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miércoles, 11 de mayo de 2011

DEJA QUE EL MONSTRUO TE TRAGUE


Papeles perdidos.- blog: http://blogs.elpais.com/papeles-perdidos
May11
Le ha llamado Leviatán. Una alusión al legendario monstruo marino, a las demoniacas criaturas de abisales profundidades, que emergen violentamente para tragarse barcos (y hombres) enteros. Una amenaza ancestral que ha tomado forma en historias novelescas como la de Moby Dick, bíblicas como la ballena que engulló a Jonás, o ¡a Pinocho! en relatos infantiles. El escultor anglo-indio Anish Kapoor ha convertido el imponente espacio de hierro forjado y vidrio del Grand Palais de París en un viaje al interior del monstruo.

O más bien en un paseo sobrecogedor que bien puede ser el regreso al útero materno. Una vez más ha logrado ese propósito que él mismo ha expresado tan bien: "conseguir, a través de medios estrictamente físicos, una emoción completamente nueva y una experiencia filosófica".

El proyecto escultórico está encuadrado dentro del programa titulado Monumenta, que invita cada año a un relevante artista contemporáneo a crear una obra o instalación para ese espacio. Antes lo han hecho Anselm Kiefer, Richard Serra y Christian Boltanski. Un auténtico reto, porque la arquitectura del Grand Palais, con 13,500 metros cuadrados y 35 metros de alto, se 'traga' con facilidad cualquier obra situada en su interior. Kapoor parece haber hecho suyo ese desafío o esa idea y ha creado una forma abstracta que conecta espacios como globos gigantes en un recorrido interior de un color rojo iluminado débilmente. Como membranas que hacen pensar en algo orgánico y palpitante. Desde ese interior se trasluce afuera, como líneas de sombra, la estructura del edificio. Desde el exterior la pieza adquiere un aspecto muy distinto, blando, oscuro y convexo. La obra tiene una escalera que permite observarla desde una perspectiva superior. En resumen, una experiencia artística que reivindica, para legos e iniciados por igual, la verdadera esencia de la experiencia estética.
Anish Kapoor se ha ido convirtiendo con los años en un maestro de la escultura en espacios públicos, con una de sus muestras más sonadas en la Cloud Gate, la nube cromada de Chicago. También tiene el encargo de una gran obra de 116 metros de altura para los Juegos Olímpicos de Londres, el próximo año, titulada Orbit. Kapoor ha dedicado su Leviathan al artista chino Ai Weiwei, encarcelado por el gobierno chino y de quien no se tienen noticias desde principios de abril. El artista anglo-indio ha expresado la idea de que todos los museos y galerías de arte del mundo cierren por un día sus puertas, en solidaridad con el artista chino. Leviathan se podrá visitar hasta el 23 de junio.

sábado, 2 de abril de 2011

EL DORÍFORO, CON LA MIRADA DE UN EXPERTO

LA NACIÓN, Buenos Aires, Silvina Premat , 02Abr11
Se exhibe en el Bellas Artes / Hasta junio, con entrada gratuita.
Un restaurador del Museo Arqueológico de Nápoles revela los secretos que encierra la escultura de más de 2000 años de antigüedad
(Nota de CLAVE88 CULTURAL: VER NUESTRA ENTRADA ANTERIOR . CLIC AQUÍ)


Es de mármol, tiene más de 2000 años y su cuerpo aún transmite los secretos de su extraordinario pasado. El Doríforo, la escultura que desde ayer se exhibe en forma gratuita en Buenos Aires, es una de las estatuas de arte antiguo mejor conservadas de las muchas que tiene el Museo Arqueológico Nacional de Nápoles. Por eso, fue la elegida para representar al patrimonio italiano, en la celebración de los 150 años de la reunificación de ese país.
Los mensajes escritos en la figura del joven guerrero de 2,12 metros de alto, hecho en mármol de Luni -que es casi tan brilloso como el de Carrara-, que pesa 750 kilos, fueron descifrados para LA NACION por uno de los cinco restauradores que trabajan exclusivamente con las piezas de mármol de ese museo, Giro Verde, y Giuliana Dal Piaz, directora del Instituto Italiano de Cultura y agregada cultural de la embajada de Italia.
Quienes se acerquen al Museo Nacional de Bellas Artes estarán frente a una réplica romana de una escultura que Policleto, uno de los grandes artistas clásicos, hizo en bronce en el siglo V antes de Cristo. La fecha en la que se hizo la réplica no se conoce con exactitud. Según Dal Piaz, se sabe con certeza que es anterior a la erupción del Vesubio, que fue en el año 79, no sólo porque se la encontró en las excavaciones que se hicieron en Pompeya en 1797, sino también porque figuraba en la lista de obras de Policleto que hizo Plinio el Viejo, que fue uno de los fallecidos bajo la lava de ese volcán.
El óptimo estado de la escultura se atribuye a que no sufrió destrozos posteriores a su hallazgo, como consecuencia de bombardeos de la guerra o de algún ataque intencional. En mayo de 1797 se encontró el tronco de Doríforo con algunas partes faltantes, que fueron halladas cuatro meses después. Desde entonces, se conservó en el Museo Arqueológico de Nápoles, del que nunca había salido hasta ahora.
Envuelta en seda y en material amortiguable, dentro de una caja de madera, la estatua salió de Italia en un avión carguero el 23 de marzo y llegó al país el 24. Una grúa y rampas mecánicas facilitaron su arribo indemne al hall del Bellas Artes.
Para conservarla, los profesionales en Nápoles repusieron el polvo de mármol de las junturas que unen las partes que se encontraron sueltas y se integraron a principios del 1800. "En 2008 rehicimos las integraciones de las partes y luego, cada tanto, le ponemos cera microcristalina sobre esas junturas para protegerla de la posibilidad de que algún turista la toque y la manche", dijo Verde.
El Doríforo podrá visitarse en forma gratuita hasta el 30 de junio, de martes a viernes, de 12.30 a 20.30, y sábados y domingos, de 9.30 a 20.30.
LA OBRA, EN DETALLE
TAMAÑO

A simple vista la cabeza puede parecer pequeña. Es la séptima parte del cuerpo, según las proporciones del cuerpo que Policleto indicó como perfectas.
SERENIDAD
Rostro juvenil con rasgos perfectos que trasmiten la serenidad y la calma de un guerrero después de haber luchado.
CENIZAS
La nariz y la mejilla tienen pequeñas marcas que podrían haber sido provocadas por las cenizas entre las que estuvo enterrada la estatua más de 1800 años.
HISTORIA
Dos agujeros en la parte superior de la espalda cuentan parte de la historia de Doriforo. Antes de la irrupción del Vesubio se exhibía apoyada sobre un pilar irregular que no garantizaba su estabilidad por lo que estaba amarrada a un muro externo.
POSICION QUIASTICA
El brazo izquierdo doblado y la pierna derecha extendida y, a la inversa, el brazo derecho estirado y la pierna contraria doblada muestran la posición quiástica (así llamada por la letra ? del alfabeto griego).
ESTRUCTURA ARCAICA
Los pectorales planos y los músculos del estómago y la cadera muy marcados señalan un plasmado tosco propio del estilo de a época.
TENSION
El bíceps del brazo derecho se ve en tensión como también lo están las venas de ese antebrazo y de la mano, lo que indicaría que, contrariamente a lo que se había interpretado hasta hace pocos años, no estaría relajado sino que sostendría algo (quizás una espada).
PRIMERA INTERVENCION
La "juntura" que se ve en esta mano se repite en el antebrazo izquierdo y debajo de la rodilla y el tobillo derechos. Son las marcas de la integración de las partes que se encontraron en agosto de 1797, cuatro meses después de haberse hallado entre las cenizas el tronco de Doriforo. En esa intervención que se hizo a principios del 1800 se pusieron pivotes de hierro para garantizar la unión de las partes.
SEGUNDA INTERVENCION
El color amarillento en el tobillo izquierdo evidencia el óxido del hierro que se había colocado en el 1800 y que fue reemplazado por acero en la época moderna en esa y las otras partes.
INNOVACION
La pierna izquierda doblada muestra que Doriforo no está inmóvil, como se acostumbraba presentar las figuras humanas hasta Policleto quien las representa en movimiento.
SOPORTE
Un tronco -que también absorvió el óxido del hierro por lo que está amarillento- es el soporte característico a todas las estatuas de mármol de la época romana.
BASE
La figura está parada sobre su base original que es redondeada y a la que se agregó mármol - se estima que en el medioevo- para darle forma rectangular

domingo, 27 de marzo de 2011

YA ESTÁ EN BELLAS ARTES EL DORÍFORO, UNA JOYA DE DOS MIL AÑOS DE EDAD


Clarín, Buenos Aires, 26Mar11, Por MERCEDES PÉREZ BERGLIAFFA
Es la primera vez que sale de su sede, en Nápoles. Marcó las medidas de la belleza en Occidente.
Ayer por la mañana todo era nervio y tensión en el Museo Nacional de Bellas Artes. Y no era para menos. Porque estaban en medio del montaje de una obra muy especial, de unos dos mil años de antigüedad, más de dos metros de altura y 750 kilos de peso. Se trata del colosal Doríforo , pieza única y fundamental de la historia del arte.
Creada en el Siglo I de nuestra era, la escultura es una réplica en mármol de la que hizo en bronce el griego Policleto en el Siglo V antes de Cristo. Representa el arte clásico más famoso .

