difícil ofender al espectador de ópera: se ha vuelto pop. Si queremos que no huya al cine, deberemos seguir explorando el concepto de obscenidad.
7.
La fealdad es una firme candidata a la obscenidad. Al menos, así piensa Silvio Berlusconi: "En televisión hay que enseñar gente guapa o gente fea; los grises, ni sacarlos", recomendaba Il Cavaliere a Valerio Lazarov en los albores de Telecinco. "La gente guapa llama la atención; la fea, también. Pero la gente normal no tiene ningún interés para la audiencia, que, simplemente, cambiará de canal".
8. Por gente normal, entendamos cualquier forma de pluralidad. La pluralidad es obscena: incluye todo aquello que no es digno de salir en la televisión. Mucho menos en la ópera. Si este fuera de foco representa el anticanon, ¿cuál es el canon? La velina. La mamachicho. La top model. El pornostar. El culturista. El chulopiscinas con bronceado yachtman. El empresario gigoló a la Berlusconi.
9. Las sopranos son obscenas: están gordas. Deborah Voigt fue obligada a adelgazar para interpretar Ariadna en Naxos en el Covent Garden de Londres; el tenor Aquiles Machado perdió su papel protagonista en Rigoletto cuando el director Graham Vick juzgó que era demasiado bajo y gordo para interpretar al duque de Mantua. A partir de ahora, el elenco será escogido según criterios estéticos, con lo cual generaremos un impagable debate colateral sobre discriminación en el bel canto que nos dará un plus en publicidad.
10.
Indudablemente, Wagner estaría de acuerdo con todo esto.

miércoles, 24 de junio de 2009

ATENCIÓN SEÑORAS, DESPUÉS NO QUEJARSE: EL 'TOP LESS' DE UNA MISS ES DE INTERÉS PÚBLICO


El Mundo, Madrid, España, 24Jun09
María Reyes, en la portada de 'Interviú'.
Europa Press | Madrid
El Tribunal Supremo ha establecido en una sentencia que la imagen en 'top less' de una persona pública, como una miss o una modelo, cuenta con "un interés propio" y "puede ser noticia" para los medios "pertenecientes al género frívolo, de entretenemiento o espectáculo". Así consta en una sentencia de la Sala de lo Civil del alto tribunal que se ha hecho pública y en la que admite el recurso de casación presentado por la revista 'Interviú', además de anular una sentencia dictada en noviembre de 2003 por la Audiencia Provincial de Madrid, donde se obligaba a esta publicación a indemnizar con 30.000 euros a la modelo y Miss España 1995, María Reyes, tras mostrarla en portada sin la parte superior de su biquini cuando se encontraba en una playa de Ibiza.
"El personaje público que en lugar público se expone a mirada ajena asume que su imagen pueda ser captada y difundida sin su consentimiento aunque no le satisfaga el resultado y siempre que tenga interés según el género socialmente admitido al que pertenezca el medio", argumenta la sentencia del Supremo, de la que ha sido ponente el magistrado Francisco Marín.

Los magistrados de la Sala de lo Civil entienden que "disfrutar de la playa sin la pieza superior del biquini" está "plenamente admitido por los usos sociales". La "consecuencia lógica" que extraen de este planteamiento es que "no puede ser que sea ilícita la imagen de quien así es fotografiada sin su consentimiento y no lo sea si viste de otro modo en la playa o es fotografiada en ropa de calle".
A este respecto, han puesto de relieve "la profesión de notoriedad o proyección pública" de María Reyes, a la que consideran una "reconocida modelo fotográfica y de pasarela después de haber sido Miss España en 1995".
Tras señalar que la licitud o ilicitud de las imágenes de una persona de proyección pública "no pueden depender de que tenga puesta o no la pieza superior del biquini", el Supremo constata que "raramente se interponen demandas por imágenes inconsentidas en los medios frívolos o de entretenimiento si la persona famosa afectada viste ropa de calle o de fiesta o si disfruta de la playa en traje de baño o biquini".
De igual modo, la sentencia resalta que en el caso enjuiciado no se produjo "el acoso permanente por los periodistas gráficos", por lo que no cabe equipararlo con otros hechos en los que un tribunal declaró la necesidad de proteger la vida privada de las personas demandantes.

