domingo, 14 de diciembre de 2008

EL MISTERIOSO PADRE DEL TERROR


La Nación, adnCULTURA, Buenos Aires, Argentina, 13Dic08
A dos siglos del nacimiento del escritor estadounidense, Páginas de Espuma publica una nueva edición de sus Cuentos completos, en la que cada uno de los 67 relatos es comentado por un escritor iberoamericano. El libro muestra la vigencia de un creador cuya figura, romántica y atormentada, estuvo rodeada hasta la muerte de sombríos enigmas
Sábado 13 de diciembre de 2008 | Publicado en la Edición impresa
Por Eduardo Berti
Para LA NACION
La existencia y la muerte de Edgar Allan Poe estuvieron rodeadas de un misterio comparable al de algunos de sus mejores cuentos, aquellos que muestran "la cara nocturna de la vida", según dijo el mexicano Carlos Fuentes, y que parecen provenir del "tétanos del alma", como afirmaba Artaud.

De su muerte, ocurrida el 7 octubre de 1849, no hay una versión fehaciente. Poe había finalizado una gira por los Estados Unidos con el objeto de reunir dinero para fundar una publicación propia, cuando viajó a la ciudad de Baltimore. A partir de ese momento la crónica queda envuelta en la bruma. Hay quien aseguró haberlo visto el 3 de octubre, delirante y angustiado por las calles de Baltimore. Hay quien tejió la teoría de que fue emborrachado por agentes electorales que deseaban inducirlo a votar varias veces por un mismo candidato. Se han dado las explicaciones más encontradas: Poe fue asesinado, Poe sufrió una hipoglucemia o un ataque de epilepsia, Poe murió de una sobredosis de drogas, Poe tenía sífilis, Poe estaba deprimido y quiso suicidarse. Los últimos años no habían sido especialmente gratos. Tras la muerte de su prima y esposa Virginia Clemm (con quien se había casado en 1836, cuando ella apenas tenía 13 años), había intentado en vano dejar de beber para, de paso, satisfacer así los deseos de Sarah Whitman, una poeta viuda que lo atraía. No lo logró, ni siquiera uniéndose a una sociedad llamada Los Hijos de la Temperancia.
Con respecto a su nacimiento (del que en breve han de cumplirse dos siglos), suele fijarse como fecha el 9 de enero de 1809, pese a que no existe ningún certificado oficial y pese a que varias biografías publicadas en el siglo XIX indicaban 1811, seguramente a raíz de un breve texto que Poe redactó en 1842 para una antología a cargo del editor y crítico Rufus W. Griswold, texto donde también indicaba que su abuelo paterno, David Poe, había sido general e íntimo amigo de Lafayette. Tal parece que, en verdad, había sido carpintero y recibió un título honorífico de general por haber donado dinero al ejército.
Los padres de Poe eran actores de teatro ambulante. Solían representar a Shakespeare. La madre murió cuando Edgar tenía apenas dos años de edad. Con respecto al padre, no queda del todo claro si se marchó o si murió casi al mismo tiempo que su esposa. De cuidar y educar a Edgar se encargó el matrimonio Allan, una acaudalada familia de Richmond, Virginia. A partir de ese momento, el apellido Allan se agregó, como una cuña, en medio de su nombre y la orfandad lo marcó para siempre.
Precoz poeta, a Edgar le gustaba emular a Byron y no hubo muchacha de Richmond que no recibiera uno de sus versos, sin excluir su primer amor imposible, Jane Stanard, la joven madre de un amigo, que murió muy joven (como la madre de Poe, como su madre adoptiva: Frances Allan) y dejó en el enamorado un recuerdo indeleble que reaparece en numerosos personajes femeninos enfermizos o al borde de la tumba.