La obra viajó desde Italia de forma excepcional, auspiciada por el gobierno de Italia y por varias empresas internacionales. La razón de semejante despliegue es la conmemoración en la Argentina de los 150 años de la unificación de Italia.
El Doríforo (“El portador de la lanza”) se exhibirá en el Museo de Bellas Artes durante tres meses. Se trata de la copia escultórica mejor preservada a nivel mundial (el resto de las que existen están repartidas en pedacitos y su restauración no es tan buena o, directamente, no es posible).
Ayer, en medio de grúas, policías, agencias de seguro internacionales, miembros de la embajada de Italia en Argentina y personal especializado (presenciaban semejante despliegue Adriana Rosenberg, asesora del Museo, y su director, Guillermo Alonso), la gran caja azul de madera que contenía otra caja más pequeña dentro con la escultura –llena de amortiguadores para los golpes– era llevada mediante rampas mecánicas hasta el hall principal, donde la obra fue emplazada. Cuando la caja pequeña se abrió, comenzó otro trabajo, ya que la escultura venía envuelta como una momia, en materiales especiales.
El monumental Doríforo se encuentra usualmente en el Museo Arqueológico Nacional de Nápoles. “Esta es la primera vez que la mueven de Nápoles”, explica a Clarín Giuliana Dal Piaz, la agregada cultural de la Embajada de Italia en Argentina, quien ayer estuvo presente desde el primer minuto en el Bellas Artes.
“Nunca antes había viajado, salvo desde Pompeya (el lugar donde se la encontró en 1797) hasta Nápoles”, explicó Dal Piaz a Clarín . “Pero como nosotros queríamos traer a la Argentina una pieza antigua y greco-romana, y como creemos que el Doríforo representa un nexo entre la Italia de hoy y la antigua, pensamos que valía la pena traer esta obra. Esta escultura representa también a la Italia de hoy, que es eso que vino después de la antigüedad. Y nos representa también a nosotros, sus herederos.” Claro que semejante obra tiene su propio ángel guardián: se llama Ciro Verde y es restaurador y asistente técnico del museo de Nápoles. Es el encargado de velar por el bienestar de la escultura, de no despegarse nunca de su lado.
Explica Ciro: “Cuando la obra fue encontrada en 1797 en un gimnasio de Pompeya, estaba retenida contra la pared con dos especies de agarraderas de hierro que sostenían el peso de la estatua. Por eso ahora ustedes podrán contemplar en la parte posterior, que la escultura tiene unas perforaciones. Están allí hace siglos”, dice el restaurador. “Lo mismo pasa con las vetas del mármol: siempre fueron las mismas, desde el principio.” Como obra de arte, el Doríforo es invaluable. Imposible ponerle un valor, porque es un bien y patrimonio histórico, artístico.
Verla en Bellas Artes ahora, tan cerca, tan a mano, es todo un lujo. Es como traer una parte significativa de las ruinas de Pompeya a nuestras casas, algo de gran significado para nosotros, debido a los muchos descendientes de italianos que poblamos el país.
Así que, ¡ Doríforo , bienvenido! Tu historia también es parte de la nuestra.

martes, 15 de junio de 2010

CÓMO SERÁ EL NUEVO MALBA

La Nación, Buenos Aires, Argentina, 15Jun10
Alicia De Arteaga
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Fue una gestión de Horacio Rodríguez Larreta, jefe de Gabinete del gobierno de Macri, la que dio nuevo impulso al proyecto de ampliación del Malba, que espera ahora el voto de la Legislatura porteña. Dormido en un cajón desde 2006, cuando fue frenado por cuestiones de impacto ambiental, el nuevo Malba ha vuelto a ver la luz y, si se cumplen los plazos previstos, será inaugurado en 2012. Sumar salas y metros era un viejo anhelo de su fundador, Eduardo Costantini, quien nunca comprendió por qué debía sortear acusaciones de impacto ambiental, cuando el proyecto irá bajo tierra y a menos de cien metros, sobre la calle Salguero, se levantan dos torres descomunales que superan en altura a los edificios vecinos, salvo la otrora cuestionada torre de Viñoly, un gigantesco tótem de vidrio y cemento sobre la plaza Alemania.


Inaugurado en septiembre de 2001, el "primer" Malba fue diseñado por los cordobeses Atelman, Tapia y Fourcade, ganadores por concurso de una oportunidad única para quienes estaban en el comienzo de su carrera. La ampliación prevista exigirá una inversión de 5 millones de dólares, se hará por debajo de la plaza Perú, incorporará 3840 metros cuadrados y albergará un patio de esculturas con techo vidriado, una suerte de claraboya gigante, a la manera de la pirámide del chino Pei para el Louvre, sólo que a ras del suelo. El diseño de esta nueva ala subterránea lleva la firma de Carlos Ott, uruguayo, autor del proyecto de la Opera de la Bastilla, en París; del edificio de Zurich sobre la plaza Libertad, y del aeropuerto de Punta del Este. En el futuro, un lobby con escaleras mecánicas, ubicado donde está hoy el restaurante, conectará ambos edificios, en tanto que el restaurante se mudará al subsuelo.
Desde que abrió sus puertas, el Malba ha duplicado las obras de su colección (de 220 a 470) con la incorporación de arte argentino actual. La ampliación tendrá una gran sala de 900 metros cuadrados, dos nuevos auditorios y un taller para niños. Costantini, quien se adjudicó días atrás el último terreno sobre la avenida Madero al pagar el récord de 181 millones de dólares, piensa no cerrar el Malba durante la ampliación y reducir drásticamente el déficit actual: bajar de 2 millones de dólares a 500.000 de la misma moneda. Todo un desafío.
aarteaga@lanacion.com.ar

martes, 6 de abril de 2010

RON MUECK, IPERREALISMO EN ESCULTURA

Ron Mueck (1958) es un escultor hiperrealista australiano que vive en Inglaterra. Su origen profesional fue en el mundo de los efectos especiales para el cine, trabajando para Jim Henson en películas como Labyrinth (donde llegó a interpretar a uno de los personajes, Ludo) o The Dark Crystal. Sin embargo ya había dado un paso hacia el mundo del arte aprovechando su talento para desarrollar creaciones plásticas con un realismo sorprendente.Mueck se mudó a Londres para establecer su propia compañía, creando utilería y “animatronics” para la industria de la publicidad.

A pesar de ser altamente detallados sus trabajos, eran diseñados para ser fotografiados desde un ángulo muy específico, ocultando así el desorden de la obra vista desde otro ángulo. Mueck con más y más frecuencia deseaba producir esculturas que se vieran perfectas desde cualquier ángulo.En 1996 Mueck cambió hacia el “arte refinado” colaborando con su suegra Paula Rego, para producir pequeñas figuras como parte de una escena que ella estaba mostrando en la Galería Hayward. Rego lo presentó con Charles Saatchi quien inmediatamente quedó sorprendido con su trabajo y comenzó a coleccionar y solicitar trabajos. Esto lo dirigió hacia la creación que le formó un nombre a Mueck, “Dead Dad” (papá muerto) que es una escalofriante e hiperrealista obra de silicona y otros materiales, del cuerpo muerto de su padre, reducido aproximadamente a dos tercios del tamaño natural. Es la única obra de Mueck que usa su propio pelo para el producto final.Las esculturas de Mueck reproducen fielmente los detalles del cuerpo humano, pero juega con la escala para crear imágenes que nos sacuden. Su obra de cinco metros “Boy”, fue mostrada en 1999 en el “Millenium Dome” y más tarde se exhibió en la “Biennale de Venecia”.Éste escultor formó parte de la exposición “Sensation” que causó polémica y otras reacciones extremas entre los críticos y el público. La pieza que expuso en esa ocasión era “Dead Dad”. Esa exposición incluyó también a otros “nuevos” artistas británicos como Damien Hirst y los hermanos Jake y Dinos Chapman, que llevan su quehacer a extremos definitivamente estremecedores.
CLIC PARA VER ESCULTURAS

sábado, 13 de febrero de 2010

CON EL CORAZÓN EN LAS MANOS

La Nación ADN Cultura, 13Feb10
Gabriel Orozco, el artista nacido en México que conquistó el mundo, recibió a adncultura en Nueva York, donde logró algo casi imposible para un latinoamericano: una retrospectiva en el MoMA en mitad de su carrera. Conservar la capacidad de asombro es la clave de su éxito.
FOTO composición fotográfica de La Nación.