sábado, 4 de abril de 2009

LA OSCURIDAD DE LOS SALVADORES


La Nación, adnCULTURA, Buenos Aires, Argentina, 04Abr09
El cine y la historieta han ido creando variantes cada vez más ricas de los personajes que arriesgan sus vidas por causas nobles o desesperadas. Los sentimientos destructivos y el deseo se infiltran en ellos y los vuelven más humanos para hacer resaltar sus cualidades míticas
Por Angel Faretta
Para LA NACION - Buenos Aires, 2009

Se discute todavía dentro de la interna filológica si heros y hierós en griego antiguo parten de una misma raíz. Si el héroe como figura central del mito está relacionado necesariamente con lo sagrado. Aquello que no se discute es el carácter excepcional, único y singular de tal figura-tipo que corre universalmente en todas las civilizaciones. Claro que aquí debemos recordar una vez más un serio problema que arrastramos del Renacimiento: a partir de entonces, todo lo relacionado con el mito y lo mítico, lo referimos a la Grecia Clásica. Así, mito, héroe y un larguísimo etcétera fueron atribuidos, durante unos cuantos siglos, al exclusivo ya no genio sino "milagro griego", lo que llevó a que se perdieran de vista las sendas para ver en esto, como en tantas cosas, su carácter universal. Así el héroe, como el propio mito que es su -digamos- pila bautismal, existe en todas las civilizaciones tradicionales, es decir, todas aquellas que están de acuerdo en continuar las pautas ejemplares dadas in illo tempore , un "en aquel tiempo" que no es cronológico sino de fundación y origen.
El héroe es tipo y figura de varias cosas, pero no sucesiva ni diferenciadamente sino en forma simultánea, porque en el lenguaje del mito no existen tales compartimentaciones. Todo es presente continuo y no se establecen dentro del tipo o de la figura separaciones, ni etapas, ni avatares. Por eso el héroe es mortal a un tiempo e inmortal a otro. El célebre primer verso del soneto de Mallarmé dedicado a Poe parece una vez más servir de maravillosa ilustración: "Tel qu´en Lui- même enfin l´éternité le change" (como en sí mismo por fin la eternidad lo cambia). Para algunos pensadores, nuestra época es anómala en cuanto a lo tradicional. Es una era -al decir de Eliade- que sólo desea dos cosas: vivir exclusivamente en la historia y creer, más aún, estar convencida de que esta historia la crea el propio hombre singular. Más allá de las meras opiniones que se tengan sobre temas ocasionales, ésta es sin duda una diferencia radical, absoluta de nuestra época y civilización con respecto a todas las anteriores conocidas. Esa secesión de todo lo anterior se inició en la así llamada revolución industrial, período que parte de fines del siglo XVIII y se arrastra hasta el día de hoy cuando su crisis -incluso hasta en un nivel ambiental- se muestra sin cortapisas.
Como el arte es, de todas las actividades milenarias, la que sobrevivió en la así llamada modernidad con un fondo en cierto modo intacto en su forma de imaginar y de pensar, es allí donde se continúan, a su modo y con todas las reconfiguraciones del caso, los materiales y sustratos míticos que llevamos en nosotros desde la noche de los tiempos. Si bien es cierto que el positivismo en el siglo XIX intentó vana y malamente extirpar y borrar todo lo mítico en el hombre, sobre todo europeo, esta tarea ya fue del todo imposible en el siglo XX, que fue el de la reaparición total -aunque admitamos que muchas veces caótica- de la irradiación mítica. El arte -en sentido lato- desde luego fue el lugar de convergencia hegemónico de tales regresos. Para dar una vez más ejemplos muy conocidos, Stravinski y su Consagración de la primavera , Eliot y La tierra baldía , Joyce y su Ulises .