Con su paso fugaz por la Universidad de Virginia empezaron el alcohol y la vida aventurera. Se alistó también fugazmente en el ejército como soldado raso (dijo llamarse Edgar A. Perry y se agregó 4 años de edad), rompió con los Allan, o mejor dicho, con su padre adoptivo John, y se volcó al periodismo y a la crítica literaria para sobrevivir.
El dinero fue una de las razones por las que, tras sus comienzos poéticos, incursionó en la prosa. Suele decirse que 1831 fue un año clave o de transición: se mudó a Baltimore y empezó a esbozar poemas y relatos donde la muerte y la locura, por no decir el terror a ambas, son el tema principal. Un periódico de Filadelfia publicó en 1832 su primer cuento, "Metzengerstein". Son palpables al principio las influencias de la literatura gótica, del siempre nombrado E. T. A. Hoffmann y del llamado "romanticismo oscuro". Pronto y sin dejar de satisfacer el gusto masivo de su tiempo, que tendía hacia lo lúgubre, fue afinando su sello personal y forjó una poderosa obra cuentística en la que sobresalen textos inolvidables como "Manuscrito hallado en una botella", "El corazón delator" o "El escarabajo de oro".
La influencia de su ficción (así como de su aureola de "autor maldito") fue inmensa en todo el mundo, incluido el Río de la Plata, pero acaso especialmente en Francia, donde cautivó a su traductor Baudelaire, a Mallarmé, a los poetas simbolistas y al exigente Paul Valéry, quien vio en él al "creador de varios géneros literarios" y de "los primeros y más impresionantes ejemplos de la narración científica, de la moderna poesía cosmogónica, de la novela policial pedagógica y de la introducción de situaciones y estados psicológicamente enfermizos en la literatura".
Sin embargo, lejos de haber sido acogida unánimemente, la obra de Poe también contó con sus detractores. Ralph Emerson lo tuvo como un autor sobrevalorado. Para Stevenson, su constante "despliegue de ingenio" era cansador y poco verosímil.
Uno de los reparos que se le hacen a menudo a Horacio Quiroga podría aplicarse tal vez a Poe: acaso ninguno de ellos dos fue un exquisito estilista (en el caso puntual de Poe, Aldous Huxley objetaba casi lo contrario: un exceso de estilo que linda con cierto amaneramiento), pero fueron, en contrapartida, dos maestros a la hora de suscitar un determinado efecto en el lector. Esto es fruto de la autoconciencia (aquí se rompe con el mito romántico de la inspiración: detrás de cada página hay trabajo) y, en consecuencia, no asombra que tanto Poe como su discípulo Quiroga teorizaran decisivamente sobre el género y dejaran en claro que un cuento "empieza por el fin".
En su tantas veces citado ensayo sobre Nathaniel Hawthorne, Poe sostuvo que en un relato breve no debería haber "una sola palabra" que no esté enfocada a obtener un "efecto preconcebido" y que si la primera frase no tiende ya a la producción de dicho efecto "quiere decir que ha fracasado en el primer paso". En los apuntes que conforman Marginalia puede leerse también: "En el cuento propiamente dicho -donde no hay espacio para desarrollar personajes o para una gran profusión y variedad incidental-, la mera construcción se requiere mucho más imperiosamente que en la novela. En esta última, una trama defectuosa puede escapar a la observación, cosa que jamás ocurrirá en un cuento. No obstante, la mayoría de nuestros cuentistas desdeñan esta distinción. Parecen empezar sus relatos sin saber cómo van a terminar".