Por Graciela Speranza
Una imagen explosiva por donde se mire recibe al visitante en el sexto piso del Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA). Por un camino de tierra bordeado de palmeras, un camión azul escapa de una fenomenal pared de nubes negras, apenas interrumpida por la carita de un chico de tez oscura y sombrero de colores, que asoma entre la masa compacta de humo como un ángel que vela desprevenido por el destino del mundo. Hay mucho para ver si se atiende al juego de colores y escalas, pero una esfera rosa que está en el centro de la imagen capta enseguida la vista y lo trastoca todo: con los mofletes inflados el chico está a punto de hacer estallar un chicle globo. La explosión descomunal del volcán contrasta con la inminencia irrisoria del estallido del globo, la piel oscura del chico desentona con la típica golosina estadounidense, y la negrura ominosa de las nubes realza los colores vibrantes del camión, el follaje y el sombrerito autóctono. Con la elocuencia casi mágica del montaje, las cosas, dispuestas juntas pero añadidas según sus diferencias, toman distancia y dicen más que lo que muestran. Hablan.
El collage original de 1996, guardado en un cuaderno de notas y ampliado ahora hasta cubrir las paredes de la entrada, es por muchos motivos un buen comienzo para la muestra de Gabriel Orozco que exhibe el MoMA hasta el 1° de marzo, primera escala de un viaje que continuará en el Kunstmuseum de Basilea, el Centro Pompidou de París y la Tate Modern de Londres, en un recorrido excepcional para un artista nacido en Xalapa, Veracruz, en 1962, que empezó a mostrar su obra a principios de los años 80. Es la primera muestra individual que el museo dedica a un artista mexicano después de las de Diego Rivera y Manuel Álvarez Bravo, y una de las pocas a un latinoamericano tan joven. Pero Orozco parece moverse a gusto en el MoMA, donde dispone la variedad inclasificable de su arte con la misma mirada intensa y a la vez sosegada, si cabe la paradoja, con que ha recompuesto el mundo, como en el collage , para que diga otras cosas. Han pasado dieciséis años desde que instaló sus esculturas lábiles de objetos cotidianos en espacios impensados del museo (arreglos geométricos de naranjas frescas en las ventanas de un edificio lindante; una hamaca paraguaya que no consiguió colgar de dos rascacielos, pero coló en el jardín entre esculturas de Giacometti y Picasso), y sin embargo sigue desvelando a los críticos, obligándolos a redefinir los medios, ampliar las genealogías, cruzar culturas y tradiciones, para reflejar el lugar único que ocupa en el paisaje del arte contemporáneo. No sorprende entonces que por efecto del impulso con que él mismo expandió los espacios convencionales del arte, su Matriz móvil (un monumental esqueleto de ballena encontrado en las costas de Baja California, pacientemente recompuesto e intervenido con círculos concéntricos dibujados con grafito) se haya trasladado desde la Biblioteca Vasconcelos de Ciudad de México y flote ahora en el atrio del MoMA, que 400 de los 672 grabados digitales de su serie geométrica Árboles del Samurai cubran las paredes de una sala completa (mezcla de "fusión nuclear" y "gloria bizantina", en la fórmula ingeniosa de Peter Schjeldahl, el crítico de The New Yorker que recorre la muestra entusiasmado), y que una selección nutrida de obras de los últimos veinte años ocupe por derecho propio las clásicas salas de paredes blancas.
Casi en el centro del recorrido está La DS , su obra más celebrada, un Citroën francés original de los años 60, que Orozco seccionó quirúrgicamente en un taller parisiense en 1993, reduciéndolo a dos tercios de su tamaño real, hasta convertirlo en ícono absurdo del culto burgués europeo, exacerbado en su promesa aerodinámica de velocidad pero vuelto inerte sin el motor, impropio en su interior comprimido para cualquier fantasía publicitaria de viaje familiar o romántico. Con toda su carga irónica, La DS se impone en el espacio con la misma belleza escultural de un ready-made duchampiano o un pájaro acerado de Brancusi ("¿Quién podrá hacer algo más bello que esto?", le preguntó Duchamp a Brancusi frente a una hélice en una feria de aeronáutica en 1912). Pero antes de que adquiera la consistencia densa de los objetos estéticos consagrados, Orozco se encarga de volver a profanarlo. No sabe qué hacer con el abrigo que carga de un lado a otro mientras ultima detalles de la instalación con Ann Temkin, la curadora, y lo guarda en el baúl del auto con mal disimulada picardía, en una nueva banalización de la deése (diosa, según la pronunciación francesa de la sigla), que liquida cualquier pretensión escultórica sublime.
El gesto resume bien el desenfado con que Orozco eludió las trampas de las instituciones del arte después de sus primeras muestras consagratorias. En 1993 ocupó el espacio asignado en el Aperto de la Bienal de Venecia con una caja de zapatos vacía y, al año siguiente, para su debut en la galería neoyorquina Marian Goodman, colgó cuatro tapas de yogur Danone en las paredes del cubo blanco, dos obras que no se contentaron con reducir al absurdo el ready-made duchampiano, sino que en la línea de los 4´ 33´´ de silencio de John Cage reduplicaron el vacío de las salas con simples contenedores descartables, sin descuidar la disposición precisa de los objetos en el espacio y la elegancia sutil de las formas industrializadas. Pero el arte de Orozco nunca se limitó a esas audacias, claros dobles institucionales de lo que hizo a cielo abierto en todas partes. Mucho antes de reconfigurar los espacios de la galería, el museo o las bienales con objetos cotidianos, derribó las paredes del estudio y llevó el arte literalmente a la calle. Viajero vocacional, recolector voraz, coleccionista, fotógrafo, escultor, instalador, artesano, pero sobre todo paseante urbano incansable, trastocó las fronteras geográficas y las definiciones de los medios, alterando el paisaje conocido con intervenciones muy variadas, pequeños gestos o lazos en los intersticios, capaces de activar espacios, conexiones y nuevos sentidos, y de sacudir la percepción anestesiada por la costumbre. Basta ver las huellas circulares que dibujó con una bicicleta entre dos charcos ( Extensión del reflejo ), la figura evanescente que compuso con naranjas en las mesas vacías de una feria brasileña ( Turista maluco ), los desechos urbanos con los que replicó en miniatura el skyline de Manhattan ( Isla dentro de una isla ), la serie de encuentros con otras motos Schwalbes, iguales pero no idénticas a la suya, que registró en sus recorridos por Berlín ( Hasta encontrar otra Schwalbe amarilla ); imágenes sin ningún subrayado exótico o geográfico preciso que distinga las grandes capitales del mundo de Mali, Timbuktu, Ecuador o Costa Rica. Extremando la movilidad del ready-made , Orozco reemplazó la localización fija del taller del artista por el vaivén entre las casas estudio de Nueva York, París, Ciudad de México y la costa de Oaxaca, para emprender desde allí una serie de prácticas in situ , con resonancias claras de su cultura o del postapocalipsis urbano, que empezó a registrar en la capital mexicana tras el terremoto de 1985, pero sin ningún apego folklórico o demagógico al legado de la tradición propia. Su obra se acerca a la cultura de México tan pronto como se aparta con genuina vocación cosmopolita (el damero de ajedrez dibujado sobre una calavera comprada en el SoHo, Barriletes negros , es un buen ejemplo de ese doble movimiento), en busca de objetos que condensen la tensión entre lo local y lo universal, la intervención y el registro, el modelo tecnoindustrial de la escultura y la artesanía, y dinamicen las diferencias. No son las únicas tensiones que animan su obra: orden y caos, campo y ciudad, mundo orgánico y geometría se debaten en las imágenes que Orozco encuentra o crea a su paso e invitan al espectador a sumarse a la experiencia. "El hecho de no trabajar con una técnica específica en un estudio fijo -dice- me permite enfocar el momento y el lugar en que estoy viviendo, y luego tratar de incorporarlo a la obra." Y también: "Más que representar mi cultura, mi raza o mi género, trato de generar un espacio vacío que pueda ocupar el que mira y le permita encontrar su propia identidad en la experiencia". Las obras, de hecho, han intentado a menudo integrar el entorno literalmente, como esa pelota de plastilina construida con su propio peso, Piedra que cede , que Orozco hizo rodar por las calles de las ciudades hasta moldearla con marcas y detritos, curioso autorretrato móvil con ecos de la cultura maya "definitivamente inacabado", que es también correlato estético de un recorrido abierto por el mundo, que no impone, sino que recibe y cede, que no quiere ocultar los restos y las diferencias, sino que los alberga.
Una cita de Julio Cortázar copiada junto a una imagen del sistema solar en su primer cuaderno de notas ("buscar era mi signo", "soy de los que salen de noche sin propósito fijo") condensa la centralidad del movimiento en la obra de Orozco que, en sintonía con el cosmos, abunda en esferas, elipses y círculos. Los trayectos fueron gestando un arte desarraigado, que encuentra materiales y formas en moradas transitorias antes que en raíces exclusivas y excluyentes, una invitación a atender a la vibración del presente y una respuesta categórica a los nacionalismos obtusos, los nomadismos banales o la estandarización forzada del mundo globalizado. También una negativa a la autoindulgencia en el estilo propio. "El estilo de un artista o el mundo de un artista -dice Orozco- se puede convertir en un territorio único y fijo, un tipo de fortaleza en la que no creo. No quiero marcar un territorio. La constelación del mundo que el artista genera, que yo quiero generar, está en constante movimiento."
No hay un estilo Orozco, es cierto, sino una constelación de objetos e imágenes que fuerzan los límites de los medios para que puedan contener el espacio y el tiempo, y albergar la tensión de las contradicciones. Con la misma versatilidad de sus trayectos, el artista vaga de un medio a otro o, más precisamente, deambula entre los medios. Fotografías que evitan la fijeza de la composición artística y son "un puente con la realidad y documentación de acciones concretas", esculturas que "se originan en un accidente furtivo o se encuentran en huellas indiciales o aleatorias" (la caracterización precisa es de su crítico más brillante, Benjamin Buchloh), pinturas que avanzan en expansión centrífuga siguiendo el movimiento del caballo de ajedrez y realizan el deseo duchampiano de concebir un arte que pueda "emular los placeres sensuales de la ejecución ideográfica de la imagen en el tablero".
No es casual que Orozco sea un lector atento de Borges. Una de las claves de su arte está en las paradojas (el auto, el ascensor y las bicicletas inmóviles, el corazón de terracota forjado con las manos, la apariencia orgánica de los materiales industriales), análogos visuales de las oposiciones que disparan los relatos de Borges (el traidor que es héroe, la india de ojos azules), abiertos en la tensión irresuelta de las polaridades a múltiples sentidos e interpretaciones. En esa dirección, las Mesas de trabajo , colecciones casi domésticas de esculturas en proceso que, si se quiere, cierran (y vuelven a abrir) el recorrido por las salas del MoMA, resumen bien la paradoja más prodigiosa de su arte, capaz de apresar el tiempo y el espacio en la materia discreta y estática. Irreductible a las presiones del mercado, sujeta a la fatalidad del accidente, la colección reúne hallazgos y experimentos estéticos que se acumulan con el tiempo, como cuadernos de notas en tres dimensiones. Cada vez que la mirada vuelve a las series heterogéneas dispuestas sobre las mesas descubre algo que no ha visto, encuentros azarosos y elocuentes ("azar enlatado", Duchamp otra vez) que los ojos, la mente y las manos han sabido capturar en un objeto.
Pocos artistas contemporáneos han alcanzado un equilibrio tan sutil entre atención al mundo sensible, iluminación poética, inteligencia y belleza. De ahí que sus logros hayan inspirado algunos de los textos más penetrantes de la crítica de arte reciente, así como abrieron caminos a muchos artistas más jóvenes y despertaron también ineludibles recelos. Los latinoamericanistas o los multiculturalistas que ofician a veces de policía migratoria bien podrían recordar que su tradición, como la de Borges, es todo el universo. En la estela del elenco variado de sus precursores, de dadá y los surrealistas a Joseph Beuys, Cage, Robert Smithson, los conceptuales brasileños o los constructivistas rusos, el arte de Orozco enseña a mirar y reencanta el mundo entero.
© LA NACION
FICHA. Gabriel Orozco , retrospectiva curada por Ann Temkin en el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA) , hasta el 1° de marzo; en el Kunstmuseum de Basilea, del 18 de abril al 10 de agosto; en el Centro Georges Pompidou de París, del 15 de septiembre al 3 de enero de 2011, y en la Tate Modern de Londres, del 19 de enero al 2 de mayo de 2011

martes, 9 de junio de 2009

EXPOSICIÓN EN EL MUSEO THYSSEN: MATISSE, INÉDITO EN ESPAÑA


El Mundo, Madrid, España, 09Jun09
La mayoría de obras de la exposición llegan a España por primera vez. | Vídeo: Alberto Di Lolli
elmundo.es | Efe | Madrid
La exposición que el Museo Thyssen dedica a Henri Matisse (Clic para nota) desde este martes reúne cerca de 80 obras, en su mayoría inéditas en España. Son pinturas, esculturas y dibujos procedentes de 50 museos y colecciones de todo el mundo. Un catálogo que sirve para reivindicar la época menos conocida del pintor francés, cuando se recluyó en Niza para reflexionar sobre la creación artística y reinventarse a sí mismo.