Pero sería un arte surgido con la propia revolución industrial el que desde luego reconfiguraría en forma más completa el mito y su figura ejemplar, el héroe. El cine, claro está. Sobre todo y como ya es más que evidente, aquel realizado en el lugar donde esta modernidad industrial fue llevada hasta su ultima ratio , los Estados Unidos. Claro que al recuperar este sustrato mítico, el propio concepto del cine no pudo acompañar al resto de ese mundo en sus ideales y postulados ideales. De allí que el cine clásico norteamericano levantara -por su propia necesidad diferenciadora- la figura y tipo del héroe hasta una irradiación planetaria. Hollywood desde luego procedió a reconfigurar, como hizo con otros tipos para que fueran arquetipos, versiones anteriores del héroe aunque no sus funciones. Así, al héroe fundador o civilizador lo volvió lógicamente su hombre de campo y de a caballo: el cowboy , en sus avatares de ganadero, ranchero, sheriff y hasta como "fuera de la ley" llegado el caso. Luego el héroe reapareció necesariamente como soldado, aún en dudosa batalla con aquello que sentía en su interior. En esto la obra de John Ford nos ahorrará abundar en ejemplos.
La reconfiguración mayor y más extrema consistió en una actualización del mito heroico en personajes ya directamente urbanos y para la era del hombre de la multitud, siguiendo en esto, claro está, al padre de todas estas operaciones, Edgar Poe.
Aparece así la figura del detective privado, del policía y del agente secreto y sus variantes. Pero también, y siempre dentro de esta línea realista, el llamado héroe anónimo, el hombre integrante de "la multitud solitaria" que por los clásicos móviles reconfigurados en manera moderna -destino, misión, etc.- debía tomar una postura en la que lo individual o, mejor dicho, su propia individualidad debía ser sacrificada en nombre de una colectividad que, de algún modo oblicuo, buscaba una vez más que fuera su tipo ideal, es decir, su representante en tareas peligrosas, relacionadas con lo oscuro, lo ambiguo, y a veces, directamente con lo tenebroso.
Hubo otra veta en que el cine fue en algo subsidiario de otra expresión típica de la modernidad extrema norteamericana: la historieta o cómic. Ésta cargó durante mucho más tiempo que el propio cine norteamericano los estériles sambenitos de "arte de masas" y otras monsergas propaladas por aquellos que en su raigal esterilidad espiritual tan sólo podían producir etiquetas para uso de una sociología progresista siempre en retirada. Mediante este troquel fueron acuñados los conocidos, un poco confusamente, como "superhéroes", es decir, aquellos que en sus cualidades diferenciadoras, así como en sus limitaciones emblematizadas en el talón de Aquiles, mantenían una relación directa con lo fantástico. Así Superman, Batman, Capitanes maravillas y Mandrakes. De los cuales es fácil burlarse, porque su misma sustancia generosamente se presta a ello, pero es mucho más difícil intentar comprenderlos, al menos con la misma crasa mentalidad que acuñó ripios como "arte de masas". Se trata de la adaptación de los mismos troqueles míticos y sus personificaciones heroicas para niños y adolescentes.