La obra de Poe, se ha afirmado incontables veces, excede a su propio autor; y aunque algunos textos en sí mismos hayan envejecido, el conjunto perdura en "infiernos ulteriores", según Borges, es decir, en las obras que ha suscitado (difícil pensar en Lovecraft, en Conan Doyle, en Chesterton, en Maupassant, en Saki o en los scapigliati italianos sin Poe), y también en el universo que fundó. Así como hay cosas kafkianas, hay cosas dignas de Poe. Cosas inasibles de los terrores del alma humana que él parece haber visto y presentado antes que nadie, mediante detalles o indicios que otros hubiesen pasado por alto.
"Los personajes de Poe, o más bien el personaje de Poe (el hombre de facultades sobreagudas, el hombre de nervios relajados, el hombre cuya voluntad ardorosa y paciente lanza un reto a las dificultades, aquel cuya mirada se clava con la rigidez de una espada sobre objetos que se agrandan a medida que él los mira) es Poe mismo. Y sus mujeres, todas dolientes y luminosas, muriendo de males extraños y hablando con una voz que se parece a la música, son él también, o, al menos, por sus raras aspiraciones, por su saber y por su melancolía incurable, participan mucho de la naturaleza de su creador", escribió Baudelaire en una biografía que mucho cimentó la idea que aún perdura del estadounidense.
Esta visión de Baudelaire, no obstante, fue casi inocua al lado de la imagen que construyó el ya mencionado Rufus Griswold, quien pese a una rivalidad acérrima con Poe, llegó a convertirse en su albacea literario. No hay pruebas de que Poe nombrara efectivamente a Griswold como albacea, lo más plausible es que éste usurpara el puesto mediante una serie de ardides y engaños. Como sea, Griswold (bajo el alias de "Ludwig") dio a conocer un obituario a poco de morir Poe, y después una biografía completa donde pintaba al escritor como un ser inescrupuloso, depravado y enloquecido por el opio y el alcohol. Aun cuando muchos allegados a Poe lo denunciaron y hasta probaron que había falsificado documentos y supuestas cartas personales, aun cuando el propio Baudelaire lo criticó en su texto biográfico, Griswold logró que su versión fuese ampliamente difundida; ni siquiera las primeras biografías profesionales (John Ingram) ni otras investigaciones de enorme rigor (Thomas Ollive Mabbott) lograron eclipsar del todo esta leyenda, no tanto la de una vida disipada e irregular (paradigma del "malditismo"), como la de un "hombre malo".
La leyenda forjada por Griswold contrasta, sin embargo, con el ser "bromista, afectuoso, ingenioso" descripto por Frances Osgood (reputada amante de Poe, parece que con la venia de Virginia Clemm) o con el caballero reservado y al mismo tiempo comunicativo que evocó la escritora feminista Mary Gove Nichols en un texto de 1863: "La voz de Poe era melodiosa -escribe Nichols-. Siempre hablaba en un voz baja, incluso en una discusión violenta, obligando de este modo a los demás a hacer silencio si es que deseaban oír sus opiniones".
Probablemente fueron las mujeres quienes mejor supieron ver a Poe. Muchas dijeron que era atractivo, muy a pesar de lo que sugieren los daguerrotipos que han sobrevivido (y que lo muestran, como observó Abelardo Castillo, algo parecido a Chaplin). Una amiga de infancia, Sarah Elmira Royster, quien fue también su última amante, lo definió como "poco locuaz y más bien triste". No faltan los que han subrayado su carácter misántropo. Seguramente él no se habría mostrado tan en desacuerdo con esto último. "Todo lo que he amado, lo he amado solo", reza uno de sus primeros poemas.