En cartel hasta el próximo 20 de septiembre, la muestra resalta el talento de un "pintor consagrado que no necesita demostrar nada", según define a Matisse el director artístico del Thyssen, Guillermo Solana. En su opinión, era necesario ajustar cuentas con quienes tildaron a Matisse de aburguesado y conformista. "En Niza, su jardín cerrado, se dedica a pintar por placer", sostiene Solana, quien admira ese formato más íntimo y próximo al espectador. Ese formato que ahora desembarca en Madrid.

miércoles, 13 de mayo de 2009

ENCUENTRAN LA ESCULTURA HUMANA MÁS ANTIGUA DEL MUNDO


La Nación, Buenos Aires, Argentina, 13May09
Una Venus de tan sólo seis centímetros fue hallada en la cueva de Hohle Fels, en Alemania; se cree que es una representación de la fertilidad
FOTO: La estatuilla fue hallada en una cueva en Alemania Foto: EFE
BERLIN (EFE).- Arqueólogos alemanes descubrieron en la región de Danubio-Alb la estatuilla humana más antigua conocida. Se trata de una Venus con senos y vulva desproporcionados, tallada en marfil de mamut y datada en unos 40.000 años.

La figura, de tan solo seis centímetros de longitud, fue hallada en septiembre de 2008 durante unas excavaciones en la cueva de Hohle Fels (peña hueca) cerca de la localidad de Scheklingen, en el sureño estado alemán de Baden-Württemberg, aunque el descubrimiento se mantuvo en secreto hasta ahora, informó hoy Nicholas Conard, profesor de arqueología de la Universidad de Tubinga, responsable de las excavaciones.
"Nos quedamos sin habla al verla", dijo Conard al presentar por primera vez a la opinión pública la figura, que calificó como "una pieza llena de energía y muy expresiva".
Su compañero Pau Mellars escribe en un artículo que publicará mañana la revista científica "Nature" que la nueva Venus es casi pornográfica teniendo en cuenta los valores estéticos y morales de la actualidad. La imagen será expuesta a partir de septiembre de este año en el Kunstgebäude de Stuttgart.
Tallada con gran detalle, tiene muy marcados los órganos genitales, con senos y vulva de un tamaño desproporcionado, que contrastan con la pequeñez de sus brazos, piernas y cabeza, acabados con menos esmero. Los arqueólogos alemanes no dudan de que es una representación artística de la fertilidad y que pudo ser objeto de algún tipo de culto o ritual.
En la cueva de Hohle Fels se han descubierto en los últimos cien años unas 25 tallas de marfil, casi todas representaciones de animales, y también una flauta, considerada el instrumento musical más antiguo del mundo. Hasta ahora, sólo se conocían de ese periodo de la prehistoria pequeñas tallas de animales como las halladas en la misma cueva, pero no se había encontrado representación alguna de una figura humana.

miércoles, 1 de abril de 2009

DESVELAN UN SEGUNDO ROSTRO BAJO EL BUSTO DE NEFERTITI


Rl Mundo. Madrid, España, 01Abr09
Agencias | Madrid/Berlín
El célebre busto de Nefertiti, que retrata a la mujer del faraón egipcio Akenatón, conocida por su belleza, fue esculpido según los cánones estéticos de hace más de 3.300 años y no es fiel a la realidad.

Ésta es la conclusión a la que han llegado los investigadores del Imaging Science Institute de Berlín, en Alemania, tras analizar por segunda vez el busto mediante imágenes de tomografía computerizada (TC).
El busto de Nefertiti es un núcleo de piedra caliza cubierto por capas de estuco de diferente grosor. El análisis desveló que debajo del busto había otro rostro delicadamente esculpido, pero con rasgos faciales algo distintos.
El rostro interno de piedra caliza fue esculpido con delicadeza y ligeramente simétrico. En comparación con la cara de estuco más externa, la cara interna mostraba algunas diferencias: menos profundidad en las esquinas de los párpados, pliegues alrededor de las esquinas de la boca y las mejillas, pómulos menos prominentes y una ligera prominencia de la nariz. Las orejas de la escultura interior eran similares a las visibles en el exterior.
Según los investigadores, retocar los pliegues de las esquinas de la boca y suavizar el puente de la nariz en la cara externa pudo ser una elección del artista y reflejar los ideales estéticos de la época.

Una técnica no invasiva
La obra fue examinada utilizando TC por primera vez en 1992 pero los recientes avances en la técnica llevaron a realizar un nuevo análisis de la pieza en 2007. El equipo de Huppertz empleó una técnica de TC espiral de 64 secciones con un grosor de submilímetros por sección para examinar el busto y evaluar su estado de conservación, conseguir información sobre su creación y proporcionar imágenes en tres dimensiones del interior de la piedra caliza de la escultura. Esta sección de la TC pudo proporcionar imágenes detalladas de la estructura interna de una forma no invasiva y mostró que el núcleo de piedra caliza no es sólo un molde sino una habilidosa obra de arte. Los resultados mostraron que se utilizó un proceso en múltiples pasos para crear la escultura. La capa de estudio de la cara y las orejas es muy fina, pero la parte posterior de la corona reconstruida contiene dos capas de estuco gruesas. Las imágenes de TC mostraban varias fisuras y una unión no uniforme entre las capas.
Los resultados del trabajo, que se publican en la revista Radiology, ayudarán en la conservación de esta famosa pieza egipcia, dicen los autores del estudio.

Para una mejor conservación
Según explica Alexandre Huppertz, director de la investigación, "hemos conseguido mucha información sobre cómo se realizó el busto hace más de 3.300 años por el escultor real. Descubrimos que la escultura tiene dos rostros ligeramente diferentes y hemos averiguado con las imágenes de TC cómo evitar los daños en este objeto tan valioso". Nefertiti, la mujer del faraón egipcio Akenatón, fue la Consorte Real más famosa de las 31 dinastías egipcias. Su busto se descubrió en 1912 durante las excavaciones en el estudio del escultor real Thutmose y se considera uno de los hallazgos más importantes del antiguo Egipto. Los descubrimientos podrían ser importantes para prevenir futuros daños del busto. El hallazgo de múltiples capas de estuco, así como las fisuras en los hombros, la fina superficie del busto y de la parte trasera de la corona, indican áreas vulnerables que requieren un manejo cuidadoso y que se debe evitar la presión sobre las capas de estuco grueso. "La tecnología de TC no invasiva y las herramientas de procesamiento tridimensional nos permiten un mayor conocimiento de la composición interna y el estado de conservación de la escultura. Esta información contribuirá en gran medida a la preservación de esta antigüedad de valor incalculable", dijo Huppertz. El busto de Nefertiti forma parte de la colección del Museo Egipcio de Berlín y será trasladada en octubre de 2009 al recién restaurado Museo Nuevo en el centro histórico de esta ciudad.

martes, 3 de marzo de 2009

UN PASEO POR EL PRADO DEL FUTURO


El País, Madrid, España, 03Mar09
La pinacoteca reordena su colección, gana espacio y recupera la pintura del XIX
ISABEL LAFONT - Madrid -
Desde hace semanas, el personal del Museo del Prado está atareado en lo que ya se ha bautizado como "la otra ampliación". No es que la pinacoteca planee expandirse arquitectónicamente pero, tras la inauguración de la estructura proyectada por Rafael Moneo, nada menos que 25 salas del edificio Villanueva, equivalentes a un 25% del espacio, han sido ya liberadas: es el momento, explicaba ayer Gabriele Finaldi, director adjunto de Conservación del Museo, de reorganizar la colección y de ampliar en unas 500 el millar de obras que actualmente se exponen.

El proceso no se completará hasta el año 2012 y se llevará a cabo de forma "paulatina", sin que en ningún momento afecte al funcionamiento normal del museo.
Finaldi presentó ayer el recorrido que, según los responsables del museo, realizaría un "visitante ideal" una vez finalizada la reordenación. El periplo, "cronológico y agrupado por escuelas", comienza en la sala de las Musas y realiza un bucle de norte a sur por las tres plantas del edificio, hasta finalizar en las colecciones del siglo XIX. Ésta es una de las novedades más esperada, puesto que han sido hurtadas al público durante más de una década, desde que en 1996 se cerrara el Casón del Buen Retiro para una reforma que no se completó hasta 2007. Volverán, pues, al edificio Villanueva obras como Doña Isabel la Católica dictando su testamento, de Rosales, o los Chicos en la playa, de Sorolla. En total, informó José Luis Díez, jefe de conservación de pintura del siglo XIX, serán unas 120 pinturas y una veintena de esculturas.
Estas joyas decimonónicas no podrán ser contempladas en su nueva ubicación hasta septiembre. Mucho antes, en abril, se presentará la primera fase de la reordenación: las salas que albergarán la pintura italiana de los siglos XV y XVI. Hasta ahora, estos espacios, situados en la parte norte (puerta de Goya) de la primera planta, estaban dedicados a tareas de restauración. El nuevo recorrido podrá seguirse con la primera guía oficial publicada por el Prado, que fue presentada también ayer, y que resume un viaje por los grandes maestros de la pinacoteca a través de una selección de 400 obras que ya tiene en cuenta la futura disposición. Desde la sala de las Musas, el "visitante ideal" recorrerá, en dirección hacia la puerta de Goya, las salas de pintura medieval y renacentista española (siglos XII a XVI) -hasta ahora era la zona que ocupaba la dirección técnica del museo, desplazada a la ampliación-, la escuela hispano-flamenca (siglo XIV a XVI) y los renacentistas italianos (XIV a XVI).
El visitante deberá subir una planta para llegar a la galería central, uno de los espacios más emblemáticos del Museo del Prado. Finaldi recordó cómo esta galería fue la primitiva pinacoteca -las salas adyacentes fueron ampliaciones posteriores- y llegó a albergar 465 obras, frente a las 60 actuales. Esta zona será objeto de otro cambio fundamental, ya que acogerá obras de gran formato: la mitad norte será el feudo de Tiziano, Tintoretto, Veronés y Bassano; la mitad sur, el de Van Dyck, Jordaens y Rubens. Velázquez seguirá reinando en el espacio central de la primera planta, "el corazón del edificio", según Finaldi. Destaca en esta zona la nueva ubicación que tendrán El Greco y Ribera, que flanquearán al autor de Las meninas en su parte norte.
En la nueva disposición habrá que recorrer las tres plantas del ala sur del museo -próxima a la puerta de Murillo- para contemplar la pintura de Goya. En el segundo piso estarán sus piezas más tempranas, con la exhibición de sus cartones para tapices. La planta segunda seguirá mostrando la obra que el artista realizó en el siglo XVIII, en torno a la sala que alberga La familia de Carlos IV. Pero las pinturas que realizó sobre los acontecimientos del 2 y el 3 de mayo de 1808 en Madrid descenderán una planta y se ubicarán, al lado de las Pinturas negras, en otra de las salas recuperadas, hasta ahora dedicada a la restauración de esculturas.

jueves, 29 de enero de 2009

EL ARTE IRANÍ LEVANTA EL VELO


El País, Madrid, España, 29Ene09
Coleccionistas e inversores se apuntan al repentino 'boom' de los creadores persas
ÁNGELES ESPINOSA - Teherán -
¿Le suenan Parviz Tanavoli, Mohamed Ehsai o Farshad Moshiri? Pues tome nota porque son tres artistas plásticos iraníes cuyas obras se cotizaron por encima del millón de dólares (774. 700 euros) el año pasado.