Pero había un elemento central de la estructura mítica y de la función heroica -como la llamaría luego Georges Dumézil- que necesitaba ser, a su vez, reconfigurada. La -de nuevo la necesidad griega- hybris , el exceso, el pasarse de la raya, el "hacer una de más", incluso el abusar de su fuerza. La pertenencia del héroe también a la parte oscura de esa bipolaridad entre lo sagrado y lo profano que carga como sello distintivo esta figura. Así, tanto ese exceso como ese doble origen y genealogía fueron magistralmente reconfigurados, tanto por los hacedores del cine como por los de la historieta, y muchas veces ambas instancias poéticas se retroalimentaron a la perfección, incluso ocasionalmente lo siguen haciendo. Afirmada eficientemente esta actualización mítica, aceptado el modo de producción industrial que daban el marco y las condiciones de posibilidad de la época, reabierto el surco y reimplantada la semilla del sustrato mítico en el ideario de la época, se tuvo el tiempo necesario para que las particularidades oscuras, ambiguas, referidas al exceso y a la hybris y ya directamente al concepto de pecado formaran parte de la panoplia anímica y espiritual de la figura del héroe.
La impronta y la imaginación católicas fueron de capital importancia para este nuevo modo de producción simbólica. ¿Podría llegar a afirmarse que el héroe se volvió más oscuro y pecaminoso a medida que el mundo occidental se volvía más drásticamente secular y ya no neutral sino directamente antirreligioso? Es más que probable.
La siempre presente década del sesenta del siglo pasado se nos aparece como el punto neurálgico de tal polémica divisoria de aguas. Y fue entonces o a partir de entonces cuando la pertenencia genealógica del héroe a lo oscuro y lo ambiguo tomó directamente los modos del pecado, aunque barrocamente servido este plato con salsa psicológica. Ejemplarmente por esos años, y en una sus obras maestras, Hitchcock acuña el que para algunos es el troquel y la figura matriz de tanto héroe oscuro y ambiguo creado desde entonces. En Marnie , su héroe (Sean Connery) desea no sucesivamente sino en forma simultánea salvar, rescatar a la mujer que ama de lo más oscuros y tenebrosos abismos y también poseerla carnalmente empleando para ello -de consuno con su peregrinaje salvador que hasta incluye el chantaje- la violencia y el engaño hasta dentro de su propio clan familiar. De Marnie y su héroe partirán Travis Bickle, de Taxi Driver, y sobre todo, los diferentes héroes de Brian De Palma, que llevan esta dualidad entre "los instantes de naturaleza" -como los llamó Teilhard- y los reclamos de lo sobrehumano hasta las últimas consecuencias.
No es casual que ciertas series televisivas, que por otro lado ya se presentan como films tout court , continúen con este vaivén entre lo tenebroso y oscuro y lo sublime y luminoso. Tipos ya directamente insufribles, como Monk o Dr. House, lo prueban con toda rotundidad.
© LA NACION