jueves, 11 de diciembre de 2008

LOS FASCISTAS LLEVAN CORBATA


Arturo Pérez-Reverte XLSemanal, El Brocal: El Brocal Nº - 77, 21Nov08, http://www.hermandaddelvalle.org/modules.php?name=News&file=article&sid=5614#2
Cuando digo que este país es una mierda, algún lector elemental y patriotero se rebota. Hoy tengo intención de decirlo de nuevo, así que vayan preparando sellos. Encima hago doblete, pues voy a implicar otra vez a Javier Marías, que tras haberse comido el marrón de mis feminatas cabreadas, acusado de machista –¿acaso no se mata a los caballos?–, va a comerse también, me temo, la etiqueta de xenófobo y racista. Y es que, con amigos como yo, el rey de Redonda no necesita enemigos.
Madrid, jueves. Noche agradable, que invita al paseo. Encorbatados y razonablemente elegantes, pues venimos de la Real Academia Española, Javier y yo intentamos convencer al profesor Rico –el de la edición anotada y definitiva del Quijote– de que el hotel donde se aloja es un picadero gay. Lo hacemos con tan persuasiva seriedad que por un momento casi lo conseguimos; pero el exceso de coña hace que, al cabo, Paco Rico descorne la flor y nos mande a hacer puñetas. Que os den, dice. Y se mete en el hotel. Seguimos camino Javier y yo, risueños y cargados con bolsas llenas de libros. Bolsas grandes, azules, con el emblema de la RAE. Cada uno de nosotros lleva una en cada mano. Así cruzamos la parte alta de la calle Carretas, camino de la Plaza Mayor.
Imaginen –visualicen, como se dice ahora– la escena. Capital de España. Dos señores académicos con chaqueta y corbata, cargados con libros, hablando de sus cosas. Del pretérito pluscuamperfecto, por ejemplo. En ese momento pasamos junto a dos individuos con cara de indios que esperan el autobús. Inmigrantes hispanoamericanos. Uno de ellos, clavado a Evo Morales, tiene en las manos un vaso de plástico, y yo apostaría el brazo incorrupto de don Ramón Menéndez Pidal a que lo que hay dentro no es agua. En ésas, cuando pasamos a su altura, el apache del vaso, con talante agresivo y muy mala leche, nos grita: «¡Abajo el Pepé!… ¡Abajo el Pepé!». Y cuando, estupefactos, nos volvemos a mirarlo, añade, casi escupiendo: «¡Cabrones!».
Me paro instintivamente. No doy crédito. «¡Pepé, cabrones!», repite el indio guaraní, o de donde sea, con odio indescriptible. Durante tres segundos observo su cara desencajada, considerando la posibilidad de dejar las bolsas en el suelo y tirarle un viaje. Compréndanme: viejos reflejos de otros tiempos. Pero el sentido común y los años terminan por hacerte asquerosamente razonable. Tengo cincuenta y siete tacos de almanaque, concluyo, voy vestido con traje y corbata y llevo zapatos con suela lisa de material. Mis posibilidades callejeras frente a un sioux de menos de cuarenta son relativas, a no ser que yo madrugue mucho o Caballo Loco vaya muy mamado. Sin contar posibles navajas, que alguno es dado a ello. Además tiene un colega, aunque nosotros somos dos. Podría, quizás, endiñarle al subnormal con las llaves en el careto y luego ver qué pasa con el otro; pero acabara la cosa como acabara –seguramente, mal para Marías y para mí–, incluso en el mejor de los casos, con todo a favor, hay cosas que ya no pueden hacerse. No aquí, desde luego. No en este país miserable. Imaginen los titulares de los periódicos al día siguiente: «El chulo de Pérez-Reverte y el macarra de Marías se dan de hostias en la calle con unos inmigrantes». «Xenofobia en la RAE.» «Dos prepotentes académicos racistas, machistas y fascistas apalean salvajemente a dos inmigrantes.» Aunque aún podría ser peor, claro: «Marías y Reverte, apaleados, apuñalados e incluso sodomizados por dos indefensos inmigrantes».
Marías parece compartir tales conclusiones, pues sigue caminando. A envainársela tocan. Lo alcanzo, resignado, y llegamos a la Plaza Mayor rumiando el asunto. «Es curioso –dice pensativo–. A mí tío, republicano de toda la vida, lo insultaban por la calle, durante la República, por llevar corbata.» Yo voy callado, tragándome aún la adrenalina. Quién va a respetar nada en esta España de mierda, me digo. Cualquier analfabeto que llegue y vea el panorama, que oiga a los políticos arrojarse basura unos a otros, que observe la facilidad con la que aquí se calumnia, se apalea, se atizan rencores sociales e históricos, tiene a la fuerza que contagiarse del ambiente. Del discurso bárbaro y elemental que sustituye a todo razonamiento inteligente. De la demagogia infame, la ruindad, el oportunismo y la mala índole de la vil gentuza que nos gobierna y nos envenena. Ésta es casa franca, donde todo vale. Donde todos tenemos derecho a todo. Cualquier recién llegado aprende en seguida que tiene garantizada la impunidad absoluta. Y pobre de quien le llame la atención, o le ponga la mano encima. O tan siquiera se defienda.
Así que ya saben, señoras y caballeros. Ojito con las corbatas y con todo lo demás cuando salgan de la RAE, o de donde salgan. Nos esperan años interesantes. Tiempos de gloria.