De repente, después de tres décadas de aislamiento, el mundo está descubriendo el arte contemporáneo iraní. Al menos, el mundo que hay justo en la otra orilla del golfo Pérsico. En Dubai y otros emiratos árabes, coleccionistas e inversores han abierto una ventana al exterior para los artistas iraníes. Ahora, su reto es evitar que la crisis económica vuelva a sumirles en el olvido. "Las subastas de Dubai", responde sin dudar Anahita Ghabaian cuando se le pregunta por la causa del repentino éxito internacional de los artistas iraníes. Ghabaian es la directora y copropietaria de Silk Road, galería de referencia en Teherán. "Desde que abrimos en 2001, hemos participado en diferentes ferias de arte en Europa, incluida Arco en 2007, y nunca los precios han llegado al nivel de ahora", señala. La enorme liquidez generada durante los años de petróleo caro y el afán ilustrado de sus gobernantes han puesto de moda el coleccionismo en Dubai, Abu Dhabi o Qatar. A la vez, el arte se revelaba como una inversión de prestigio para unas sociedades saturadas de bienes de consumo. Christie's vio el filón y en 2006 empezó a celebrar subastas regulares en Dubai, el emirato que ha marcado el camino. Enseguida le imitaron Bonhams, Sotheby's y otras. Un año más tarde, las obras iraníes dominaban las pujas y el poder adquisitivo de los asistentes disparó sus precios.
"No me lo creía", confiesa Moshiri, a sus 45 años el primer artista iraní en alcanzar la marca del millón. Su obra Eshgh (amor, en persa) se adjudicó por 1,05 millones de dólares, muy por encima de los 150.000 de salida, en la subasta de Bonhams del pasado marzo. "No es una cifra que se pueda digerir fácilmente", admite el pintor. Y no fue sólo él. Los creadores iraníes barrieron. Sus trabajos consiguieron las tres ofertas más elevadas. Pocas semanas después, en la segunda subasta de Christie's, una caligrafía de Ehsai se pagó a 1,2 millones de dólares, una pintura de Hosein Zenderoudi a 1,6 y una escultura de Tanavoli a 2,8 millones, la cifra más alta lograda nunca por un artista de Oriente Próximo. No obstante, Ghabaian precisa que "quienes han batido récords son gente consagrada". Igual que antes sucediera con el arte indio y el arte chino, surgía de repente la pasión por el arte iraní.
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martes, 23 de diciembre de 2008

LA CIUDAD DE BUENOS AIRES RECUPERÓ EL MUSEO PERLOTTI


La Nación adnCULTURA, Buenos Aires, Argentina, 23Dic08
Ubicado en Caballito, reúne 900 esculturas del artista y reabrió después de cuatro años, tras una completa renovación
Laura Casanovas
LA NACION

Luego de permanecer cerrado durante cuatro años por una renovación arquitectónica, el Museo de Esculturas Luis Perlotti reabrió ayer sus puertas en un moderno edificio, que revaloriza la obra del escultor argentino y la actividad cultural del barrio de Caballito. Perlotti falleció en 1969 y quiso que su casa, una propiedad horizontal situada en la calle Pujol 644, pasara a ser patrimonio de la ciudad junto con sus obras. Así, se convirtió en el único museo de esculturas que depende del gobierno porteño. Un proyecto del destacado arquitecto Mario Roberto Alvarez convirtió la propiedad horizontal que el artista habitó con su esposa, Filomena Bianco, en el edificio de dos pisos de características museográficas que el público puede visitar y disfrutar desde ayer. Nacido en 1890, Perlotti es autor de obras emblemáticas, como el monumento a Alfonsina Storni en Mar del Plata; el que rinde homenaje al general José de San Martín en Tunuyán, Mendoza, y el monumento a los galeses en Puerto Madryn.

Extensión cultural

Uno de los objetivos de esta nueva etapa de la institución que ayer destacó el ministro de Cultura porteño, Hernán Lombardi, es que el museo se convierta en un ejemplo de extensión cultural. Se dictarán cursos y talleres sobre distintas prácticas artísticas y se continuará con la modalidad de visitas guiadas, con práctica de taller para los alumnos de escuelas. "La idea es volver al barrio. La gente de Caballito quería que el museo volviera", comentó el director, Dario Klehr. El museo cuenta con un patrimonio de 900 obras de Perlotti, además de otras que fueron donadas por distintos artistas a la institución. De la casa preexistente se conservó el espacio que constituye el alma de todo artista: su taller de trabajo, incluso con sus estanterías originales.
Pero antes de llegar a este espacio, que ocupa en altura todos los pisos del edificio, hay un sector de la planta baja con varias esculturas y relieves del artista, que podrán ser conocidos por personas no videntes: podrán tocar las obras y contarán con información de cada una en sistema braille. Se busca que nadie quede al margen del conocimiento de la obra del escultor argentino, que desarrolló un estilo figurativo de temática indigenista, dentro de la corriente de pensamiento que buscaba revalorizar el pasado prehispánico, con el fin de resaltar la identidad de los pueblos americanos. Así, Perlotti viajó por la Argentina, Bolivia y Perú, para documentarse, realizar bocetos y tomar fotografías de los habitantes de los pueblos originarios -aymara, guaraní, quilmes, ona-, a quienes luego inmortalizó en bronce, mármol y madera, como el quebracho y el palo santo.
En el primer piso del contemporáneo y luminoso edificio, hay una sala de exposición que se destinará a muestras temporarias de escultura. Y en el segundo nivel, hay una biblioteca, un auditorio, una sala para la realización de talleres y otra destinada a restauración. El director del museo, que ha restaurado muchas de las obras de Perlotti, brindará cursos de formación para restauradores en escultura. Asimismo, se buscará conformar un polo escultórico con la casa-taller de Juan Carlos Ferraro (Nicasio Oroño 556), ayudante de Perlotti, que el año pasado adquirió el gobierno de la ciudad. El pintor Quinquela Martín fue un gran amigo de Perlotti, de lo que dan testimonio dos obras murales que el artista de La Boca le regaló al escultor para su casa y que hoy pueden verse restauradas. Además, se exhibe un busto en bronce de Quinquela, hecho por Perlotti, y al lado se expone una gran fotografía en blanco y negro, en la que están ambos amigos.
"Es un logro enorme la reapertura. Era necesario el cambio porque la estructura de la casa tenía problemas", comentó contenta a LA NACION Rosa Bianco, sobrina del escultor. Un logro para el patrimonio artístico de la ciudad, que vuelve a contar con un espacio renovado y vital.

sábado, 6 de diciembre de 2008

QUE VIVA EL ARTE


La Voz del Interior, Córdoba, Argentina, 06Dic08
Obra / Ateliers Ciudad de las Artes
Obra culminación de las escuelas de la Ciudad de las Artes cuyo principal desafío fue lograr un diseño que, con bajo presupuesto, ofreciera presencia y expresión y que, fundamentalmente, promoviera la creación.

Se proyectaron diez ateliers para que artistas invitados -de Argentina y el mundo- puedan vivir, trabajar y enseñar en las distintas escuelas de la Ciudad de las Artes, por períodos cortos de tiempo (quincenas, bimestres, semestres, etc.). El primer desafío fue lograr un edificio que luciera de modo individual, pero que a su vez tuviera una importante presencia dentro del conjunto de la Ciudad de las Artes. El esquema tipológico de cada unidad está formado por dos "L" superpuestas. En planta baja, un amplio taller de doble altura vidriado al sur o al norte, según sea destinado a pintura o escultura. La parte privada está compuesta por una habitación, living comedor, cocina, baño y una terraza, que aprovecha las increíbles vistas que, desde el tercer piso, ofrece el parque Sarmiento.

Espacios de creación.

El edificio está conformado por una seguidilla de muros de bloques hormigón, que -por una cuestión de costos y de fácil mantenimiento- llevan las instalaciones adosadas. Estos muros sobresalen del plano de fachadas, generando al sur un juego de sombras que protege al frente resuelto con U-glass del poco sol directo que tienen durante el año. Otra de las premisas básicas del partido fue generar una plaza exterior que pudiera ser utilizada como un lugar para la creación artística al aire libre, que invite a la interacción artista, alumno y naturaleza. A su vez, cada atelier se abre completamente, mediante puertas plegables, permitiendo el ingreso de los alumnos al taller para participar del proceso de creación de los artistas invitados.

Colores al anochecer.
A través del color, los ateliers expresan la individualidad del artista ofreciendo, cada uno de ellos, un tono único en su interior. Hacia el exterior, esta policromía comienza a manifestarse al atardecer, cuando se encienden las luces interiores y comienza a filtrarse atravesando el sistema de velos, forjado por elementos transparentes y translúcidos que perforan sus fachadas. De esta manera, el edificio monocromático durante el día, se transforma en multicolor.