domingo, 18 de enero de 2009

¿PUEDE LA PORNOGRAFÍA SER ARTE POLÍTICO?


El País. Madrid, España, 18Ene09
Santiago Sierra usa el sexo en su nueva obra como símbolo del miedo a la inmigración
ISABEL LAFONT - Madrid -
Provocar, según el diccionario de la Real Academia Española, es "irritar o estimular a alguien con palabras u obras para que se enoje". Desde que Édouard Manet escandalizara con su Desayuno sobre la hierba (en el que una mujer desnuda y un hombre vestido comparten pic-nic sobre la hierba) en 1863, toda una tradición de artistas se ha empeñado en romper las propias reglas del arte, las de la religión y la moral, incluso las de la legalidad.

Con todos ellos se llega a la perplejidad, cuando no al rechazo frontal. Y, siempre, el debate: ¿Es el efectismo el camino más corto a la notoriedad? ¿Dónde acaba la creación y empieza el ego del artista?
Transgresión. El artista presenta en la galería Helga de Alvear, en Madrid, su última obra, 'Los penetrados'- SANTIAGO SIERRA
"Lo que no aplauda las virtudes del poder, provoca", dice con enfado el creador.
Para Sierra, el arte sin intención es inútil y, por tanto, "una fachada".
Santiago Sierra (Madrid, 1966), a su pesar, forma parte de una casta de artistas a los que cuesta no calificar de transgresores. Hoy inaugura en la galería Helga de Alvear (en Madrid) su último trabajo, Los penetrados, un vídeo de 45 minutos en ocho actos. Muestra todas las combinaciones posibles de penetración anal entre grupos de hombres y mujeres de raza blanca y negra. Los proyectos de Sierra nunca han pasado inadvertidos. En 2003 tapió el pabellón español en la Bienal de Venecia e impidió el acceso a quien no presentara un DNI español; en 2006 quiso llenar de monóxido de carbono una sinagoga en Alemania -la acción fue cancelada ante la protesta de la comunidad judía (a pesar de que pretendía ser un acto a su favor)-; en 2007 construyó unos módulos a partir de los residuos fecales humanos que manipulan los intocables en la India; y el pasado 1 de enero instaló en una aseguradora londinense un contador que registrará todos los fallecimientos que se produzcan este año en todo el mundo.
No es difícil hacer una lectura política de sus obras. Por eso, quizás, el artista no oculta su profundo disgusto cuando se le pregunta si se siente un provocador: "Lo que no sea un aplauso permanente a las virtudes del poder es siempre una provocación", dice con enfado. "Me parece muy impertinente preguntarle eso a un artista con 20 años de carrera y un ritmo de trabajo tan intenso y serio como el mío. Me parece, además, que con esa pregunta se pretende ponerme a la defensiva y se evita profundizar en mi trabajo, colocándome un sambenito simplista y envenenado", afirmaba ayer mientras supervisaba el montaje de la exposición. "No, no me siento así. Yo soy un artista de mi época. Así me siento porque eso es exactamente lo que soy". Para la realización de Los penetrados, Sierra colocó anuncios en busca de voluntarios que quisieran participar en el proyecto a cambio de 250 euros. En total, se seleccionaron unos 70 participantes. "Si te interesa, puedes ver trabajos del artista en su página... Teclea Santiago Sierra en Google. El vídeo sólo se proyectará en galerías de arte...
No es pornografía", decía el anuncio. ¿Y entonces, qué es? "Probablemente sea pornografía. Entiendo que la pornografía son imágenes de gente fornicando y nada más, sin trama, y eso es Los penetrados. No intento colocarme por encima de un director de pornografía porque realmente no lo estoy. Creo que la pornografía tiene algo muy magnético. Te quedas enganchado mirando y te sitúas en otra dimensión mental, en un plano que nos acerca al instinto y nos aleja de lo reflexivo. Así que me parece perfecta para activar y mirar lo que de instintivo tiene la política".
Nunca ha sido amigo de explicar sus trabajos: "Eso es Hollywood, que da todo bien mascado a un público que subestima y al que desea convencer. En mi trabajo la gente tiene libertad para pensar por sí misma. No es necesaria mi guía". Su último proyecto, sin embargo, entronca con dos de sus preocupaciones constantes en su trayectoria: la inmigración y la cuestión racial.
"La tradicional paranoia de los blancos hacia los negros o de los europeos con los africanos tiene que ver con un fuerte pánico, pues pensamos que tarde o temprano habrán de cobrarse justicia por nuestras codiciosas canalladas pasadas y presentes", señala Sierra. "Pero esa paranoia blanca también tiene que ver con el miedo a una sexualidad que nos rebaje, con que enamoren a nuestras hembras y a nuestros machos más que con que nos quiten el trabajo; el trabajo sólo lo quita el patrón. Las reflexiones políticas y las actuaciones que de ellas se derivan son algo más primario de lo que comúnmente se cree", añade.
Para Sierra, el arte sin intención es inútil y, por tanto, "una fachada": "Freud despreciaba a los surrealistas al considerar que sólo cuando miramos para otro lado aflora el inconsciente. No se puede ser inconsciente conscientemente. De un modo similar, el arte aparentemente menos político es el más instrumentalizado políticamente. Todo arte es político, pero normalmente quien se fotografía con el poder asegura tener sólo un interés poético".

(Nota de Clave 88: evitamos poner fotografías de la muestra para no dar pie a que se nos vea como amarillistas. No obstante, siguiendo nuestro criterio de evitar cualquier forma de censura, y existiendo en el artículo original imágenes, dejamos librado al criterio de los lectores el acceder o no a ellas. Para artículo original, hacer clic aquí)