martes, 9 de diciembre de 2008

VETO DEL GOBIERNO DE NICARAGUA A UN ESCRITOR


La Nación, Buenos Aires, Argentina, 09Dic08
Prohibió un prólogo de Sergio Ramírez
Javier Rodríguez Marcos
El País
MADRID. El gobierno de Nicaragua, a través del Instituto Nicaragüense de Cultura, ha impuesto su veto a Sergio Ramírez (Managua, 1942) como prologuista de la antología de Carlos Martínez Rivas (1924-1998) que El País tenía previsto publicar el 27 de mayo de 2009.
La selección formaba parte de la colección de poesía dedicada a los grandes poetas en lengua española del siglo XX que este periódico viene publicando semanalmente desde el pasado 23 de noviembre. El diario ha decidido retirar la antología de Martínez Rivas por considerar "inaceptable" el veto a Ramírez (cuyas columnas comenzarán a publicarse próximamente en LA NACION). Los títulos de la colección, dirigida por José Manuel Caballero Bonald, han sido prologados por diferentes escritores, actores y cantantes españoles y latinoamericanos. El Instituto Nicaragüense de Cultura, depositario de los derechos de publicación de Martínez Rivas, expresó su negativa oficial a que Sergio Ramírez prologara a su compatriota en una carta dirigida al gerente de recursos de El País el 25 de noviembre. En ella, Luis Morales, director del instituto, afirma que la voluntad del poeta era que su obra quedara "bajo el estudio únicamente del escritor nicaragüense Pablo Centeno Gómez". Diez días antes, no obstante, Héctor Avellán, designado por el mismo instituto interlocutor para la confección de la antología, transmitió a la editorial Santillana, responsable de la edición de la colección, argumentos igualmente negativos respecto de la participación de Ramírez, pero que en ningún momento mencionaban la cláusula supuestamente establecida por Martínez Rivas. Según el equipo editorial, los trabajos preliminares de la antología avanzaron sin problemas mientras el prologuista provisional designado por Caballero Bonald era un poeta español. Fue en el último ajuste de autores y presentadores (que también afectó a otros títulos de la colección) cuando Sergio Ramírez fue designado prologuista definitivo. El 18 de noviembre, Héctor Avellán subrayaba a los editores el deseo del Instituto Nicaragüense: "Reanudamos el proceso de edición del libro si se retoma la idea de que sea un autor español u otro autor quien presente el libro de Martínez Rivas. Sólo así damos nuestro visto bueno". A continuación proponía el nombre de un poeta español. Para Caballero Bonald, es "un acto de censura, un atentado a la integridad de la cultura". El responsable de la colección interpreta el veto del gobierno nicaragüense como "una venganza" de su presidente, Daniel Ortega. Ramírez fue, entre 1984 y 1990, vicepresidente del gobierno sandinista. En 1995 abandonó el Frente Sandinista por discrepancias con Ortega. Para el novelista, que participa en la Feria del Libro de Guadalajara, el veto es un "atropello a la libertad de expresión" que demuestra una "ambición totalitaria". "El siguiente paso será la prohibición de que mis libros circulen en Nicaragua", informa Pablo Ordaz.

sábado, 6 de diciembre de 2008

QUE VIVA EL ARTE


La Voz del Interior, Córdoba, Argentina, 06Dic08
Obra / Ateliers Ciudad de las Artes
Obra culminación de las escuelas de la Ciudad de las Artes cuyo principal desafío fue lograr un diseño que, con bajo presupuesto, ofreciera presencia y expresión y que, fundamentalmente, promoviera la creación.

Se proyectaron diez ateliers para que artistas invitados -de Argentina y el mundo- puedan vivir, trabajar y enseñar en las distintas escuelas de la Ciudad de las Artes, por períodos cortos de tiempo (quincenas, bimestres, semestres, etc.). El primer desafío fue lograr un edificio que luciera de modo individual, pero que a su vez tuviera una importante presencia dentro del conjunto de la Ciudad de las Artes. El esquema tipológico de cada unidad está formado por dos "L" superpuestas. En planta baja, un amplio taller de doble altura vidriado al sur o al norte, según sea destinado a pintura o escultura. La parte privada está compuesta por una habitación, living comedor, cocina, baño y una terraza, que aprovecha las increíbles vistas que, desde el tercer piso, ofrece el parque Sarmiento.

Espacios de creación.

El edificio está conformado por una seguidilla de muros de bloques hormigón, que -por una cuestión de costos y de fácil mantenimiento- llevan las instalaciones adosadas. Estos muros sobresalen del plano de fachadas, generando al sur un juego de sombras que protege al frente resuelto con U-glass del poco sol directo que tienen durante el año. Otra de las premisas básicas del partido fue generar una plaza exterior que pudiera ser utilizada como un lugar para la creación artística al aire libre, que invite a la interacción artista, alumno y naturaleza. A su vez, cada atelier se abre completamente, mediante puertas plegables, permitiendo el ingreso de los alumnos al taller para participar del proceso de creación de los artistas invitados.

Colores al anochecer.
A través del color, los ateliers expresan la individualidad del artista ofreciendo, cada uno de ellos, un tono único en su interior. Hacia el exterior, esta policromía comienza a manifestarse al atardecer, cuando se encienden las luces interiores y comienza a filtrarse atravesando el sistema de velos, forjado por elementos transparentes y translúcidos que perforan sus fachadas. De esta manera, el edificio monocromático durante el día, se transforma en multicolor.