Ficha técnica
Obra: Ateliers de la Ciudad de las Artes.
Ubicación: Ciudad de Córdoba.
Superficie cubierta: 950 m2.
Proyecto: Lucio Morini + GGMPU Arquitectos (Gramática/Morini/Pisani/Urtubey).
Gerente de proyecto: Arq. Iciar Lecuona.
Empresa constructora: IECSA SA, Electroingeniería SA, UTE.
Año de ejecución: 2006-2007.
Fotografías: Gustavo Sosa Pinilla


Más datos sobre la Ciudad de las Artes
Ubicación: Av. Richieri y Concepción Arenales

Complejo de cinco hectáreas que agrupa a cinco escuelas provinciales: Conservatorio de Música "Félix Garzón", de Bellas Artes "José Figueroa Alcorta", de Artes Aplicadas "Lino Eneas Spilimbergo", de Cerámica "Fernando Arranz" y la de Teatro "Roberto Arlt". Se levanta en predios e instalaciones del ex Batallon 141 y se inaugura en el año 2005.
Recientemente, el 31 de mayo, se celebró la conclusión de diez atelieres: residencias y espacios de trabajo para albergar a artistas, pintores y escultores provenientes del país y del exterior, con el fin de facilitar el intercambio de experiencias con alumnos y docentes. Cuentan con una superficie cubierta de 1.015 m2: diez módulos de 101,50 m2, resueltos en tres niveles.

miércoles, 24 de septiembre de 2008

MERKEL Y SCHRÖDER, AL DESNUDO


El Mundo, Madrid, España, 23Sep08
Imagen de la polémica escultura. (Foto: Michael Latz)
CARLOS ÁLVARO ROLDÁN
BERLÍN.-
El ex ministro alemán de Finanzas Hans Eichel agarra con una mano su glande y con la otra toma firmemente el del ex canciller Gerhard Schröder. Este a su vez cubre la zona genital de la canciller, Angela Merkel, quien al tiempo sujeta con vigor el miembro viril de su antiguo socio el ex rey de Baviera Edmund Stoiber. Este hace otro tanto con el liberal Guido Westerwelle. El alegre quinteto en desnudo integral, salvo los calcetines, concluye a la derecha con Guido Westerwelle, el líder del Partido Liberal, cuyo falo es oprimido por la mano firme del bávaro. Sobre todos ellos una leyenda en inglés, 'Global Players' ('Jugadores Globales'). De tratarse de una tira cómica publicada en algún medio alternativo alemán, la sangre nunca hubiera llegado al río. Pero la escena arriba descrita es el centro de una creciente polémica que ha llevado incluso al prestigioso y liberal Frankfurter Allgemeine Zeitung a dedicarle toda una página el domingo bajo el elocuente título: "No sin su pito". Los políticos, esculpidos en mármol, forman parte de un inmenso tríptico firmado por el polémico escultor Peter Lenk y que desde hace unos días se muestra al público en Botman-Ludwigshafen, su ciudad natal. Más exactamente, la obra de arte donada por dos años, titulada La herencia de Ludwig y representando una particular lectura de la Historia de Alemania, se expone junto al Ayuntamiento de esta pequeña localidad de Baden-Wurttemberg (sur), en manos del alcalde independiente Matthias Weckbach.
"La escultura es una guarrada", ha asegurado el secretario regional de la Unión Cristianodemócrata (CDU), Thomas Strobl, a la sazón yerno del poderoso ministro alemán del Interior, Wolfgang Schäuble.
"Una obra miserable, un truco barato de tendero", afirmó por su parte el también conservador Christoph Palmer desde Stuttgart.
'La política es bastante más pornográfica que cualquier arte'
Quien más disfruta de la polémica es el propio Lenk, acostumbrado a bordear con sus obras todos los tabúes a su alcance. Ya antes no le tembló el pulso al desnudar a políticos, como en Stokach, donde una escultura del ex canciller Helmut Kohl tornado en infante es azotada en el culo por una representación de la Justicia. Confirmando que sin los ataques políticos contra su tríptico se hubiera sentido "extraño", el artista asegura que de hecho "trataba de mostrar los dientes acaparadores que ocultan los poderosos de la República". En su particular visión "histórica", con personajes siempre extremadamente alegres, junto a los "jugadores globales" desnudos, Lenk encierra una ofensiva contra la zona situada entre el dinero y el poder. "La política es bastante más pornográfica que cualquier arte", apunta. Para el autor, el conjunto de los políticos desnudos representa a los artífices de las dolorosas reformas socioeconómicas.

lunes, 18 de agosto de 2008

LOLA MORA, ARTISTA DISCUTIDA, ATREVIDA Y GENIAL


LA “FUENTE DE LAS NEREIDAS”
describe el nacimiento de Venus/Afrodita, diosa del amor, la belleza y la gracia, tanto para la mitología griega como romana, nacida de la espuma del mar.
De estilo neoclásico, el conjunto representa una enorme valva, de cuyas aguas surgen tritones y caballos; el pilar central sostiene dos nereidas, sirenas acompañantes, amables y benéficas de la diosa del mar Tetis, que sujetan una valva más pequeña, desde donde asoma la deidad.



La Nación, Buenos Aires, domingo 28 de setiembre de 1997
Dos tucumanos, coterráneos de la célebre Lola Mora, abogado y periodista el uno, especialista en artes plásticas, la otra, unieron recuerdos y esfuerzos para escribir una biografía de la escultora, que acaba de publicar Editorial Planeta. La imagen de Lola Mora marcó la infancia y el interés de Carlos Páez de la Torre (h.) y Celia Terán, quienes supieron siempre de su misterio alimentado por una vida transgresora y audaz.
El libro recoge numerosos documentos y testimonios sobre una artista que fue, sobre todo, una mujer de energía arrolladora.
-¿Por qué Lola Mora?
Terán: -Como yo hago historia de las artes plásticas en la Universidad de Tucumán, Lola fue siempre un personaje muy presente, sobre quien investigué durante 20 años. Hubo, además, otros datos familiares: mi bisabuelo fue testigo del casamiento de Lola Mora. Sobre ella se han escrito cosas francamente inexactas.
Páez: -Mi bisabuelo materno, Alberto de Soldati, quería mucho a Lola Mora y ella también a él. A tal punto que le regaló el busto que hizo de sí misma, y que adornaba mi casa. De chico pensaba que Lola era un personaje sólo de mi casa.
-¿Cuáles son las anécdotas sobre su vida que más los conmovieron?
Páez: -A mí me impresionó cuando Lola trató de afiliarse a la masonería, a la Logia Estrella de Tucumán, una organización masculina por excelencia, donde la rechazaron por ser mujer. Su vida fue una peripecia, no hay que olvidarse de que ella se fue a estudiar pintura a Roma, con una beca oficial, como una pobre chica, y cuatro años más tarde regresó a Buenos Aires con la Fuente de las Nereidas (ubicada sobre la avenida Costanera Sur).
Terán: -Me llamó la atención su audacia y su estilo personal para vestirse. Las crónicas de la época decían que usaba babuchas turcas, pero era el típico traje salteño, con bombachas como las de Los Chalchaleros. Era una mujer con una idea clarísima sobre cómo vender su imagen. Quería ser la escultora de gran nivel y tenía una enorme seducción. Rompía absolutamente con las convenciones sociales de su tiempo.


-¿Por qué la ignoran los críticos y los artistas?
Páez: -Lola Mora jamás vivió como se suponía que debía vivir un artista. En Roma, donde sus colegas habitaban en buhardillas, comían en bodegones y carecían de dinero, ella se codeaba con la nobleza y comía en los mejores lugares. Jamás le importaron los críticos argentinos de arte, no tenía amigos artistas y se rodeaba sólo de la gente que encargaba y pagaba sus esculturas, que era el gobierno.
Terán: -El edificio donde tuvo su primer taller en Roma era soberbio. También lo era la casa que construyó, bajo su propia dirección, a dos cuadras de Via Veneto, la cual llamó la atención de la reina Elena, que pidió conocer a Lola.
Cuando el poder conservador se eclipsó, la vida artística de la escultora tucumana cayó en desgracia. Lejos de amilanarse, vendió todo y orientó su arrolladora energía hacia mejores empresas: el cine, la urbanización, la exploración de petróleo en Salta. Una mujer singular para la rígida moral de principios de siglo, quien -según Páez de la Torre y Terán- "rechazó de plano el destino que le aguardaba en Tucumán, de juiciosa docente pintora de naturalezas muertas, y se dispuso a hacer una carrera, con una voluntad indomable y dispuesta a cualquier sacrificio".
Susana Reinoso

martes, 15 de julio de 2008

EL FRANCÉS DE LOS BRONCES


(Nota de la Redacción: este artículo, dado su extensión, se publicó en dos entregas)
adn LA NACIÓN, Buenos Aires, Argentina, 12Jul08 (Entrega 2 y última)
Por Ernesto Schoo para LA NACION
LA ERA DE RODIN, EN BUENOS AIRES

Carrier-Belleuse lo convocó a trabajar con él en Bruselas: la capital belga se renovaba y aspiraba a grandes edificios muy ornamentados. Rodin permaneció allí unos años. Para aumentar sus ingresos, vendía por su cuenta pequeñas esculturas de adorno, lo que indignó a Carrier-Belleuse, que lo despidió. Era 1871, el mismo año en que murió la madre de Auguste. Los biógrafos hablan de "trece años de silencio", entre los 24 y los 37, en los que poco y nada se sabe de su vida, salvo que a los 35 viajó a Florencia y descubrió a Miguel Ángel. Fue el deslumbramiento. Por fin se encontraba Rodin con su auténtico maestro: más, con su par. Apenas si pudo describir lo que le pasaba. Anotó: "Todas las estatuas que él hizo son de un apremio tan angustiado que parecen querer romperse a sí mismas. Parecen querer ceder a la presión demasiado fuerte de la desesperación que las habita". Desde entonces, trataría de revelar la potencia invisible, pero indudable, que alienta en la carne y que se transmite a la piedra o el metal. No hay deliberación previa: Rodin ha debido decirse lo mismo que Picasso, "Yo no busco, encuentro". Y el encuentro se concreta a través de la luz. Luz que en el mármol está ya dentro de él, y en el bronce nace del modelado previo en el barro primordial, en la arcilla humilde. Rilke, secretario accidental del maestro en su hora más gloriosa, lo define así en sus admirables Cartas a Rodin : "Miríadas de punto de encuentro de la luz con la materia, cada uno distinto del otro y diversamente significante, pero que en su complejidad infinitamente variada expresan la palpitante presencia de la vida". ¿Cómo toleraría Rodin, entonces, que su espléndido desnudo masculino, La edad de bronce , presentado en el Salón de Bruselas de 1875, fuera acusado de haber sido moldeado sobre el cuerpo mismo del modelo, una práctica no desdeñada por artistas menores e inescrupulosos? El escultor pidió a un oficial del ejército belga que le enviara al taller, como modelo, a un soldado "bien hecho", quien resultó ser el joven telegrafista Eugène Neyt. Éste refirió, años después, la ardua experiencia de pasar muchas horas sobre la tarima, moviéndose sin cesar de aquí para allá, en las distintas poses que se le iban ocurriendo vertiginosamente al escultor, o bien inmóvil durante largo rato, apoyado sobre una pierna adelantada y aferrando una lanza con la mano izquierda. La lanza desapareció, sensatamente, en la versión definitiva, y el resultado es una criatura de infinita gracia y, a la vez, de infinita desolación. Tanto, que hubo de llamarse El vencido , alusión a la derrota francesa en la guerra con Alemania, en 1870, que terminó con el imperio de Napoleón III. Guerra que Rodin pasó en Bélgica y que no pareció afectarlo. Nunca le interesó la política, salvo para defender sus intereses. Un crítico belga insinuó la posibilidad del modelado en vivo y los enemigos de Rodin, cuando la obra se presentó en el Salón parisiense de 1877, propagaron el infundio. Ni siquiera las fotografías tomadas durante las sesiones de pose bastaron para disiparlo. Los numerosos amigos importantes que el escultor había sabido cultivar en la crítica de arte y la política lo defendieron con éxito. La edad de bronce fue premiada en el Salón y el Estado la compró para el Jardín del Luxemburgo, donde estuvo varios años hasta ser trasladada a su actual emplazamiento, en Auteuil. Sus incontables reproducciones la han convertido, junto con El pensador , en una de las esculturas más populares de los tiempos modernos. El pensador (del que tenemos una versión en bronce, en la Plaza del Congreso) es parte de la mayor frustración en la carrera del artista. Destinado a coronar las Puertas del Infierno , un encargo mayúsculo hecho por el Estado francés a Rodin en 1880, con destino al pórtico de un nunca edificado Museo de Arte Decorativo, terminó, como otras tantas figuras del colosal proyecto, por independizarse y adquirir vida propia. En el jardín del Hôtel Biron, en París, sede del Museo Rodin, se ve lo que pudo ser (o el punto al que llegó) ese monumento imponente, pero, en cierta forma, cercano a la pesadilla. Es una visión muy personal de La Divina Comedia , un torbellino vertiginoso de figuras múltiples, de formas y tamaños diversos. Como un confuso, caótico collage . La inspiración proviene de la Puerta del Paraíso , de Ghiberti, en el baptisterio de Florencia, pero nada más distante de esa serena, elegante simetría, que la furia concebida y ejecutada por el genio francés, que aspira a evocar las terribles palabras de Alighieri: "Perded toda esperanza ". Innumerables vaivenes jalonaron la realización de obra tan compleja, hasta que, pasados los años, Rodin devolvió el anticipo que le habían dado y procedió a extraer los fragmentos que le convenían para sus últimos experimentos, que anticipan, de manera notable, la escultura del siglo XX. Entre los numerosos asistentes que lo secundaban en la factura de las terribles puertas -el principal, ...mile Bourdelle- estaba una muchacha bellísima, que había entrado a trabajar en el taller en 1884. Se llamaba Camille Claudel y era la hermana mayor de quien sería el gran poeta católico de Francia, Paul Claudel. Algo más que sensible al encanto femenino -popularmente, se lo consideraba un fauno insaciable-, Rodin se enamoró de ella y fue aceptado de inmediato, pese a la diferencia de edades: Camille era veinte años menor. La relación nunca fue apacible. Ella era una "niña bien", cultísima y refinada, y se complacía en ostentarlo frente a la medianía intelectual y social de Auguste y, sobre todo, en el contraste, que Camille subrayaba, con la ignorancia y la torpeza de Rose, convertida en una especie de sirvienta. Las alternativas tormentosas de esta historia de un amor difícil, las mostraría, en 1988, un excelente film protagonizado por Gérard Depardieu e Isabelle Adjani. Baste decir que, tras muchas vicisitudes, separaciones y reencuentros a lo largo de quince años (y diversas amantes del maestro aún durante los momentos de mayor pasión), el equilibrio psíquico de Camille, nunca muy robusto, empezó a ceder hasta culminar en su internación, en 1913, en un hospicio donde murió, pobre y olvidada hasta por su familia, veinte años después. La posteridad ha reivindicado su extraordinario talento para la escultura: influida sin duda por su maestro y amante (de quien fue también modelo en obras tan admirables como El pensamiento y La danaide ), ella avanzó, no obstante, en terrenos que éste apenas había comenzado a explorar (ciertas formas de collage ), y anticipó movimientos que hoy estimamos contemporáneos. Liberado de la pobre Camille, el siguiente embrollo fue el del Balzac , encargado en 1891, a instancias de ...mile Zola, gran amigo del escultor, por la Sociedad de Gentes de Letras. Con su habitual minuciosidad, Rodin hasta localizó al sastre que había vestido a Balzac cerca de su muerte y le encargó una bata como las que el novelista usaba siempre (en realidad, era el hábito de una orden religiosa) de entre casa. La primera idea fue la de un Balzac desnudo: quedan infinitos esbozos, variaciones en torno a una panza voluminosa y una cabeza también desmesurada. Ante la alarma de los comitentes, Rodin optó por vestirlo: hizo "broncificar" la prenda en cuestión y la volcó sobre el cuerpo rotundo, por lo que convirtió la figura en una suerte de tótem informe hasta llegar a la formidable cabeza, a la que es imposible contemplar sin una mezcla de atracción poderosa y de terror, casi como un ídolo primitivo. El Sarmiento de Rodin, en los jardines porteños de Palermo, es pariente cercano del Balzac : encargado por Aristóbulo del Valle en 1895, suscitó casi tanta polémica como aquél. Así como El almuerzo sobre la hierba, de Manet, representa el manifiesto de la pintura moderna, el Balzac de Rodin es el heraldo del arte del siglo XX. Durante mucho tiempo no se supo qué hacer con él. Estuvo años en el jardín del museo, en el Hôtel Biron. Tan sólo en 1939, y con mucha resistencia de la alcaldía de París, se lo ubicó donde está ahora. Hubo otro encontronazo más entre el escultor y la burocracia estatal. La municipalidad de Calais, en 1884, quería erigir un monumento en memoria de los seis ciudadanos que en 1347, durante la Guerra de los Cien Años, se ofrecieron a ser ejecutados a cambio del levantamiento del prolongado asedio de la ciudad, ya extenuada y hambrienta, por las tropas inglesas del rey Eduardo III. Los burgueses de Calais, como los conoce la historia, vestidos apenas con sayos de arpillera y encadenados, ofrecieron al enfurecido rey las llaves de la ciudad. Tan sólo la súplica de la reina Filipa de Hainault, que, embarazada, se arrojó a los pies de su marido pidiendo clemencia, salvó la vida de aquellos héroes. Rodin concibió un grupo de seis personajes, aislados pero unidos en la miseria de su situación, de tamaño mayor que el natural, al comienzo sobre un pedestal y finalmente parados en el suelo. Una vez más, contrariaba los lugares comunes del heroísmo y la teatralidad patriotera exaltada en un zócalo. Tras infinitos cabildeos y disputas, el escultor se salió con la suya y el monumento se inauguró oficialmente en 1895. En los últimos años, como ha ocurrido con otros artistas ilustres, cayó en las garras de una aventurera convertida en su amante, la duquesa de Choiseul -una arribista norteamericana que se autotitulaba la Musa del maestro-, que, en complicidad con su inescrupuloso marido, complicó a Rodin en una cantidad de tejemanejes turbios: venta de piezas descartadas o apresuradamente vaciadas por los ayudantes, autorización de patentes no legalizadas, etcétera. Instalado desde años atrás en una casona en Meudon, cerca de París, donde tenía un vasto, caótico estudio, recibía a los grandes de ese mundo que estaba a punto de desaparecer (por ejemplo, el rey Eduardo VII de Inglaterra, nada menos, en 1908) y acumulaba condecoraciones y encargos por sumas cuantiosas. En febrero de 1917 se resolvió por fin a casarse con Rose, quien murió poco después de la boda. Tras el tercer ataque de apoplejía, el frío contra el que las restricciones de la Primera Guerra hacían difícil combatir le provocó una neumonía, a la que sucumbió el 17 de noviembre. Ambos están sepultados en Meudon, al pie de un ejemplar en mármol del Pensador . Sin Rodin, es inconcebible la obra de sus sucesores: Bourdelle, Despiau, Drivier, Maillol, entre los franceses; Picasso, Henry Moore y nuestros Yrurtia, Fioravanti, Lagos, y el rumano Brancusi, quien en 1928 afirmó: "Sin los descubrimientos de Rodin, mi trabajo hubiera sido imposible". Y Octave Mirbeau resume: "Su genio consiste no sólo en habernos dado obras maestras inmortales, sino también, como escultor, en habernos dado la escultura; es decir, haber redescubierto un arte admirable y olvidado".
adn*RODIN Es el artista que renovó la escultura occidental, anticipando, en el siglo XIX, los criterios estéticos que marcarían el derrotero de las artes en el XX. De origen humilde, nació en París el 12 de noviembre de 1840 y egresó de la Escuela de Artes Decorativas en 1857. Apasionado por el dibujo, la danza y las mujeres, mantuvo una tormentosa relación con Camille Claudel. Fue amigo de Monet y de Émile Zola. La edad de bronce y El pensador son sus obras más populares.
FICHA. La era de Rodin reúne obras de Rodin, Carpeaux, Claudel y Renoir, entre otros, en el MNAD (Av. del Libertador 1902). Martes a domingos, de 14 a 19. Visitas guiadas: martes a domingos, 17.30; sábados y domingos, 16.30 y 17.30. Hasta el 14 de septiembre. Entrada $ 2 pesos. Martes gratis

sábado, 12 de julio de 2008

EL FRANCÉS DE LOS BRONCES


(Nota de la Redacción: este artículo, dado su extensión, se publicará en dos entregas, la actual y otra el próximo miércoles 16.)
adn LA NACIÓN, Buenos Aires, Argentina, 12Jul08 (Entrega 1)
La historia del escultor que dio un nuevo rostro al arte del siglo XIX estuvo marcada por éxitos inesperados, fracasos rotundos y una compleja vida sentimental. A propósito de la muestra La era de Rodin, en el Museo Nacional de Arte Decortativo, adn*CULTURA revisa y recuerda su aporte definitivo a la escultura moderna con la humanización del rigor academicista.
Por Ernesto Schoo
Para LA NACION