Ficha técnica
Obra: Ateliers de la Ciudad de las Artes.
Ubicación: Ciudad de Córdoba.
Superficie cubierta: 950 m2.
Proyecto: Lucio Morini + GGMPU Arquitectos (Gramática/Morini/Pisani/Urtubey).
Gerente de proyecto: Arq. Iciar Lecuona.
Empresa constructora: IECSA SA, Electroingeniería SA, UTE.
Año de ejecución: 2006-2007.
Fotografías: Gustavo Sosa Pinilla


Más datos sobre la Ciudad de las Artes
Ubicación: Av. Richieri y Concepción Arenales

Complejo de cinco hectáreas que agrupa a cinco escuelas provinciales: Conservatorio de Música "Félix Garzón", de Bellas Artes "José Figueroa Alcorta", de Artes Aplicadas "Lino Eneas Spilimbergo", de Cerámica "Fernando Arranz" y la de Teatro "Roberto Arlt". Se levanta en predios e instalaciones del ex Batallon 141 y se inaugura en el año 2005.
Recientemente, el 31 de mayo, se celebró la conclusión de diez atelieres: residencias y espacios de trabajo para albergar a artistas, pintores y escultores provenientes del país y del exterior, con el fin de facilitar el intercambio de experiencias con alumnos y docentes. Cuentan con una superficie cubierta de 1.015 m2: diez módulos de 101,50 m2, resueltos en tres niveles.

ALMORZANDO CON BURROUGHS Y KEROUAC


La Nación, adnCULTURA.com, Buenos Aires, Argetina, 06Dic08
Por Jorge Fernández Díaz
Director de adnCULTURA

Muy de vez en cuando la verdadera historia de cómo se escribió una novela resulta aun más interesante que la novela misma. Quizás éste sea el caso de Y los hipopótamos fueron hervidos en sus tanques , un libro mítico que permaneció perdido durante más de sesenta años, que transcribe un crimen pasional ocurrido en Nueva York y que fue escrito a cuatro manos por dos de los escritores más importantes de la literatura occidental del siglo pasado: William Burroughs y Jack Kerouac. Esos narradores pertenecen a la llamada "generación beat ", que compartieron con el poeta Allen Ginsberg y otras figuras que expresaban la cultura juvenil de posguerra, la rebeldía y la liberación sexual y espiritual, el orientalismo y el ateísmo, y también la tolerancia y psicodelia como búsqueda de la conciencia, valores que luego influirían en la sociedad de masas y que revolucionarían el mundo hacia los años 60 y 70. La generación beat era entonces continuidad y ruptura de otra generación literaria: la generación del jazz, que en los lujosos y alocados años 20 habían encarnado, entre otros, Scott Fitzgerald y Ernest Hemingway. Ambas fueron denominadas "generaciones perdidas". La generación del jazz se hundía en el alcohol; la generación de los beats se hundía en heroína y anfetaminas. Las dos eran producto también de la frivolidad y la depresión del comienzo del siglo XX, y luego del puritanismo conservador del "American Way of Life". Esas corrientes o modas literarias fueron arrasadas, en su momento, por los vientos de la historia mundial. Pero allí quedaron en pie varios libros extraordinarios. En el camino , que Kerouac publicó en 1957, y El almuerzo desnudo , que Burroughs escribió en Tánger dos años después, son dos de las obras cumbre de ese movimiento.
Kerouac y Burroughs formaban parte en 1944 de un grupo de conflictuados aspirantes a poetas y novelistas, cuando uno de sus amigos apuñaló a otro que intentaba seducirlo. Fue en Upper West Side y el asesino, que no tenía más de 19 años, metió piedras en los bolsillos del cadáver y lo arrojó al río Hudson. Kerouac lo ayudó a pasar la tarde y a deshacerse del arma homicida, pero el chico se presentó a la policía y confesó todo. Estuvo preso cinco años. Kerouac se salvó por un pelo. A pesar de que le prometieron al amigo preso, ansioso por borrar el pasado y construirse una nueva vida, que no publicarían nada del caso, Burroughs y Kerouac no pudieron con su genio y escribieron a dúo esa novela, que apenas disimulaba con nombres ficticios los detalles de un escándalo que el propio Truman Capote siguió de cerca con morbosa curiosidad. Luego los editores dudaron de publicarla y los escritores la fueron olvidando, ensimismados en sus vidas y en sus propias obras. Recién ahora, cuando todos los protagonistas están muertos, conoce la luz, gracias a un periodista, Y los hipopótamos fueron hervidos en sus tanques .
Me dicen que el resultado de aquella colaboración es, efectivamente, inferior a su leyenda. Pero hay varias curiosidades: el asesinato, el mito de la novela perdida, la extraña colaboración entre dos escritores de gran ego y el contexto de una época en la que cambió la conciencia humana. Un almuerzo apetitoso que no podíamos dejar de servir.

viernes, 5 de diciembre de 2008

MÉXICO: LAS RIQUEZAS DE UN FENÓMENO CULTURAL


La Nación, Buenos Aires, Argentina, 05Dic08
En el tradicional encuentro de México resalta la presencia de variadas expresiones sociales
Josefina Delgado
Para LA NACION
GUADALAJARA.-
Cuando uno escucha al escritor español Arturo Pérez-Reverte afirmar que "es imposible entender el México actual sin sus corridos" comprende que esta Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL) es un fenómeno cultural complejo. A lo largo de pocos días puede extraerse una conclusión: si bien el eje de esta feria son los libros, autores y lectores, la presencia de otras expresiones culturales enriquece la comprensión. Por eso adquiere peso la afirmación de Pérez-Reverte: la mesa redonda en la que 800 asistentes aplauden entusiasmados, se mete nada menos que con Los Tigres del Norte, un conjunto de músicos que reúnen en sus coplas testimonios de vida y la complejidad social que azota a las regiones fronterizas. Pérez-Reverte los llama "notarios de la realidad", y uno de ellos, Oscar Lara, cuenta cómo los corridos estuvieron asociados a la revolución mexicana, con un sentido épico, y ahora cuentan las peripecias de los pequeños héroes populares. También Carlos Fuentes, en el homenaje que le rinde la FIL por sus 80 años y los cincuenta de su novela La región más transparente, marca cómo los cambios permiten nuevas interpretaciones de la realidad. Y luego vino su Región , que releída hoy es una suerte de palimpsesto de la historia mexicana, pero también un catálogo de todo lo nuevo que la narrativa latinoamericana ha ofrecido al mundo en 50 años de ejemplar desarrollo. La escritora nicaragüense Gioconda Belli, al recibir el Premio Sor Juana Inés de la Cruz, que la FIL otorga anualmente a escritoras (lo han recibido dos argentinas, Silvia Iparraguirre y Tununa Mercado), aclara cómo el tema de la curiosidad femenina, adjudicado a partir de Eva como un estigma a todas las mujeres, la obsesionó desde que era una niña hasta lograr hoy su explicación en la novela premiada, El infinito en la palma de la mano . Hay que destacar la presencia de la universidad en la selección de temáticas y participantes, y a nadie se le ocurre utilizar despectivamente el adjetivo "académico": todos los días se desarrollan actividades académicas, dentro de la feria y también en el marco de la universidad. También hay críticas: los estudiantes se sientan en la calle reclamando por el precio de los libros y de las entradas; algún periódico señala la escasa presencia de figuras importantes del país invitado, y en los obituarios del político cristiano Carlos Abascal se recuerda que fue quien declaró no recomendable para los estudiantes la lectura de Aura , de Carlos Fuentes. Pero aquí dentro se consigue crear la ilusión de que en el mundo de la literatura todavía hay lugar para los esperanzados. Porque al escuchar al propio Fuentes leer un párrafo de su novela y verlo al mismo Gabriel García Márquez sentado a su lado, prestando atención a las explicaciones de cómo hoy algunos coloquialismos que en su momento fueron audaces ya son antiguos, se me revela nuevamente la certeza de que es el mundo de los símbolos el refugio para todos los tsunamis, el paraíso en el cual podemos sentir que somos nosotros mismos a pesar de todos los movimientos que hoy nos toca vivir.
La autora es escritora y subsecretaria de Cultura del gobierno porteño

MÉXICO: EL DESTINO DE 95 OBRAS. MILLONARIA DEMANDA JUDICIAL


(Artículo relacionado con nuestra entrada "HOMENAJE A LOS 100 AÑOS DEL NACIMIENTO DE FRIDA KAHLO". Clic para ir a esa entrada.)
La Nación, Buenos Aires, Argentina, 05Dic08
El arte mexicano esconde un misterio de US$ 2000 millones
Un coleccionista retiró de un museo piezas de Frida Kahlo, Diego Rivera y otros artistas
En la fotografía, Autorretrato con monos, de Frida Kahlo Foto: NYT
Elisabeth Malkin
The New York Times
CIUDAD DE MEXICO.- En alguna parte está oculta una gran colección de arte mexicano del siglo XX.