Donde se cruzan los bulevares Montparnasse y Raspail, en el sexto distrito de París, se alza el monumento a Balzac, obra de René-François-Auguste Rodin.Es una de las encrucijadas más vertiginosas de la ciudad: las muchedumbres apresuradas pasan hoy por ahí sin reparar casi en esa figura de bronce y, mucho menos, en sus detalles. La cabezota con la melena leonina, el belfo de gruesos labios entreabiertos, los ojos hundidos en la maraña de las cejas, el abrigo de traza indefinida que cubre un corpachón informe. De todos modos, aun a cierta distancia y a la mirada indiferente, el personaje impone respeto. Es alguien, o algo, que sale de lo común. Tanto que en su momento, allá por mil ochocientos noventa y pico, la estatua desató escándalo, polémicas sin fin y acciones judiciales. Nada que extrañase demasiado a su creador, habituado desde sus comienzos a pelear con jurados, críticos, detractores de toda laya y, entre éstos, los primeros, sus propios colegas. ¿Por qué tanta animosidad contra Rodin? Sencillamente, por ser un genio, el artista que renovó la escultura occidental, anticipando, en el siglo XIX, los criterios estéticos que marcarían el derrotero de las artes en el XX. De origen humilde, nacido en París el 12 de noviembre de 1840, fue hijo de un modesto funcionario de la policía, Jean-Baptiste Rodin, y de un ama de casa, Marie Cheffer; tres años antes había nacido su hermana Marie. Auguste era un chico común, saludable, travieso y, eso sí, apasionado por el dibujo. No se destacó por la contracción al estudio en la escuela vecinal de los Hermanos de la Doctrina Cristiana, de la que salió a los diez años para ir a un internado en Beauvais, regido por un tío paterno, quien terminó por devolverlo a casa con la aclaración de que "no tenía remedio". Nadie observó, hasta que Auguste entró en la madurez, que era miope en alto grado. Tampoco se tuvieron en cuenta los dibujos de Rodin ni él mismo les dio más importancia que la de meros apuntes, hasta la gran exposición triunfal de 1900, cuando se los descubrió como obras de arte por derecho propio. Hasta hoy se han hallado unos ocho mil, en su mayoría los de sus últimos años, cuando se apasionó por la danza moderna (Isadora Duncan, Loïe Fuller y Nijinsky bailaron para él) y de los países exóticos, como Camboya y Java. Por fin, cuando su hijo tenía catorce años, Jean-Baptiste fue convencido por su mujer y por la solidaria Marie de que Auguste nunca haría carrera en la policía y lo autorizó a inscribirse en la Escuela de Artes Decorativas, que era gratuita. Apodada " la petite école " para distinguirla de " la grande école " -la de Bellas Artes-, formaba a los artesanos destinados a proveer el exceso de ornamentación característico del siglo XIX. Tenía otras ventajas: no era, como la de Bellas Artes, un altanero y obstinado repositorio de normas supuestamente "clásicas", sino un lugar de aprendizaje y experimentación mucho más libre. Y, lejos de copiar servilmente los modelos del pasado, ofrecía clases de desnudo en vivo. Auguste egresó de la Escuela de Artes Decorativas en 1857 con un primer premio en modelado y un segundo en dibujo. En vano intentaría, en ese mismo año y en los dos siguientes, entrar en las aulas de escultura de la Escuela de Bellas Artes: tan sólo lo admitirían en las de dibujo. Para sobrevivir, el muchacho trabajaba en escultura ornamental con un artesano albañil de apellido Blanche, a cinco francos de salario por día. Cuando su hermana Marie, herida por un desengaño amoroso, entró como novicia en el convento de las Ursulinas, donde se había educado, Auguste fue también invadido por una ola mística e hizo el noviciado en la Orden de los Padres del Santísimo Sacramento, que acababa de fundar el padre Eymard. ...ste advirtió que no era el sacerdocio la verdadera vocación de Rodin, sino la escultura, y le cedió un cobertizo en el jardín de la comunidad para que practicara su arte. Una de sus primeras obras importantes fue, precisamente, un busto del padre Eymard, de notable vigor expresivo. Marie enfermó de peritonitis en el convento y, de vuelta en casa, murió en 1862.
A una sensibilidad alerta como la de Rodin, por escasamente cultivado que fuese (no leyó los grandes textos, Homero, Dante, Shakespeare, Baudelaire, hasta pasados los treinta años), no se le escapaban las grandes transformaciones que conmovían a su época. La fotografía modificaba los criterios visuales, la Revolución Industrial transformaba la sociedad. Ya en 1853, Gustave Courbet había escandalizado a los biempensantes con sus Bañistas . Diez años después, sería Manet el encargado de enfurecer al público con su Almuerzo sobre la hierba , donde una mujer desnuda comparte un picnic con dos señores vestidos mientras otra dama, algo más cubierta, se baña en una laguna. Manet disfrutaría de un nuevo escándalo en 1865, el de Olimpia , un desnudo provocativo basado en las Venus de Ticiano. La adolescencia de Rodin fue también el tiempo de Madame Bovary , de Flaubert, y de Las flores del mal , de Baudelaire, otras tantas ocasiones de santa indignación para los moralistas y de intervención judicial. Se acentuaba el divorcio cultural entre la fotografía y las artes plásticas, el hierro mandaba en la arquitectura: se construían las grandes estaciones de ferrocarril que fascinaron a los impresionistas (Monet, 1840-1926, uno de sus adalides, será íntimo amigo de Rodin toda la vida), Baltard erigió sus pabellones en el mercado de Les Halles, Labrouste firmó la Biblioteca de Sainte-Geneviève, donde el hierro se disfraza de seudogótico. Auguste trabajaba ahora por su cuenta: tenía su primer taller propio, una vieja caballeriza desafectada en la rue LeBrun. Se dedicaba siempre a la escultura ornamental y asistía a las clases de anatomía animal dictadas en el Jardin des Plantes por un especialista, Antoine-Louis Barye. Conoció allí a Albert-Ernest Carrier-Belleuse (nacido en 1824, autor de la estatua ecuestre de Belgrano en la Plaza de Mayo, frente a la Casa Rosada), quien reclutó a Rodin para su ejército de decoradores, insuficientes siempre para cubrir las exigencias de una arquitectura opulenta, sofocante. Hacia la misma época conoció Rodin, en casa de un proveedor, a la encantadora Rose Beuret, nacida en 1844, casi analfabeta, que sería la compañera de toda su vida (¡pero a qué precio!). En 1866 tuvo con ella un hijo, que desde la infancia presentó serios problemas de conducta. En 1864 sufrió el primer fracaso. Había modelado la cabeza de un tal Bibi, un borrachín que solía posar en distintos talleres, caracterizado por su nariz rota. Y así la tituló, y decidió mandarla a un concurso oficial que buscaba premiar "la cabeza de expresión". Al llevarla al bronce, la parte posterior del cráneo se rompió y quedó tan sólo la máscara. Rodin, audaz, la envió igual al concurso, sin siquiera un pedestal, como era lo habitual. Pero no sólo esto ofendió al jurado: ¿qué hacía ahí una máscara que tampoco respondía a la exigencia de belleza clásica? (Continuará el miércoles 16)

miércoles, 21 de mayo de 2008

SUÁREZ Y MARESCA EN EL RECOLETA

La Nación, ADNCultura, Buenos Aires, Argentina, 21May08
Los artistas argentinos Pablo Suárez y Liliana Maresca inauguraron ayer una muestra de sus obras con mirada social.
Por Laura Casanovas

Hay artistas que fascinan por la fuerza e inteligencia de sus propuestas, comprometidas con la sociedad y el arte de su tiempo. Es el caso de los artistas argentinos Pablo Suárez y Liliana Maresca, de quienes se inauguraron ayer sendas muestras en el Centro Cultural Recoleta (Junín 1930).

Transformaciones, la retrospectiva sobre Maresca (1951-1994), da cuenta de la "intensidad polifacética" de la artista, en palabras de Adriana Lauría, curadora de la exposición. Maresca es un referente de la década del 80 y de la efervescencia cultural argentina al recuperarse la democracia


MARESCA. Maresca se entrega todo destino, 1993, fotoperformance publicada en la revista El Libertino.Fotografías de Alejandro Kuropatwa

Se exhiben sus pinturas, objetos, esculturas, instalaciones y fotoperformaces, que tocan temas como el erotismo, el deterioro, la muerte y la transmutación alquímica. Se advierte el espíritu neo-dadá, el minismalismo y las estrategias conceptuales. También hay que destacar sus anticipatorias observaciones sobre la realidad social, como sucede en la instalación Recoleta, de 1990, donde expuso dos carritos de cartoneros.

MARESCA. Carro blanco, de la instalación Recolecta, 1990, reconstruido en 2003, 300 x 270 x 250 cm

La muestra es una coproducción del Recoleta con el Museo Castagnino-Macro, de Rosario, donde se exhibió con gran repercusión.
La exposición de Suárez (1937 – 2006), que lleva el nombre del artista, deviene un homenaje para este otro referente insoslayable del arte contemporáneo argentino, y permite tener una imagen de sus preocupaciones estéticas, sociales y de los recursos que empleó para comunicarse con los expectadores: la parodia, la poesía, la denuncia social.

SUAREZ. Sin título (ó Cantante de Cabaret), c. 1980. Acrílico y técnica mixta sobre hardboard, 182 x 158 cm

Uno de sus principales mentores fue el gran artista argentino Antonio Berni. Al igual que éste, Suárez tuvo un compromiso social que plasmó en sus obras. Participó, por ejemplo, en la histórica propuesta artística colectiva de Tucumán Arde, en 1968. Representó a la Argentina, por ejemplo, en La Bienal Internacional de San Pablo de 1994.

SUAREZ. Cabeza dura, 2003. Resina epoxi, acrílico, madera y materiales varios, 39 x 43 x 24 cm



En la muestra del Recoleta, con la curaduría de Patricia Rizzo, se exponen obras de distintas etapas, entre pinturas, instalaciones y esculturas. Enseguida se hace evidente la presencia de un personaje masculino, desnudo y delgado, que aparece una y otra vez.
SUAREZ: Sin título (Paisaje), c. 1979. Acrílico sobre tela, 70 x 88 cm

Se lo puede ver trepando una escalera en la obra Dificultoso acceso por la engañosa escalera de la fama (1997) y dentro de una olla en la instalación Sopa de pobre (2003); entre otras.

SUAREZ. Pablo boxeador, 1977. Óleo sobre tela, 130 x 110 cm

La muestra sobre Suárez luego irá al museo Caraffa, de Córdoba, y al de Bellas Artes, de Neuquén. Se dieron cita para inaugurar las exposiciones –que estarán hasta el 22 de junio, con entrada gratuita– el ministro de cultura porteño, Hernán Lombardi; el director del Centro Cultural Recoleta, Claudio Massetti; y personalidades como Facundo Gómez Minujín, presidente de ArteBa. También se destacan los catálogos de las exposiciones, el de Maresca coeditado entre el Recoleta y el Malba.