Obras de Frida Kahlo, Diego Rivera, José Clemente Orozco y otros artistas contemporáneos han sido retiradas de un museo de Cuernavaca, mientras se desarrolla una batalla legal sobre la legítima propiedad de la colección. Algunas estimaciones evalúan el valor de las piezas en 2000 millones de dólares. Las pinturas de arte mexicano pertenecían a Jacques Gelman, un productor de cine mexicano nacido en Rusia que murió en 1986, y a su esposa, Natasha. El hizo fortuna como productor de los films de Cantinflas, se movió en las esferas más rutilantes de esta ciudad y de Nueva York, y entabló relación con artistas, actores y curadores de arte. Rivera, Kahlo, Rufino Tamayo y David Alfaro Siqueiros pintaron a la señora Gelman. Al morir Natasha, la colección estaba formada por 95 piezas, incluidas dos famosas obras pintadas por Kahlo en 1943: Autorretrato como tehuana y Autorretrato con monos, y El vendedor de alcatraces , que Rivera pintó en 1941.
En 1993, la señora Gelman legó la colección mexicana por testamento a Robert R. Littman, un curador estadounidense que fue su consejero y amigo durante los últimos años de su vida. Littman creó la Fundación Vergel para supervisar la colección, que viajó por museos de todo el mundo. El curador y coleccionista usó los ingresos producidos por esas exhibiciones para triplicar el tamaño de la colección, mediante la compra de obras que la señora Gelman había individualizado, a las que sumó piezas de jóvenes artistas contemporáneos. En 2004 encontró una sede temporaria para la colección en Cuernavaca, donde la señora Gelman tenía una casa en la que había pasado los últimos años de su vida.

La aparición de un primo

Pero hace dos años, un primo de la señora Gelman, que había estado litigando para conseguir una parte mayor de su herencia, llevó su batalla legal a Ciudad de México. Se trata de Jerry Jung, que desafió el control de Littman sobre la colección.
Uno de los abogados, Francisco Fuentes Olvera, compró los derechos sucesorios del patrimonio mexicano de la señora Gelman a su medio hermano, Mario Sebastián, por US$ 20.000 en 2007, justo antes de que se produjera el deceso de Sebastián. Desde entonces, el equipo legal de Jung ha atacado el manejo de Littman -albacea y mayor beneficiario- del patrimonio mexicano. Fuentes ha conseguido dictámenes que lo designan temporariamente albacea del testamento y que reconocen los derechos sucesorios que le compró a Sebastián. La jueza, Celia Santos, también ordenó que la colección fuera entregada a Fuentes.
Mientras sus apelaciones se abrían paso por los tribunales, Littman retiró las obras del Museo de Cuernavaca y las escondió. También canceló una gira de la colección por museos de Europa y América del Norte. "Con todo lo que ha ocurrido, es necesario mantener la colección a salvo", dijo John Koegel, el abogado neoyorquino de Littman.
Los abogados de Littman han presentado una queja formal contra la jueza Santos, argumentando que sus decisiones han ignorado la ley sucesoria. Recientemente Littman consiguió varias suspensiones de sentencias de la jueza Santos en las cortes federales mexicanas. Los abogados de Jung están apelando esas suspensiones. Los abogados de ambas partes dijeron que la decisión final respecto del destino de la colección podía demorar años. Dadas las vaguedades y los recovecos técnicos de la ley mexicana, existe la posibilidad de que la colección pudiera terminar en manos de Fuentes Olvera, el abogado de Jung.

Legado y patrimonio
"No nos interesan las pinturas por su valor", dijo Enrique Fuentes León, padre de Fuentes Olvera y asesor del equipo legal de Jung. "Esto es patrimonio del pueblo mexicano", agregó. Littman escribió por mail que Natasha Gelman "se sentiría descorazonada y furiosa ante este giro de los acontecimientos que, dadas las instrucciones que dejó en su testamento, jamás hubiera esperado". El curador abandonó México y no se presentó ante el tribunal. Según el testamento, la señora Gelman quería que Littman se asegurara de que la colección fuera exhibida en un museo privado, porque desconfiaba del gobierno mexicano, y que las obras permanecieran juntas. "No hay museo ni colección privada que pueda igualar a este conjunto de obras, y hoy sería imposible reunir una colección semejante", escribió Littman. Sin embargo, la colección hoy no está a la vista.

Traducción de Mirta Rosenberg

Los Gelman

Jacques y Natasha Gelman se casaron en 1941 y constituyeron una importante colección de arte europeo del siglo XX, que fue donada al museo Metropolitano de Arte de Nueva York. Al morir, la colección de arte mexicana fue legada al curador Robert Littman.